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Raúl Peimbert

Confianza: El gran reto católico

Confianza: El gran reto católico

“Es inútil solo predicar bien y no dar testimonio pleno de lo que se predica”, afirma el Obispo Sánchez, cercano colaborador del Papa Francisco.

Raúl Peimbert
Raúl Peimbert

Por Raúl Peimbert

El Reverendo Marcelo Sánchez Orondo, Obispo de Vescovio, llegó a Houston sin mayores aspavientos, casi desapercibido. Y  lo hizo para participar en la Primera Conferencia “Tomas de Aquino: Maestro de la Humanidad” organizada por la Universidad Saint Thomas.

Por supuesto que el  impresionante conocimiento de Marcelo Sánchez sobre la vida y la obra de Santo Tomás, el teólogo y filósofo católico -principal representante de la enseñanza escolástica y sin duda la mayor figura de la teología sistemática de todos los tiempos- fué la razón principal de su visita.

Sin embargo, la mayor motivación que tuve para buscarlo no fué Santo Tomás, obviamente, sino más bien la cercanía y el conocimiento del Obispo sobre el nuevo líder de la iglesia católica, el Papa Francisco, a quien conoció y trató desde su juventud en Argentina.

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Sánchez es actualmente el Canciller de la Academia Pontificia de Ciencias y recientemente el Sumo Pontífice lo nombró encargado del Vaticano para atender el grave problema del tráfico humano en el mundo. Como el Papa, Sanchez es un hombre sencillo que apenas deja entrever su enorme influencia en la jerarquía católica y sobre todo la gran sabiduría que posee tras años de estudio y análisis en teología, filosofía y ciencias sociales.

¿Qué es lo nuevo que trae el Papa Francisco a la iglesia católica?, le pregunté. Su respuesta fue directa: “Yo creo que lo nuevo es volver al centro del evangelio, es decir, por eso escoge el nombre de Francisco. Una de las ideas fundamentales de San Francisco era el evangelio “sine glosa” o sea  sin comentario, el evangelio sin mediación, decía el Santo que no solo predicó sino que también vivió en la pobreza”.

Y sin duda, Francisco ha dado algunos signos de lo dicho por Sánchez. Por un lado ha simplificado los procesos litúrgicos y sus muestras de sencillez han puesto de cabeza las viejas y ostentosas prácticas de la jerarquía. Baste recordar que, literalmente, hizo desaparecer todos los vehículos Mercedes Benz del Vaticano y ahora su automóvil escogido es un modesto Ford Fiesta, “bastante chiquito”, como lo califica entre risas Marcelo Sánchez.  

Pero las muestras de simplificación no son lo único, también parece dibujarse en el sucesor de Pedro una verdadera intención de vivir en comunidad y alejado de los lujos palaciegos de las instalaciones pontificias que más recuerdan a un rey o a un emperador que al vicario de la iglesia. Francisco desdeñó las habitaciones que han ocupado sus antecesores para instalarse en la suite 201 del Hotel San Marta en donde existe una cama espartana, un crucifijo, un salón y un baño.

Desde el punto de vista del Obispo Sánchez, todo pasa por un tema vital: La confianza.

Todos los temas pasan por esto, afirma Sanchez, la pederastia, los delitos financieros, los excesos y los lujos. “Es inútil solo predicar bien y no dar testimonio pleno de lo que se predica”.

Por supuesto que las nuevas formas impuestas por Francisco parecieran dar una nueva dimensión a una iglesia criticada y con urgente necesidad de cambio, pero ahora el gran reto es de fondo. Como lo dijo la periodista Giovanna Flores: “Es prioritario responder a la perspectiva religiosa de los actuales conflictos del catolicismo y es impostergable abordar la dimensión política de la Iglesia que se inserta en el mundo del poder y los mercados”. Precisamente en tiempos en que el neoliberalismo tiene vocación universal y pretensiones de pensamiento único.

Twitter: @raulpeimbert

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