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Biólogos buscan alternativas a un golpe en la cabeza para matar iguanas

Aunque parece duro, podría convertirse en el método menos cruel para acabar con esta especie invasora, que lleva décadas afectando el medio ambiente en los condados de Broward y Miami-Dade. Lo intentaron con trampas en los parques, usando tomates cherry y sandías como cebo, pero tuvieron que descartar este procedimiento porque solo caían mapaches.
13 Mar 2018 – 6:57 PM EDT

Durante tres meses, un equipo de quince personas de la Universidad de Florida, con el apoyo de la Comisión de Conservación de Peces y Vida Silvestre del estado (FWC, por sus siglas en inglés) estará desarrollando un proyecto de investigación para encontrar la manera menos cruel de acabar con estos animales y poder ofrecer asesoría tanto a las personas en sus casas como a las comunidades.


En esta etapa inicial del proyecto, están probando el uso de pistolas para aturdir animales. Una vez que pierden el conocimiento son lanzadas contra superficies sólidas para que reciban un fuerte golpe en el cráneo y mueran de inmediato.

Lo intentaron con trampas en los parques, usando tomates cherry y sandías como cebo, pero tuvieron que descartar este procedimiento porque solo caían mapaches.

Jenny Ketterlin, una de las biólogas que trabaja como coordinadora de esta investigación le dijo a Sun Sentinel que el método que están probando genera un trauma contundente que destruye sus cerebros velozmente. Esa podría ser la forma más humana de sacrificar a estos animales. Utilizar procedimientos como decapitarlos sin anestésicos o dispararles con armas diferentes a las pistolas aturdidoras, iría en contra de las leyes que protegen contra la crueldad.

Desde la FWC, Carli Segelson agregó que las iguanas no forman parte del ecosistema del estado y se están convirtiendo en un serio problema al alimentarse de la flora y fauna locales y socavar algunas zonas provocando erosión.

Las opiniones están divididas


Aun cuando Ketterlin asegura que estos métodos son menos espantosos de lo que parecen, la Dra. Susan Kelleher, veterinaria en Deerfield Beach y especialista en el tratamiento de mascotas exóticas, opina que golpear la cabeza sí es un método cruel. Una forma más amable de acabar con ellas podría ser la sedación para la aplicación de eutanasia.

Algunos habitantes de Davie entrevistados por Sun Sentinel, expresaron su aprobación a este proyecto que cuenta con 63,000 dólares para su ejecución inicial. Eric Swalley, por ejemplo, señaló que, pese a que le gustan las iguanas, está consciente de que no están en su entorno natural y por eso es necesario combatirlas.


Gary Fishman en Boynton Beach, aseguró haber matado más de cien para proteger sus zonas verdes. Está en desacuerdo con el procedimiento de golpearlas fuertemente contra superficies planas, pero sí aprueba el uso de las pistolas aturdidoras.

¿Un fin que justifica los medios?


El objetivo fundamental de este esfuerzo de la Universidad de la Florida y la FWC es encontrar el método más humano para el exterminio masivo de esta especie que llegó hace más de cuatro décadas como mascota exótica proveniente de Suramérica, Centroamérica, México y el Caribe.

Tan sencilla fue su integración al ecosistema de la zona que, con el paso de los años, no ha hecho más que ocasionar problemas ambientales y daños residenciales en las comunidades del sur del estado. Las iguanas se han convertido en una amenaza al ecosistema al acabar con las plantas que sirven de alimento a las mariposas y a la salud pública, al ser portadoras de salmonella.


Todavía hay muchas dudas sobre el método de golpearles la cabeza. Lo llaman “trauma de fuerza contundente” y aseguran que no se estaría quebrantando ninguna ley. Siempre que sea uno solo.

Jenny Ketterlin es optimista con esta iniciativa que están probando en las noches, dividios en dos equipos armados con linternas y pistolas para aturdir. En pocos días ya están viendo resultados. Se habla de unas 300 iguanas menos en el sur de la Florida y esperan que la cifra suba significativamente cuando concluya el proyecto en mayo.

Frank Mazzotti, profesor y parte del equipo de la Universidad de Florida, le aseguró a The Washington Post que la destrucción del cerebro y la muerte son instantáneas. Que el animal no siente ningún dolor.

Mientras se decide cuál es el mejor procedimiento para que salir de ellas, solo queda claro que en Florida las iguanas ya no son bienvenidas.

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