Inmigración

“Sin TPS tengo que volver a un país que no conozco”

Doce de los quince empleados de un restaurante de Miami son salvadoreños con TPS. Ahora se enfrentan al futuro con incertidumbre y miedo. “Yo me quedo acá. Mientras no me agarren, yo no me voy”, dijo uno de ellos.

Freddy Valladares es salvadoreño, pero no recuerda cómo es El Salvador. Tiene 25 años de edad y llegó a EEUU con menos de un año. Toda su vida ha transcurrido en este país gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS).

Desde hace seis meses lava platos en el ‘Restaurante Centroamericano’ en Miami. Cuando llegó a trabajar este lunes, se enteró de la noticia: el gobierno de Trump canceló la extensión del programa temporal para la gente de su país.

“Estoy triste, es complicado. Sin TPS tengo que volver a un país que no conozco”, dijo a Univision Noticias.


De los 15 empleados que trabajan en el local de comida salvadoreña, 12 son beneficiarios del programa migratorio que perderá vigencia el 9 de marzo. No en vano, ese día el ambiente en la cocina del ‘Centroamericano’ era como el de un funeral.

Se calcula que 22,400 salvadoreños con TPS trabajan en restaurantes en EEUU. Los beneficiarios del TPS provenientes de ese país tienen una participación de 88% en la fuerza laboral de EEUU.

Desintegración familiar

Mirna Velasco es salvadoreña, trabaja como camarera en ese restaurante y fue la encargada de darles la noticia a sus compatriotas. “Les dije que el señor Trump había quitado el TPS, al principio no lo creían, pensaban que estaba bromeando”, relató.

La mesera del ‘Centroamericano’ dijo que una de las empleadas rompió a llorar cuando supo que ella tendría que irse de EEUU, pero sus dos hijos -nacidos en Miami- sí pueden quedarse.

“Para los que tienen hijos la preocupación es mayor”, explicó.

Teresa Galindo coincide. Es madre de dos hijos nacidos en EEUU, pero ella y su esposo son beneficiarios del programa migratorio temporal. Durante los 15 años que ha vivido en Miami, ha trabajado cocinando tamales, tacos y pupusas, en este local de comida al oeste de la ciudad.

“Lo que más me preocupa es cómo quedarán mis hijos. No podemos volver, allá hay violencia, está duro, las pandillas”, declaró consternada.

Una fuerza económica en EEUU

Aunque Mirna Velasco es ciudadana estadounidense, dijo sentirse muy afectada por sus compañeros de trabajo y por otros salvadoreños.

“Ellos llevan casi 20 años en este país, han pagado sus impuestos. Con esa decisión, EEUU está perdiendo grandes personas que están cooperando en la economía”, dijo.

De acuerdo a una investigación de Univision Noticias, con la deportación masiva de este grupo, EEUU perdería 164 billones de dólares en Producto Interior Bruto (DGP) en la próxima década.

Nelson Morales, un empresario salvadoreño de Miami, declaró que la mayoría de sus empleados son beneficiarios del TPS. Morales confesó que no sabe qué sucederá con su pequeña empresa de limpieza. “Me siento afectado, ¿a quién voy a contratar? No creo que un americano quiera venir a trabajar por 10 dólares la hora”, declaró.

El empresario indicó que esta medida impactará no sólo en la economía de EEUU, sino en la de El Salvador. “Las remesas se van a parar y los países de nosotros van a sufrir”, declaró.

Regresar no es una opción

La familia de José Olivar es una de esas que se vería duramente golpeada. Él lleva casi dos décadas viviendo en EEUU y desde aquí envía dinero para mantener a sus padres y a un hijo enfermo de 21 años, que viven en el departamento de Cabañas, El Salvador. “Tengo que mandarles para comprar las medicinas, allá no se puede hacer dinero para eso”, dijo.

Olivar trabaja como cocinero y confesó que está muy triste por la noticia, sin embargo asegura que no planea irse de EEUU. “Yo me quedo acá. Mientras no me agarren, yo no me voy”, dijo.

Confesó que le vida le cambiará porque sin TPS no tendrá tranquilidad. "Estábamos contentos porque podíamos estar legales, trabajando tranquilos. Pero ahora vamos a estar siempre con miedo".


Además de que no conoce su país de origen, a Freddy Valladares le da miedo volver a El Salvador por los altos índices de violencia del país.

"Está muy complicado volver, por las pandillas, es muy difícil. Además ellos piensan que uno lleva dinero de acá, y la realidad es que no llevamos nada", dijo.

José Olivar dice que El Salvador "no es como antes". Explica que las pandillas y la delincuencia amenazan su vida y la de su familia. "Como uno ya tiene tiempo viviendo acá, cuando uno regresa a su país, peligra la vida de uno", dijo.

Una solución permanente

La congresista republicana de Florida Ileana Ros-Lehtinen dijo que la decisión de cancelar TPS de El Salvador es “un grave error del presidente Trump”. Indicó que esta comunidad ha contribuido de manera positiva al desarrollo de EEUU durante casi 20 años. “Estas son personas buenas, decentes y trabajadoras, ¿por qué vamos a dividir familias que han contribuido con este país y con su país nativo? Es un error grande”, declaró.

Ros-Lehtinen declaró que por esta razón, está trabajando para ofrecer una solución permanente. “He presentado un proyecto de ley para extender TPS, hemos escrito varias cartas a oficiales de la administración Trump, e incluso al presidente”, indicó.

Reconoció que el escenario ideal sería conseguir que legalicen a este grupo de forma definitiva. “Necesitamos una legislación para legalizar el estatus de los dreamers, los TPS y todas estas personas que han contribuido a nuestro país y a sus países”, dijo.

Velasco cuenta que el nerviosismo que reinaba en la cocina del restaurante desde hace varios días, ahora se convirtió en la angustia por la certeza de que ya no tienen amparo. “Ellos dicen que piensan consultar a un abogado para saber qué hacer”, declaró.

El abogado especialista en inmigración, Eduardo Soto, explica que entre las opciones que tiene la comunidad con TPS está la certificación laboral. "Si el departamento laboral determina que alguien es el mejor candidato para el puesto que se le ofrece, y es aprobado, la persona pueda aplicar a la residencia permanente", indicó.

Pero se debe contar con empleador dispuesto a participar en la petición.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dará hasta septiembre de 2019 como plazo para que los salvadoreños con TPS abandonen el país o busquen una salida legal a su situación.

Aunque para la mayoría de los entrevistados la pregunta no es a dónde ir sino cómo quedarse, aún mantienen la esperanza de que esta decisión sea revertida.

"Le diría a Trump que se toque el corazón y piense en todas las personas que están tristes. Y que los hijos de uno van a sufrir", suplicó José Olivar.

Reconoció que todos en la cocina del 'Centroamericano' están muy afectados. "Estamos intentando darnos ánimo entre todos. Ojalá que suceda otra cosa", dijo.

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