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La columna de Antonio Guillén: Estela de Luz, Oscuridad Tarahumara

La columna de Antonio Guillén: Estela de Luz, Oscuridad Tarahumara

Presidentes de EU dejan bibliotecas que llevan sus nombres. Presidentes de México dejan problemas económicos como las devaluaciones o miles de muertos.

En Estados Unidos los presidentes dejan bibliotecas que llevan sus nombres. En México, los presidentes dejan problemas económicos como las devaluaciones, o miles de muertos como ocurre con la actual administración

SAN ANTONIO, Texas - "¿Qué podré dejar para que la gente me recuerde siempre, para que en cuanto lo vean digan, "ése momumento lo dejó el presidente fulano de tal, ése si era bueno"?

Ésa es tal vez una de las preguntas más "complejas" que se hace cada presidente de un país al acercarse la hora de dejar el poder. "¿Cual será mi legado para la humanidad?", se preguntan seguramente y muy en serio por la noche antes de dormir.

En Estados Unidos, los presidentes dejan bibliotecas que llevan sus nombres. Por lo general en los lugares que los vieron nacer.

En México, los presidentes dejan problemas económicos como las devaluaciones, o miles de muertos como ocurre con la actual administración de Felipe Calderón.

La oscuridad que hoy envuelve a México por la terrible violencia generada por los cárteles pretende en ocasiones ser ignorada, y con bombo y platillo se "entregó" al pueblo de México la "Estela de Luz", un monumento que celebra el bicentenario de la independencia de México.

La entrega fue totalmente retrasada: debió haberse tenido para las celebraciones del pasado 16 de septiembre del 2011.

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El 7 de enero, Felipe Calderón inauguró el edificio que por las noches se levanta iluminando a la ciudad de México con sus 104 metros de altura.

Pero la "Estela de Luz"se ha convertido rápidamente en un proyecto que deja ver claramente la disposición del gobierno para gastar millones de pesos en obras superfluas, en momentos en los que miles de mexicanos padecen de hambre por falta de recursos económicos en la sierra Tarahumara del estado de Chihuahua.

La "Estela de Luz" le costó al gobierno de Felipe Calderón mil 110.5 millones de pesos. Esta cifra es el triple de lo presupuestado, según Pablo Escudero, presidente de la oficina de la Función Pública.

Mientras el presidente encendía las luces del edificio, en la sierra de Chihuahua los indios rarámuris y sus niños se iban a la cama sin comer y a tratar de aguantar las temperaturas bajo cero del invierno en casas de madera donde el aire pasa por todos lados, amenazando con congelar hasta el alma de las familias más pobres de México.

La intensa sequía que ha vivido la sierra Tarahumara no es reciente, ha estado presente desde hace dos años, el problema de la hambruna entonces ha estado ahí a la vista de todos y del gobierno federal.

No fue sino hasta que medios de comunicación de México empezaron a mostrar imágenes de los niños tarahumaras y sus padres en condiciones deplorables cuando el gobierno metió las manos.

Ahora sí y ante las cámaras de televisión, el presidente Felipe Calderón "ayudó" a cargar un avión del ejército que llevaría una despensa a cada familia tarahumara con hambre. La despensa es para unos cuantos días.

La "Estela de Luz" costó mas de mil millones de pesos y el público mexicano jamás la pidió; ése dinero podría haber creado un fondo de ayuda permanente para los tarahumaras y otros grupos que viven en las mismas circunstancias de pobreza total en México, pero ésto no se hizo.

Esta noche muchos adultos y niños rarámuris  tarahumaras se irán a dormir con hambre acompañados solo por la oscuridad de sus chozas.

Pero es bueno saber que en la capital de México el presidente puede ver desde Los Pinos el resplandor que cobijará a los mexicanos desde la "Estela de Luz".

Sin lugar a dudas las generaciones futuras, se acordarán siempre de Felipe Calderón.

(Antonio Guillén es reportero de Noticias 41 en San Antonio, Texas)

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