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Reflexión: Olimpiadas especiales

Con esta historia, Raúl Brindis nos recuerda el valor de ayudar a los demás sin importar nuestros propios impedimentos.
4 Dic 2018 – 10:51 AM EST
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tiene una piñata.ámonos para hablar de trabajo.podemos recordar esta reflexón.hace algunos años, en losjuegos oímpicos para personascon discapacidad intelectual,tambén llamadas " olimpiadasespeciales", nueveparticipantes, todos condeficiencia mental se alinearonpara la salida de la carrera enlos 100 m planos.a la señal, todos partieron, noexactamente disparados, perocon deseos de dar lo mejor deí.llegar primero a la meta yganar el premio.todos, excepto un muchacho, queapenas comenzando la carreratropeó abruptamente cayendo alpiso, el pobre chico comenó allorar.los otros ocho escucharon elllanto, disminuyeron el paso ymiraron hacia atás.vieron al muchacho en elsuelo, se detuvieron yregresaron todos.una de las muchachas coníndrome de down se arrodiló yle dio un beso y le dijo: "listo, ahora vas a ganar",entonces los otros competidoresentre las aaron los brazos ycaminaron juntos hasta la íneade llegada.el estadio entero se puso depie y en ese momento no haíani un solo par de ojos secos,los aplausos duraron largosminutos, las personas queestaban alí aquel ía repitenesta linda historia hasta elía de hoy.porque en el fondo todossabemos que lo que importa enesta vida ás que ganar esayudar a los deás para venceraunque ello signifiquedisminuir el paso y cambiar elrumbo porque el verdaderosentido de esta vida es quetodos ganemos, no cada uno denosotros en forma individual,ojaá que tambén nosotrosseamos capaces de disminuir elpaso o cambiar el rumbo paraayudar a alguien que en ciertomomento de su vida tropeó yque necesita ayuda paracontinuar.guardemos esta veídicahistoria en el coraón y