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Aniversario del terremoto LBC

Aniversario del terremoto LBC

Dos desastres que ayudaron a dar forma al sur de Calif. serán recordados esta semana: un gran temblor y una presa colapsada.

La presa de San Francis

LOS ÁNGELES, California – Dos desastres que ayudaron a dar forma al sur de California serán recordados esta semana, cuando se marquen los aniversarios 80 y 75 del colapso de la presa San Francis y del terremoto de Long Beach, respectivamente.

El colapso del 12 de marzo de 1928 fue calificado por historiadores como el desastre humano más grande en la historia estadounidense del siglo 20. Más de mil personas se ahogaron cuando una pared de agua deslavó lo que ahora se conoce como Santa Clarita para seguir por el condado de Ventura.

La ruptura de la presa tomó por sorpresa a varias comunidades agrícolas de Santa Clarita que aún dormían y que en su mayoría, desconocían que había una presa río arriba. El ingeniero William Mulholland construyó la presa a escondidas con el fin de evitar demandas que pudieran detener su construcción.

La presa fue llenada a capacidad por primera vez ese 12 de marzo y a las 11:57 de esa noche, se desbordó. Un torrente de 12 mil millones de galones de agua fluyó por el cañón de San Francisquito, desbordando el río de Santa Clara en donde ahora se encuentra el centro comercial Valencia Town Center.

Más de mil personas se ahogaron esa noche, pero el número pudo haber sido mucho más alto debido a que cientos de inmigrantes trabajaban en muchos de los campos agrícolas inundados repentinamente. Durante semanas, los cuerpos de las víctimas aparecieron en las playas del sur de California.

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El primer gran temblor de LA

Cinco años después, 120 muertos perecieron en el temblor de Long Beach, que también dejó $45 millones en pérdidas ($730 millones de hoy en día). El 10 de marzo de 1933, el temblor de 6.3 grados en la escala de Ritcher hizo temblar el área al sur de Los Ángeles, que estaba en pleno crecimiento.

El terremoto fue el primero de alta magnitud en la historia moderna de Los Ángeles y desacreditó las afirmaciones de que a diferencia de San Francisco, el área angelina no estaba en riesgo de sufrir temblores.

Antes de Long Beach, el otro gran terremoto en California había ocurrido en San Francisco en 1906. De 8.3 grados de intensidad, el sismo contribuyó en gran medida a reformar las normativas de construcción en el Estado para reducir el impacto de los posibles movimientos telúricos que pudiesen afectar a esta zona de la costa oeste de EU en el futuro.

"Fue un evento muy importante en términos del desarrollo de la sismología de California", explicó Lucy Jones, sismóloga del US Geological Survey de Pasadena al diario Los Ángeles Times.

El lunes a las 5:54 p.m. – la hora exacta en la que ocurrió el temblor – los oficiales de Long Beach recordarán en una ceremonia a los perecidos en el desastre y celebrarán un panel de discusión con Jones.

En espera del próximo

A pesar de las mejoras realizadas tras este temblor de 1933, los expertos aseguran que si se repitiera en la actualidad un terremoto similar en la misma zona el resultado podría ser aún más catastrófico.

La superpoblación del área de Los Ángeles, donde viven alrededor de 13 millones de personas, multiplicaría los efectos de un desplazamiento de la falla Newport-Inglewood, que atraviesa la región.

Los investigadores de la Universidad de Stanford estimaron que esta falla sería capaz de producir un temblor 7 grados, que podría tener como resultado entre 3 mil y 8 mil muertos y entre $175 mil y 220 mil millones en destrozos materiales.

Un estudio dado a conocer en 2003 predijo que es muy posible que los temblores que se han dejado sentir en los últimos años en California sean el preámbulo de otro devastador, conocido como el "Big One".

Dicha investigación, en la que participaron más de cien científicos de varios entes públicos y compañías privadas, señaló que las posibilidades de que un gran sismo ocurra antes del año 2032 son de un 62 por ciento.

Los investigadores también señalaron que hay un 80 por ciento de posibilidades de que un sismo menor, de entre 6 y 6.6 puntos, sacuda la zona en los próximos 30 años.

Los terremotos son, sin embargo, una constante en esta región, en la que los movimientos sísmicos casi se han convertido en una atracción turística.

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