Turkmenistán, el único país del mundo que prohíbe manejar a las mujeres

Desde diciembre, Turkmenistán comenzó a retirar las licencias de conducir a mujeres y a sacar de circulación carros que no sean blancos o plateados.

Cuando el mundo pensaba que se había librado de prohibiciones absurdas (luego de que Arabia Saudita aceptó permitir manejar a las mujeres después de 60 años de prohibición), aparece en escena Turkmenistán, una exrepública soviética ubicada entre Irán y Uzbekistán, para anunciar que eliminará las licencias de conducir de mujeres por ser las mayores causantes de accidentes de tránsito en el país.

La medida comenzó a tener efectos a mediados de diciembre pasado por iniciativa de Isgender Mulikov, ministro del interior, y la aprobación de Gurbanguli Berdimujamedov, presidente de Turkmenistán, quien se ha caracterizado por tomar decisiones de gobierno con base a sus supersticiones y caprichos.

Trabajadoras y funcionarias públicas han tenido que comprometerse por escrito a no volver a conducir, otras han sido detenidas por policías de tránsito y advertidas de no manejar de nuevo y envían su auto al depósito; mientras que otras, las que obtuvieron su permiso hace menos de cinco años, han sido abordadas por teléfono con la excusa de que deben de volver a presentar los exámenes (que por supuesto no aprobarán).

En cada interrogatorio al que son sometidas las mujeres se les pregunta además por cuántos intentos pasaron para lograr su licencia, quién compró el auto y de dónde proviene el dinero para la manutención del vehículo.

No conforme con ello, el presidente Berdimujamedov ha extendido su restricción de retirar de circulación autos que no sean blancos o plateados. Desde hace tres años el mandatario prohibió la importación de coches negros a Turkmenistán, bajo el argumento de que dicho color es de mala suerte, pero ahora la medida ha rebasado todos los límites.

Desde finales de 2017 comenzaron a retirarse todos los carros oscuros y solo son devueltos a sus dueños mediante el compromiso de repintarlos. Como era de esperarse, se dispararon los precios de esta actividad en los talleres de servicio. Los turcomanos se quejan de un alza al doble en los servicios de repintado, de 500 a 1,000 dólares, así que acceder al color favorito de su mandatario, requerirá de un esfuerzo económico.

Al parecer Turkmenistán es el país de las prohibiciones más excéntricas, hace unos años se eliminó el ballet y la ópera de cualquier cartelera y lugar por no ser necesarios para su cultura; es el país con más edificios de mármol blanco en el mundo y desde hace tres años se prohibió la venta de autos coupé, los cristales tintados y la colocación de cualquier adorno en el área de la placa de circulación.