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Asesinatos

Así vivía la "familia linda" acusada de secuestro, tortura y asesinato de una niña

La habitación 109 del motel Best Whittier Inn huele a nueva, nada allí hace presagiar que los inquilinos pudieran torturar "con fines sádicos" a una niña antes de tratar de llevar su cadáver a México en una bolsa.
7 Oct 2016 – 6:38 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- El cuarto 109 del motel Best Whittier Inn, un establecimiento en la ciudad de Whittier, en el condado de Los Ángeles, huele a nuevo y está de reformas, como si quisiera pasar página de un crimen de abusos, extorsión y venganza que supuestamente ocurrió allí sin que -aparentemente- los vecinos se dieran cuenta.

Sus inquilinos fueron detenidos en agosto cuando presuntamente trataron de cruzar hacia México el cuerpo sin vida de una niña hispana de 4 años -Angelina-, que habría sido secuestrada junto con su madre y torturada "con fines sádicos, de extorsión y venganza", según el informe del caso, antes de perder la vida por ahogamiento.

Su cuerpo fue descubierto por los agentes fronterizos dentro de una bolsa de viaje.

La acusación criminal alega que Johnny Lewis Hartley, de 39 años, y su pareja Mercy Mary Becerra, de 43, eran traficantes de personas con fines sexuales que usaron a la menor, para que su madre, identificada como ‘Amanda’, se prostituyera.

La pareja se declaró no culpable de los cargos de homicidio, tráfico humano, tortura y abuso infantil.


El motel que esconde el la verdad sobre la tortura y el asesinato de la pequeña Angélica

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"Era gente buena, una familia linda"

En los pasillos del Best Whittier Inn no se lo pueden creer. Ahí describen a Hartley como un hombre responsable que hacía los trabajos más duros y sucios para llevar comida a su familia, integrada por Becerra y cinco hijos, y pagar el alquiler del motel, en el cual vivieron durante al menos siete meses.

A Becerra la recuerdan como una mujer que educaba correctamente a sus hijos, que saludaba con amabilidad a otros huéspedes, que aseaba cotidianamente su habitación y que jamás se metió en líos.

“Era gente buena, eran una familia linda. Sus hijos eran bien portados, no andaban corriendo. Uno de los mayores tenía dos trabajos y otro, que tiene 17 años, se graduó con honores en junio de la preparatoria Whittier”, contó Bárbara Santenello, quien ha sido gerente del motel por 20 años.

Santenello afirma que jamás vio que ocurriera algo extraño en la habitación 109, en la planta baja, ni en la 209, en el segundo piso, que la pareja alquilaba para algunos de sus hijos.

“Si algo pasó aquí quizás fue por accidente”, señaló la gerente.

El cuarto del crimen

Univision Noticias ingresó este viernes al cuarto 109 del Best Whittier Inn, que en las últimas semanas, después de que las autoridades llegaron a investigar el homicidio de 'Angelina' y desalojaron a sus ocupantes, ha estado en remodelación.

El proceso de reparaciones ha sido lento. La habitación tiene espacio para una pequeña sala, una recámara donde solo entra una cama, un clóset con un tocador con espejo y un diminuto baño. Actualmente en el lugar hay herramienta, botes de pintura, lonas, cartones y pilas de azulejos. El piso del sanitario ha sido retirado.


Según los fiscales, en ese lugar Hartley y Becerra mantenían prácticamente secuestrada a la niña, de quien abusaban físicamente para extorsionar a la mamá, obligarla a prostituirse y como venganza. El abuso, indica la acusación, también se hacía con “propósitos sádicos”.

La necropsia reveló que la menor murió por ahogamiento. El reporte del forense también indicó que presentaba signos de desnutrición, deshidratación y golpes.

La gerente Santenello dijo a Univision Noticias que creía que Amanda, la madre de la menor asesinada, era familiar de Becerra y huésped en una habitacion separada. Aseguró que jamás notó que fuese víctima de tráfico sexual. “Nunca vi una niña”, dijo la mujer cuando fue preguntada sobre la pequeña muerta.

El motel donde presuntamente ocurrió el crimen es conocido por su mala reputación. Tiene 44 habitaciones en dos niveles, una alberca sin agua y la tarifa por noche es de 70 dólares. Este viernes la mitad de los cuartos estaban ocupados.

“Algunos me dijeron que viene gente mala y que la presencia de la Policía es frecuente”, dice Wille B., quien atiende el mostrador del establecimiento. “Pero la mayoría de los huéspedes son familias”, manifesta.

Un hombre trabajador

El encargado del mantenimiento de la hospedría, Alfred Castillo, guarda en su celular fotos de Hartley en una zanja. El acusado era, a su juicio, un hombre trabajador. En las imágenes tomadas el 22 de julio se le ve realizando labores de plomero en un negocio ubicado frente al establecimiento. “Ahí estaba, en el lodo”, relata Castillo, sorprendido por la denuncia.

“Él me preguntaba si tenía algo que hacer (alguna obra), para así pagar el cuarto y comprar comida para su familia”, cuenta Castillo. “Me ayudaban pintando cuartos, moviendo muebles, trabajando todos los días”, añade.


Castillo no duda en defender a la pareja y cree en su inocencia. Alega que cuando desalojaron los cuartos 109 y 209 los encontró en buenas condiciones y sin vestigios de que hubiese pasado algo tan terrible.

“No creo que sabían lo que estaba en esa bolsa”, dice refiriéndose al cadáver de la niña que Hartley y Becerra supuestamente llevaban en una bolsa cuando cruzaban a pie hacia Tijuana y que detectaron las autoridades mexicanas.

Pero el Sheriff de Los Ángeles argumenta que en el Best Whittier Inn ocurrió el homicidio de la menor.

“Sabemos que la madre y la niña vivieron ahí por varios meses, pero todavía estamos investigando”, dice el detective Phillip Martínez, quien no da detalles de las aberraciones que le habrían ocurrido a la niña. “No te puedo decir qué le hicieron”, expresó.

Según la Fiscalía, si Hartley y Becerra son hallados culpables pasarían el resto de sus vidas en la cárcel.

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