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El euro, diez años después

El euro, diez años después

En el décimo aniversario del lanzamiento del euro, la Comisión Europea ha subrayado el "éxito incuestionable" de la moneda única.

Un sueño hecho realidad

En el décimo aniversario del lanzamiento del euro, la Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la UE, ha subrayado hoy el "éxito incuestionable" de la moneda única y ha propuesto una serie de mejoras para poder hacer frente a los desafíos actuales.

"Es la historia de una utopía hecha realidad", así se ha referido al euro el comisario europeo de Asuntos económicos y monetarios, Joaquín Almunia, en una intervención ante el Parlamento Europeo.

Quince de los veintisiete estados de la Unión Europea han adoptado la moneda única y hoy Bruselas ha dado su visto bueno para que el decimosexto, Eslovaquia, se adhiera a la eurozona a partir del 1 de enero de 2009.

La CE quiso conmemorar hoy con un informe especial, al que han contribuido destacados expertos internacionales, el décimo aniversario de la decisión política que permitió el lanzamiento de la moneda única europea.

Fue el largo fin de semana del 1, 2 y 3 de mayo de 1998 cuando los jefes de gobierno europeos decidieron por unanimidad, en una cumbre extraordinaria celebrada en Bruselas, qué países cumplían las condiciones para entrar en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y adoptar la moneda única a partir del 1 de enero siguiente.

Aunque las monedas y billetes no entrarían en circulación hasta 2002, la unión monetaria comenzó en 1999 con unos tipos de cambio fijos y una política económica común como resultado de las decisiones tomadas en aquella cumbre de hace diez años.

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Estabilidad macroeconómica

El euro, que usan 320 millones de europeos, ha aportado estabilidad macroeconómica, dinamizado los intercambios comerciales y potenciado la integración financiera y las inversiones.

Por encima de todo ha permitido la creación de 16 millones de nuevos empleos en la eurozona, una cifra récord.

Pero, aunque los logros son incontestables, "no todas las esperanzas que teníamos hace diez años se han cumplido, o no completamente", ha reconocido el comisario.

Queda mucho por hacer...

El crecimiento potencial de la eurozona, un 2 por ciento de media, ha sido demasiado débil, por debajo de las grandes economías competidoras; subsisten las divergencias entre los estados miembros en términos de competitividad; y la eurozona carece de una estrategia internacional clara.

Y lo que es más paradójico, como reconoce la CE, "la imagen pública del euro no refleja completamente los éxitos económicos de la UEM".

"Queda mucho por hacer en los próximos diez años", ha admitido Almunia, y nuevos desafíos ponen a prueba la resistencia de la unión monetaria como la globalización, la subida de los precios de la energía y los alimentos, y una población en Europa que envejece rápidamente y provoca un aumento del gasto público.

Debaten sobre las mejoras

La "comunicación" (informe no legislativo) publicada hoy por la CE abre el debate sobre la mejora de la gestión de la UEM, aunque se queda muy lejos del "gobierno económico" que reclaman algunos países como Francia.

Cualquier iniciativa que pueda percibirse como un intento de mermar la independencia del Banco Central Europeo (BCE) es rechazada por la inmensa mayoría de los gobiernos.

Según Almunia, "las instituciones e instrumentos que gobiernan la unión económica y monetaria son apropiados, y más si tenemos en cuenta las mejoras que introducirá el Tratado de Lisboa".

"De lo que se trata ahora no es de cambiar los instrumentos, sino de utilizarlos y de utilizarlos plenamente".

Agenda de cambios

La CE ha propuesto una agenda de cambios basada en tres elementos.

El primero se refiere al funcionamiento interno de la UEM. El comisario ha admitido que "debemos avanzar hacia una verdadera coordinación de las políticas económicas".

Para ello ha animado a profundizar en la vigilancia presupuestaria regulada en el Pacto de estabilidad y crecimiento, ampliando esa vigilancia en lo que respecta a la calidad de las finanzas públicas y su sostenibilidad a largo plazo, y ampliando el objetivo de la vigilancia "a aspectos macroeconómicos más allá de los estrictamente presupuestarios".

Asimismo, ha propuesto establecer "una vinculación más estrecha entre la vigilancia presupuestaria y el desarrollo de las reformas estructurales".

El segundo elemento se refiere a la representación exterior del euro. "El euro se ha convertido en la segunda moneda de referencia del mundo", ha recordado Almunia, y "no tiene sentido que, al mismo tiempo que constatamos con satisfacción ese lugar preponderante del euro en los mercados globales, renunciemos a actuar colectivamente de manera coherente con este nuevo estatus".

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"No cabe duda", ha añadido, "de que el mejor modo de asegurar esa coherencia es a través de una representación única del euro en el exterior".

El tercer pilar de las medidas se refiere a la mejora de la gobernanza de la UEM.

"La mejor gobernanza de la zona euro vendrá de una asociación plena del Consejo Ecofín en los asuntos de la UEM; vendrá de una profundización de la agenda y los debates del Eurogrupo, en particular en cuanto a la coordinación de políticas económicas; y vendrá de un diálogo aún más estrecho entre la CE y el Parlamento, así como entre el Eurogrupo y el Parlamento", ha indicado.

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