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Asesinatos

Cinco años después la madre de César aún se pregunta quién lo mató

César Rodríguez aspiraba a ser agente del Sheriff y murió baleado en 2011, un caso que conmocionó a las autoridades que aún hoy desconocen quién le disparó.
28 Ago 2016 – 10:13 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- César Rodríguez pasó su adolescencia como voluntario del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles y sole le faltaban unos días para cumplir su sueño de ingresar en la academia para ser oficial cuando un tiroteo acabó con su vida en la ciudad de Whittier en 2011. Cinco años después, su familia no olvida y exige respuestas para atrapar al responsable.

Este domingo celebrarán una nueva vigilia para recordar al joven y mantener viva su lucha por lograr justicia. Hasta el momento, los detectives de esa corporación no han resuelto el homicidio de César, quien era líder de un programa del Sheriff angelino que recluta aspirantes adolescentes.

El joven tenía 19 años cuando una ráfaga de tiros lo mató. En la balacera, que ocurrió la cuadra 11800 de la avenida Painter el 28 de agosto de 2011, también falleció su amigo Larry Villegas, de 24 años.

Caso abierto

El suceso conmocionó a la comunidad y a las autoridades. Al menos un millar de personas acudió a su funeral, incluidos altos mandos de la corporación del Sheriff, como el que fuera cabeza del departamento, Lee Baca.

César Rodríguez era conocido por ser un alegre, fanático de los corridos del cantante Gerardo Ortiz, y policía vocacional. A la edad de 13 años entró a la iniciativa Explorer para jóvenes reclutas voluntarios del Sheriff por una autorización especial de su madre.

A la fecha, no se ha realizado un solo arresto, aunque los investigadores insisten en que la averiguación no ha hecho una pausa y descartan que el chico haya sido víctima de un ataque directo.

“Hemos empleado mucho tiempo de trabajo y recursos en los últimos cinco años haciendo todo lo posible para resolver este caso. Hemos seguido varias líneas de investigación y a sospechosos potenciales; sin embargo, nada se ha concretado”, indicó Mike Rodríguez, detective del Sheriff.

Habitación intacta

La madre de César, Guadalupe Rodríguez, dice que la herida seguirá abierta hasta que se haga justicia.

“Necesito cerrar esa etapa de mi vida para continuar. Quiero saber quién lo hizo para seguir adelante, pienso que tal vez sea amable con esa persona (el asesino)”, comentó Rodríguez a Univision Noticias en Los Ángeles en una entrevista realizada en la sala de su casa, a unas cuadras del lugar donde fue tiroteado su hijo.


Desde aquella funesta madrugada de 2011, la habitación de César sigue intacta. Sus dos playeras de color café, de estilo similar a las que usan los elementos del Sheriff angelino, aún cuelgan de un gancho, como si esperaran el regreso de su dueño. El cuarto jamás está en penumbras.

“Todo está como él lo dejó”, asegura su madre frente a un cuadro repleto de fotos que rememoran experiencias del joven, que en sus últimos días trabajó como guardia de seguridad en una tienda.

“Para mí ha sido muy duro tratar de comprender lo que pasó”, dice Rodríguez, quien nació en el estado mexicano de Michoacán hace 49 años.


César era el menor de tres hermanos, uno de los cuales trabaja para el Sheriff. En sus brazos falleció el chico, después de que lo alcanzaron las balas que fueron detonadas desde un auto en movimiento.

“Él siempre quiso ser agente del Sheriff, era lo que platicaban mucho César y mi otro hermano. Se la pasaban practicando los códigos (de la corporación)”, señaló George Rodríguez, el hermano mayor.

El detective Rodríguez es optimista respecto a la investigación. “A la gente que es responsable de esto les diría que sólo porque han pasado cinco años no quiere decir que ya olvidamos este caso o que dejamos de trabajar en éste. Seguimos investigando y lo resolveremos”, recalcó.

La señora Rodríguez recuerda que su hijo le prometía con frecuencia que algún día se convertiría en ‘el mejor’ agente del Sheriff en Los Ángeles.

“Yo le diría a la persona que lo hizo (el asesinato) que si hubiera conocido a César lo hubiera querido mucho”, dijo. “Ahora se está arrepintiendo”, añadió la madre.

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