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Desatar la lengua

Desatar la lengua

Sería necesario acelerar la transición para no tener en pocos años, un español muerto. Desde ya hay que desatar la lengua.

En el caso representativo de la historia, se sabe que el régimen que

detenta el poder, ha modificado el enfoque de todo lo que ha sucedido

dentro y fuera de nuestro territorio en siglos, dándole un viso de

filosofía marxista a estos estudios, es por eso que muchas personas en

la actualidad, desconocen hechos históricos que marcaron hitos en el

camino de la República, verbigracia lo sucedido el 20 de mayo de 1902;

por citar un solo ejemplo. Cuando se lleve a cabo la transición, habrá

que escribir libros de textos para superar esta deficiencia introducida

por el sistema.

Algo por el estilo sucede con la geografía, es imposible para muchos,

incluso personas graduadas de la universidad, conocer la localización

de algunos países, en su correspondiente región. Es fácil que alguien

ubique a Surinam en África, pues este desconocimiento se transmite de

maestros a alumnos. Se podría hacer una encuesta entre los estudiantes

y el pueblo en general, para establecer cuántas personas conocen la

cantidad de provincias y municipios que en el país.

Pero la medalla de oro la tiene el español, en cualquiera de sus ramas;

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sintaxis, gramática, ortografía, etc. Para un diccionario que tenga en

sus funciones recoger los usos más vivos de la lengua, se volvería

interminable la cantidad de neologismo que debería incorporar; no solo

por el hablar chabacano de una parte de la población, cada vez más

creciente y vinculada con la juventud, porque hay quienes no solo

hablan, también escriben de forma inelegante.

Se podrían exponer múltiples vivencias de índole personal, pero no

serían lo suficientemente demostrativas, como remitir al lector al

periódico Juventud Rebelde del pasado 28 de febrero, en su segunda

página, cuando una mujer se dirigió a la sesión Acuse de Recibo,

planteando que compró una cerveza "Tropical" en moneda nacional, con un

costo de diez pesos, y vio en la etiqueta la palabra cevada, en vez de

cebada. Claro, la cerveza pudo ser fabricada por particulares y llevada

al establecimiento, como elaborada por el Estado, aunque decía que su

procedencia era la fábrica Guido Pérez.

La propia persona, nombrada Isis García Booth, con residencia en –San

Joaquín 526 entre Cristina y Ramón, Cerro, en Ciudad Habana, escribió y

le publicaron en la prensa lo siguiente: "Conozco a numerosos

profesionales cuya escritura deja mucho que desear, y ya a estas horas

no se van a aprender las reglas ortográficas. Siempre no hay

computadora que corrija esos errores. Y los que están a niveles

superiores... ¡qué cambien los espejuelos!"

Otro lector Osviel Castro Medel, el 15 de febrero se refiere a un

letrero que vio en una panadería: "Pan de haller". Pero según René

Mesa, existe hace unos años, apoyado por Eusebio Leal (historiador de

la Ciudad de La Habana) un proyecto –que él dirige- relacionado con la

práctica del juego Scrabble en español, en la Biblioteca Rubén Martínez

Villena, en el Casco Histórico de la Ciudad. Plantea que los jugadores,

que tenían lagunas ortográficas, (tal vez océanos en algunos casos) han

logrado consolidar sus conocimientos.

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Hay que tener en cuenta, que los niños durante su infancia, no tienen

acceso a juegos didácticos como este o de otros tipos, no hay

motivación por la lectura, (del periódico mucho menos); y la inmensa

mayoría de la población carece de un diccionario para poder entrenar a

sus hijos en la ortografía.

Tampoco se puede descartar el giro que ha tomado la cultura nacional,

en particular con los cantantes de Rap, que llenan sus letras de

groserías y obscenidades, y que tienen garantizada la divulgación

musical por la radio y la televisión, influyendo de forma negativa en

la juventud.

Pero ya el colmo de los colmos, son los errores en el periódico Granma,

"rgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Por

solo matizar los hechos, aunque ya son varias las notas de la

redacción pidiendo disculpas, una persona nombrada Leticia, de la Sala

de Edición, el pasado viernes seis de marzo, se refirió –contestando

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una llamada telefónica- a dos errores en la primera plana del diario,

como "descuidos". Se le explicó que había salido escrito "La pasión por

la letras", lo que olvida la concordancia entre el artículo y el

sustantivo; y recuerda la forma de hablar de algunos policías en Ciudad

de La Habana que provienen del oriente del país y a los que el pueblo

llama "nagüitos". También el anuncio, en la página estelar, de un

artículo interior en la hoja ocho, rezaba: el Fraude más grande, en

vez de "El fraude más grande".Sería necesario acelerar la transición para no tener en pocos años, un español muerto. Desde ya hay que desatar la lengua.

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