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Abuso Policíaco

Brutalidad policial: ¿qué pasa con los hispanos?

La muerte de Alton Sterling en Baton Rouge ha vuelto a poner en evidencia la diferencia con la que la comunidad afroamericana se moviliza ante incidentes de supuesta brutalidad policial frente a la escasa reacción de los hispanos, una población que también cuenta con casos de abuso de la fuerza por parte de las autoridades.
6 Jul 2016 – 6:24 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- El fallecimiento de Alton Sterling en Baton Rouge, Louisiana, baleado a quemarropa el martes por unos agentes de policía resucitó una indignación racial que vive latente en la comunidad afroamericana. Volvieron a verse protestas en las calles tal y como pasó en casos anteriores como los de Michael Brown (Ferguson, 2014) y Eric Garner (Nueva York, 2014), y que no se dan cuando la víctima es hispana.

Tan solo el pasado fin de semana hubo dos incidentes graves en el sur de California donde las víctimas fueron latinas. Pedro Villanueva, de 19 años, murió tiroteado el domingo por agentes encubiertos de la Patrulla de Caminos de California, que dispararon contra su auto tras un rato de perscución. Se cree que el muchacho –que había estado en un evento de carreras ilegales- no sabía que quienes lo seguían eran policías.

El sábado, un hispano de 32 años llamado Fermín Vincent Valenzuela, indigente y con diagnóstico de esquizofrenia, fue confrontado por miembros del Departamento de Policía de Anaheim cuando se reportó que un sospechoso estaba persiguiendo a una mujer. El hombre se resistió a las autoridades y tuvo un episodio de fallo cardiorrespiratorio. La familia cree que fue derribado por una pistola eléctrica. Ahora se encuentra grave y en coma inducido.

A pesar de las muestras de rabia expresadas en redes sociales, la comunidad hispana que sí se moviliza cuando se trata de temas migratorios, no ha tomado las calles. La respuesta policial ante esos sucesos ha sido mediáticamente escasa y de investigación interna. En el caso de Sterling en Louisiana, el movimiento “Black Lives Matter” volvió a hacerse notar y el Departamento de Justicia ya ha dicho que tomará cartas en el asunto para determinar si los agentes actuaron de acuerdo con el protocolo.

“Los latinos somos desorganizados, tenemos mucha división y la mayoría de nuestra gente está sobreviviendo, muchos tienen miedo de que vaya a llegar la policía, y piensan que es mejor trabajar y aguantar”, explicó a Univision Noticias en Los Ángeles el abogado Jaime Segall-Gutiérrez, que ha llevado denuncias por abusos contra diferentes departamentos de policía en California. Esto solo cambia cuando lo que está amenazada es la estancia en EEUU.

Nos movilizamos contra Donald Trump y Pete Wilson (exgobernador de California que promovió una propuesta antinmigrante en 1994)”, afirmó Gutiérrez.

“Los afroamericanos han tratado de incluir a los latinos en ‘Black Lives Matter’, porque las dos comunidades sufrimos ese mismo problema”, manifestó Jorge González, un veterano abogado latino de casos civiles que este miércoles presentó una demanda contra el condado de Los Ángeles y dos alguaciles del Departamento del Sheriff relacionada con la muerte el pasado mes de febrero de Eduardo Edwin Rodríguez, un hispano de 24 años.



Rodríguez falleció por disparos de bala cuando la camioneta en la que viajaba resultó fue detenida porque no llevaba luz para iluminar las placas. Los agentes pidieron a los pasajeros que se bajaran del vehículo, pero Rodríguez se resistió. Hubo un forcejeo y uno de los oficiales alertó de la existencia de un arma, momento en el que el hombre fue abatido, según la versión oficial.

“Es todo mentira”, explicó González, que contó que el fallecido estaba desarmado. A su juicio se trató de un nuevo incidente de brutalidad policial. “Los latinos son víctimas todo el tiempo”, comentó el abogado que se refirió también al fallecimiento del joven en Fullerton, Pedro Villanueva.

“No hay ninguna razón para disparar a vehículos en movimiento”, aseguró González, cuya opinión coincide con la de los departamentos de policía de ciudades como Los Ángeles y Nueva York, donde esa práctica ha sido abolida por entenderse que balear un automóvil no sirve para detenerlo y agrava el peligro al poder hacer que la máquina quede fuera de control si el conductor es alcanzado.

En febrero, el mismo mes en el que falleció Eduardo Edwin Rodríguez, otros dos jóvenes latinos perdieron la vida en el sur de California en dos incidentes diferentes con la policía, el primero de ellos en Los Ángeles (LAPD) y el segundo en Anaheim. Este año también se conocieron las imágenes de dos sucesos de 2015, un tiroteo en Fresno donde un hispano murió baleado cuando los agentes confundieron un instrumento de jardinería con una pistola y otro en Los Ángeles, donde una mujer con problemas mentales murió tiroteada cuando iba por la calle con un cuchillo en la mano. Los agentes la dispararon directamente, sin intentar otros métodos no letales.



En 2015 fue también cuando el guatemalteco Walter DeLeón fue herido en la cabeza en Los Ángeles cuando llevaba una toalla entre las manos. Sobrevivió, pero quedó mutilado y sin sensibilidad en la mitad del cuerpo, con deficiencia para el habla, la orientación y la memoria.

Entre 2007 y 2014, más de la mitad de las personas muertas a manos de la policía en el condado de Los Ángeles (este dato no especifica si las intervenciones policiales fueron reglamentarias) eran latinas (53.5%, 168 de 314), según un reporte de Youth 4 Justice.

El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) anunció el pasado 15 de marzo que, en vista de la propensión de los agentes a utilizar su arma de fuego en situaciones de tensión, van a reformar las reglas del uso de fuerza letal. El cambio se produce después de un informe interno en el que se detectó un lenguaje que no hace hincapié en que el empleo de la pistola debe ser el último recurso.

El informe fue resultado salió a la luz unas semanas después de que se conocieran los datos de los tiroteos en los que participó la policía en Los Ángeles en 2015, año en el que los agentes estuvieron envueltos en 48 incidentes en los que dispararon sus armas de fuego y acabaron con la vida de 21 personas, 14 de ellas enfermas mentales.



El abogado González cree que hay dos razones principales detrás de la propensión a usar el arma de fuego, la falta de entrenamiento cuando se junta con el pánico y que causa “una reacción humana”, y la voluntad de hacer daño. A su juicio, hay agentes que son unos “matones”.

“El problema es que hay poca disciplina y se persigue poco esos casos legalmente. No tenemos suficiente autoridad como civiles”, explicó González.

“Hay un racismo institucional y un sentido de que pueden hacernos (a los hispanos) lo que sea porque no habrá repercusión política”, añadió Gutiérrez.

En marzo, el Consejo de la Ciudad de Los Ángeles accedió a pagar 6.9 millones de dólares a un hispano que resultó paralizado tras ser baleado por agentes de LAPD.

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