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Dieta atlántica, lo más

Dieta atlántica, lo más

Especialistas en nutrición creen que la dieta atlántica, integrada por mariscos y pescado, eleva las esperanza de vida.

Integrada por proteínas tan excelentes como el marisco y el pescado, la dieta atlántica está impregnada de grasa Omega-3, muy beneficiosa para el corazón y el cerebro.El jefe del servicio de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición del Hospital San Carlos de Madrid, Aniceto Charro, considera que este régimen alimenticio que siguen sus paisanos reduce en un 25 por ciento la mortalidad en cualquier patología, por lo que insta a los políticos y a los nutricionistas gallegos a que hagan esfuerzos para dar a conocer las ventajas de la dieta atlántica. Este tipo de dieta también es habitual entre los habitantes del norte

de Portugal y en Asturias, región vecina de Galicia por el este, donde

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el pescado y los frutos de la huerta abundan y permiten una alimentación sana y equilibrada.Galicia es una región del

noroeste de España muy conocida en América. De arraigada tradición

marinera, a partir de principios del siglo XX desde aquella zona

fronteriza con Portugal emigraron miles de personas hacia tierras del

Nuevo Continente, empujadas por la falta de trabajo en sus ciudades y

aldeas, los graves problemas económicos que padecían.Bienestar generalAfortunadamente,

las circunstancias en Galicia también han cambiado mucho desde

entonces. De acuerdo con los datos macroeconómicos recientes, la región

ha aumentado un 4.5 su crecimiento. El aumento del empleo y el acceso de la población a la educación y la salud han contribuido también al bienestar general.De

Galicia es natural el empresario Amancio Ortega, propietario de la

cadena mundial de establecimientos textiles Zara y que ostenta el

título de hombre más rico de España.

Además, en la región se

han radicado numerosas empresas internacionales, sobre todo del sector

agroalimentario y pesquero, que han contribuido a borrar el estigma de

Galicia de región pobre y atrasada. Esa mejora en

el bienestar general se ha traducido en una esperanza de vida para los

habitantes de Galicia con los mayores índices en el conjunto de España:

más de 84 años las mujeres y cerca de 80 los hombres. Ante los

elevados casos de longevidad en la zona, la Organización Mundial de la

Salud (OMS) ya ha comenzado a interesarse muy vivamente por este tipo

de dieta y a compararla con las que se siguen en Japón, donde el número

de personas centenarias es el más elevado del mundo y donde el consumo

de pescado crudo parece haber influido decisivamente en ese incremento

de la esperanza de vida.Buena para embarazadasLa dieta mediterránea tiene mejor prensa en el mundo porque se ha sabido vender mejor pero Charro recuerda que, mientras en Galicia se incrementa la esperanza de vida, en la zona mediterránea española ha bajado "en meses" su longevidad. En declaraciones a Efe el catedrático subraya que existe "una base muy fuerte para poder demostrar que la alimentación que tenemos es excelente y tan buena como la mediterránea", y apoya sus aseveraciones en que la dieta atlántica está integrada por "proteínas excelentes" como el pescado y el marisco, que tienen la grasa Omega-3, "la mejor que se puede comer para el corazón, el cerebro y también para las embarazadas". Pero en este apartado positivo también incluye la carne de ternera, que tiene "muy poca grasa", y hasta el cocido gallego "al que ya conocemos como el olivo andante, porque su grasa se parece a la del aceite de oliva". Además están las legumbres que se consumen en Galicia, con una proteína vegetal "excelente", así como la leche y los quesos, que aunque contienen grasa saturada, el doctor recuerda que tienen la ventaja de poseer "una enorme cantidad de minerales y de calcio, que para las embarazadas, los niños o las personas mayores son excelentes para el control del esqueleto".

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La dieta mediterránea comenzó a cobrar impulso en torno a los años 70

del pasado siglo cuando se publicó un estudio sobre el tipo y

proporción de grasa en la alimentación en relación a la incidencia de

enfermedades cardiovasculares en Europa.

Los datos indicaron que los finlandeses eran los ciudadanos del Viejo

Continente que mayor incidencia sufrían de estas patologías, a causa

del 40 por ciento de la dieta derivada de las grasas que consumían,

frente a unos índices menores en los naturales de países bañados por el

Mare Nostrum.

Los estudiosos atribuían la diferencia esencial al empleo masivo de la

mantequilla por parte de los escandinavos frente al aceite de oliva de

los mediterráneos. Así empezó el culto a este producto entre los

nutricionistas, ocasión que fue aprovechada por los fabricantes para

esmerarse en la elaboración y, de paso, aumentar sus precios.

El aceite de oliva contiene casi exclusivamente ácido oleico, un ácido

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graso monoinsaturado que tiene un efecto más beneficioso que la de los

ácidos grasos poliinsaturados.

En la actualidad, además del aceite de oliva, en la dieta mediterránea

van incluidas las legumbres, los frutos secos, todo tipo de verduras

–crudas en ensalada, hervidas, a la plancha, maceradas en aceite-, las

frutas, el queso fresco, el pan, los cereales y, sobre todo, el

pescado, en especial el azul.

No es una dieta muy rica en proteína, tiene un considerable aporte de

"grasa buena" – por el aceite de oliva- y ofrece toda una sinfonía de

sabores, gracias a los distintos ingredientes y especias para elaborar

sus platos, como orégano, albahaca, ajo, cebolla, pimiento, etc.

Aunque la dieta mediterránea es bastante equilibrada y completa, los

nutricionistas coinciden en que no es ni la panacea ni la única manera

de alimentarse juiciosamente, aunque constituye una excelente base

nutritiva para construir después una dieta más avanzada y rica.

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