Criminalidad y Justicia

“La Comandanta”, una inmigrante que se alzó en armas

Nestora Salgado es una inmigrante mexicana que se ganaba la vida como mesera en el estado de Washington, pero que decidió regresar a su país para tomar las armas y plantarles cara a los narcos, lo que la llevó a pasar más de dos años en la cárcel.
27 Abr 2016 – 7:03 PM EDT

LOS ANGELES, California.- La mexicana Nestora Salgado García tiene 44 años, pasaporte estadounidense y una vida que la ha llevado de mesera indocumentada en Estados Unidos a dirigir una policía comunitaria en su pueblo en el estado de Guerrero, donde los vecinos la respaldaron para enfrentar el narcotráfico y la corrupción. Aquel rol la llevó a la cárcel.

Su viaje comenzó cuando tenía 19 años, en su natal Olinalá. Fue entonces cuando, como muchos otros mexicanos, decidió cruzar la frontera para hacer fortuna en Estados Unidos. En una entrevista con Univision Los Ángeles, Nestora relató su pasó por Tijuana, sin papeles, y su recorrido hasta el estado de Washington, donde empezó a ganarse unos dólares como mesera de restaurantes.

En 2002 obtuvo su " green card" (ciudadanía en 2007) y regresó esporádicamente a México, pero no fue hasta 2011 que pasó una larga temporada en Olinalá para estar con su padre, que moría. Es en esa estancia, según relató, se dio cuenta de que su pueblo había cambiado a causa de lo que ella describió como el control ejercido por narcotraficantes, secuestradores y políticos corruptos.

Fue así como en 2012 creó en su pueblo una policía comunitaria, amparada por la ley de usos y costumbres de los pueblos indígenas. Se trató de grupo armado independiente de las autoridades oficiales y con el que decidió enfrentar lo que calificó como “el sucio gobierno”. Aquella iniciativa la llevaría a convertirse en "La Comandanta" y también a pasar dos años y siete meses de cárcel. Fue acusada de asesinato, secuestro y delincuencia organizada.

Su tiempo entre rejas concluyó el pasado 18 de marzo y los cargos le fueron retirados por falta de pruebas.

“Todos esos cargos fueron fabricados, me detuvieron y encarcelaron de forma ilegal, yo era una presa política”, dice Nestora Salgado, quien regresó el 22 de marzo al estado de Washington en busca de un tratamiento médico que la permita recuperarse de unas dolencias.

"La Comandanta"

Olinalá, el lugar de nacimiento de Nestora Salgado, es una comunidad de apróximadamente 20,000 habitantes que se ubica en una de las zonas más pobres de México, donde radican indígenas nahuas, tlapanecos, mixtecos y amuzgos, conocida como la región de La Montaña, en el estado de Guerrero, el cual es considerado el principal productor de amapola del país.


Los abundantes cultivos de opio y marihuana han convertido a Guerrero en uno de los escenarios que cuentan con notable presencia de actividades relacionadas con el narcotráfico, que suelen venir acompañadas por la violencia.

“Te das cuenta de que un pueblo está en pánico, que vive en el miedo, cuando nadie quiere hablar de lo que está pasando, cuando esos hombres de sombrero, botas y bigote, que se ven muy machos, tienen que agachar la cabeza cuando pasan los delincuentes y chulean a sus mujeres”.

Los secuestros y las desapariciones eran algo común en su pueblo y la Policía Municipal de Olinalá parecía no mover ni un dedo, según cuenta la activista, que no le tiembla el puslo a la hora de acusar a los políticos locales de festejar éxitos electorales con delincuentes.

El 27 de octubre de 2012, al repicar de las campanas de la iglesia los pobladores de Olinalá se reunieron en la plaza central y tomaron la decisión de movilizarse para imponer su ley bajo el mando de Nestora Salgado.

Con palos, machetes y viejas carabinas, los pobladores tomaron el ayuntamiento. Bloquearon con llantas y rocas los principales accesos e instalaron retenes para impedir el paso a sus enemigos. La policía comunitaria sigue existiendo, pero "La Comandata" salió de la escena cuando fue detenida en agosto 2013.

“Temía que me fueran a matar en un enfrentamiento, tenía miedo a que me levantaran, pero no esperaba que el gobierno me fuera a hacer eso”, comentó quien es madre de tres hijas.

Reivindicación por los presos

Organizaciones como Naciones Unidas y Amnistía Internacional han calificado la estancia de Nestora Salgado en prisión como de "arbitraría" o de cuestión política. Ella está promoviendo actualmente una campaña tanto en México como en Estados Unidos para la liberación de otros presos que, según su opinión, estarían cumpliendo una condena por ir contra el poder establecido.


Las campañas en los respectivos países se llaman “Ponle nombre y rostro a tus presos políticos” y “Libertad a los presos políticos USA”.

A juicio de Nestora Salgado, el doctor José Manuel Mireles, quien encabezó un grupo de autodefensa en Michoacán, es una de esas personas que están en la cárcel por resultar incómodas para al gobierno de México.

También menciona a quienes fueron detenidos junto con ella y que permanecen en prisión: Gonzalo Molina, Arturo Campos, Bernardino García, Francisco Ángel García, Euleterio García, Abad Ambrosio, Francisco Florentino, Benito Morales y Samuel Ramírez, éste último era menor de edad al momento de su detención.

"La Comandanta" prepara su regreso

Nestora Salgado admite que piensa regresar a Olinalá una vez que sea sometida a una cirugía o a que termine un tratamiento por una enfermedad que padece desde hace mucho tiempo que le provoca dolores en la columna vertebral y le adormece piernas y brazos.

“No me da miedo, a pesar de lo vivido yo voy a seguir luchando”, aseguró. “Sólo le pido a Dios que me dé la oportunidad y estar bien de salud para regresar, y si en eso me lleva la vida o me vuelven a meter a la cárcel, no me importa con tal de ayudar”.

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