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Controversia en Chicago por cierre de escuelas

Controversia en Chicago por cierre de escuelas

Los que se openen al cierre aseguran que es injusto que directivos se preocupen más por el dinero que por la educación.

Fuerte oposición al cierre

CHICAGO, Illinois - El nuevo presidente de la Junta de Educación de Chicago, Michael Scott, asumió el miércoles su cargo en medio de protestas por el cierre o reforma de 16 escuelas públicas que han perdido alumnado o no alcanzan los rendimientos exigidos en barrios afroamericanos y latinos.Más de 40 personas hablaron durante la sesión pública de la junta, en su mayoría para reclamar una moratoria inmediata en el cierre, consolidación o reforma de escuelas.

Igualmente pidieron que se aguarde la aprobación en la Asamblea Legislativa de Illinois de un proyecto de ley presentado por la representante Cynthia Soto (D-Chicago), para declarar una moratoria de un año en las medidas a estudio.

En la noche del martes, decenas de personas acamparon en el vestíbulo del edificio de la junta de educación, en el centro de Chicago, para una vigilia de protesta contra lo que consideran decisiones financieras y no educativas.

A último momento, el jefe de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS), Ron Huberman, eliminó de la lista a seis escuelas que podrían desaparecer, como resultado de una serie de audiencias públicas y reuniones comunitarias en las que los opositores se hicieron sentir con protestas ruidosas.

Padres de familia, maestros y dirigentes comunitarios señalaron supuestas intenciones ocultas, que las autoridades niegan, para desplazar estudiantes de sus escuelas en barrios que son reurbanizados.

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Los planteles serían privatizados y convertidos en escuelas autónomas (charter), de admisión selectiva y con personal docente no afiliado a sindicatos.

En la reunión del miércoles ninguno de los siete miembros de la junta escapó a las críticas de los oradores, que llegaron a afirmar que los responsables de la educación pública de Chicago estarían violando los derechos humanos de los niños.

"Hay que detener inmediatamente los cierres y dejar que una autoridad externa analice y opine sobre la medida", dijo Jonathan Jackson, miembro de la coalición Rainbow Push.

"Es una injusticia, los miembros de la junta solamente ven el signo del dólar y hacen sentir a los niños que ellos no importan", afirmó a su vez la mexicana María Hernández, madre de familia y defensora de una escuela que será cerrada paulatinamente.

La junta de educación debe decidir los cierres de escuelas como parte de un controvertido plan del alcalde de Chicago, Richard M. Daley, denominado Renacimiento 2010.

El plan prevé la apertura de 100 escuelas nuevas y el cierre de decenas de planteles que tienen baja inscripción o no cumplen con los estándares académicos impuestos por el estado de Illinois.

Las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) tienen poco más de 400,000 alumnos, de los cuales 40 por ciento son hispanos, y están a cargo de la municipalidad desde 1995.

El alcalde Daley nombró el martes al abogado afroamericano Scott en la presidencia de la junta, un puesto honorario que ejerce por segunda vez desde julio de 2006.

Con cinco años de experiencia previa, Scott se manejó con humor y paciencia para hacer avanzar hoy la lista de oradores y responder a las críticas.

"Este es un trabajo muy interesante", dijo antes del comienzo de la sesión.

"No me pagan y todo lo que haga será cuestionado, pero igualmente trataré de hacer lo mejor a favor de los niños", agregó.

Scott es el segundo cambio realizado recientemente por el alcalde al frente de la educación pública de Chicago.

Un mes atrás nombró a Huberman como director ejecutivo de CPS en reemplazo de Arne Duncan, quien dejó el puesto después de seis años para ser el Secretario de Educación del presidente Barack Obama.

El nombramiento de Huberman ha provocado controversia por tratarse de un administrador sin experiencia en educación, al frente del tercer distrito escolar del país en tamaño después de Los Ángeles y Nueva York.

Entre las escuelas que se salvaron este año figuran Peabody y Las Casas, que iban a ser cerradas porque tienen un alumnado escaso.

Sin embargo, Huberman dijo que miembros de la comunidad argumentaron con éxito que ambas debían continuar para atender a un alto porcentaje de niños con problemas de aprendizaje en sus barrios.

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"Cerrar una escuela no es una tarea fácil, o popular'', admitió Huberman, quien dijo que el distrito se tomará su tiempo para trabajar con los padres en la búsqueda de las mejores opciones.

El director de Peabody, Federico Flores, dijo que aunque la escuela se salvó del cierre, el solo anuncio causó un grave daño a sus alumnos, 40 por ciento de ellos hispanos.

"Queremos que haya transparencia cuando se decida la vida o muerte de una escuela, que podamos trabajar juntos en la búsqueda de soluciones", agregó.

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