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Asesinatos

Familia de hispano asesinado pide ayuda para encontrar a sus homicidas

Víctor Alfredo García, a quien conocían como “Fredy”, murió baleado en lo que sus familiares califican como “un ataque sin motivo aparente”. La víctima conducía del trabajo a su casa cuando los tripulantes de una camioneta SUV se emparejaron a su vehículo y le dispararon.
10 Jul 2016 – 4:47 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Una familia hispana pide apoyo para encontrar a los presuntos asesinos de uno de sus seres queridos, Víctor Alfredo García, un joven de 23 años que murió baleado “sin motivo aparente” cuando conducía del trabajo a su casa la tarde del sábado.

De acuerdo con Gloria Cervantes, tía del fallecido, los responsables lo siguieron por varias calles de la ciudad de El Monte en una camioneta SUV, negra, Jeep, línea Cherokee, se le emparejaron y dispararon.

“Pedimos a la gente que nos ayude a denunciar el hecho, si alguien vio algo o sabe algo para identificar a los asesinos, denuncie. Nos quitaron un hijo, un sobrino y un padre”, lamentó.

El Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles catalogó el asesinato de “Fredy”, como lo conocen sus familiares y amigos, como un caso de furia al volante.

El ataque ocurrió sobre las 5:30 y 6 de la tarde del sábado entre las calles Cogswell y Magnolia, de la ciudad de El Monte.

“Él vijaba con su primo, que de hecho fue quien le advirtió que los venían siguiendo. Trataron de acelerar para perderlos, pero la otra camioneta se les emparejó, los ocupantes les gritaron y después les dispararon”, detalló.

Una ambulancia llegó al lugar y García fue trasladado a un hospital, donde perdió la vida a causa de las heridas que sufrió.

“Sabemos que no nos van a regresar a nuestro “Fredy”, pero queremos que se haga justicia por su muerte”, sentenció.


El último mensaje de “Fredy”
El último mensaje de texto que envió “Fredy” fue a su prometida y madre de sus dos hijos para avisarle que acababa de salir del trabajo e iba camino a casa para arreglarse y salir en familia.

“Fredy”, como le decían amigos y familiares a García, era un joven que trabajaba en el negocio familiar, una llantera ubicada en Rosemead. Tenía dos hijos y estaba comprometido con su novia, con quien llevaba una relación desde hace 10 años.

“Aunque tenía 23 años, tenía el espíritu de un niño, siempre jugaba con sus sobrinos y sus hijos. Era un buen muchacho, no estaba metido en problemas, no pertenecía a ninguna pandilla. Él solo trabajaba en el negocio familiar”, explicó.

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