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“Mis abuelos fueron asesinados en el lugar donde los llevamos para que cuidaran sus vidas”

“Mis abuelos fueron asesinados en el lugar donde los llevamos para que cuidaran sus vidas”

Familiares de Miguel y Cecilia Franco, dos de los ancianos de la casa hogar de Florida que murieron tras el impacto del huracán Irma, demandaron al centro de cuidado. "Quiero verlos en la cárcel", declaró una nieta de la pareja.

Familia Franco lamenta la muerte de sus dos seres queridos
Familia Franco lamenta la muerte de sus dos seres queridos

En su página web, el Rehabilitation Center de Hollywood Hills se ufana de estar ubicado al lado del hospital Memorial Regional, pero la cercanía con el centro de salud no sirvió para evitar la muerte de ocho residentes del ancianato el 13 de septiembre de 2017. La madrugada de ese día, tres personas fallecieron en la residencia, y otros cinco murieron horas después, en distintos hospitales.

Tres días antes, el huracán Irma había impactado la ciudad, lo que ocasionó una falla eléctrica que dañó un transformador del aire acondicionado de la residencia, ubicada al sur de Florida. Las altísimas temperaturas complicaron la salud de los habitantes del centro, en su mayoría ancianos.

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El último reporte de la policía de Broward informa que la lista de muertes que están siendo investigadas por este caso asciende a 14. Entre ellas, figuran la de Miguel Antonio Franco, de 93 años, quien murió el 13 de septiembre, y la de su esposa, Cecilia Franco de 90 años, quien falleció el 9 de octubre.

Miguel Antonio y Cecilia Franco: Una vida juntos que acabó en tragedia

Erika Navarro, nieta de la pareja, dice que no tiene palabras para expresar la rabia que siente. “Solo puedo decir que se preparen los responsables porque llegaremos hasta el final. Quiero verlos en la cárcel. Mis abuelos fueron asesinados en el lugar donde los llevamos para que cuidaran sus vidas”, sentenció la joven de 30 años. Univision intentó comunicarse con el centro de rehabilitación, pero no obtuvo respuesta.

La familia tampoco ha podido hablar con ningún representante del ancianato. “No nos han llamado ni para informarnos, ni para ofrecer condolencias, ni para nada”, dijo indignada la nieta de la pareja Franco.

Margarita de Navarro, hija de los fallecidos, visitaba a sus padres todos los días en el centro. Su madre llevaba casi 9 años internada allí, mientras que su papá entró en febrero de este año. Navarro repasa en su cabeza los primeros días de septiembre cuando se enteró que el huracán impactaría su ciudad. “Me preocupé porque vi que no tenían ‘shutters’, así que pregunté, y una enfermera me dijo que las ventanas eran contra alto impacto; incluso me dijeron que el resto de la familia podía resguardarse allí si lo deseaba”. Fue entonces cuando descartó la posibilidad de llevarse a sus padres a casa para pasar la tormenta.

Llamada de emergencia

Pedro Franco, otro hijo del matrimonio, no se explica por qué no llamaron al 911. “Perder a tus dos padres en menos de 30 días es una tragedia. Y todo fue por negligencia de algunas personas”, dijo.

El centro de rehabilitación sostiene que hicieron varias llamadas a la empresa de electricidad Florida Power & Light (FPL) el mismo día que se presentó la falla, y que les aseguraron que enviarían un técnico para repararla. Pero la ayuda llegó tres días después, lapso en el que murieron ocho personas.

Ellie Pina, hija de una residente del mismo recinto que lleva 30 días hospitalizada luego de la crisis, asegura que ella misma llamó más de 10 veces al 911, y que los encargados de atender la emergencia no le dieron importancia al caso. En un comunicado, la empresa FPL manifestó sus condolencias a las familias de los afectados y se limitaron a decir que no podían dar más informacion mientras se lleve a cabo la investigación. Además, la nota de prensa dice: "Sabemos que una parte del recinto tenía electricidad, y que había un hospital cruzando la calle que también contaba con electricidad".

El 20 de septiembre la Agencia de Administración de Salud Pública de Florida (AHCA por sus siglas en inglés) suspendió la licencia del centro de rehabilitación de Hollywood Hills. Además han sido explícitos a la hora de señalar a los presuntos responsables de la tragedia.

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“Vamos a estar claros, este complejo está ubicado frente a uno de los grandes hospitales de Florida, el cual nunca se quedó sin electricidad, y estaba operando en su totalidad”, declaró al New York Times, Mallory McManus, directora de comunicaciones de la agencia de salud del estado. “Es 100% responsabilidad de los profesionales a cargo del centro, preservar la vida de los residentes, así como velar por la salud y bienestar de sus pacientes”, agregó.

Erika Navarro reconoce que su abuelo no hablaba inglés, y se pregunta si acaso eso fue un impedimento para que las enfermeras comprendieran su malestar en las horas más críticas de calor. “La escena es dantesca, los dejaron morir como cochinos, todos estaban sudando y ahogados de calor. Aunque no pudieran hablar, era evidente”, explica la joven.

Los culpables

Albert Levin, uno de los abogados de la familia Franco está convencido de que será fácil de probar que las autoridades del centro actuaron con negligencia. Y asegura que los responsables pueden acabar en la cárcel.

Los defensores de Miguel Antonio y Cecilia Franco, ya introdujeron sendas demandas contra el complejo de rehabilitación por ambas muertes. También creen que la familia debe recibir una indemnización por este caso, aunque dicen, es pronto para hablar de cifras.

De acuerdo con un informe de AHCA, entre la 1:30 y las 5:00 de la madrugada del 13 de septiembre, varios residentes sufrieron dificultades respiratorias y angustias cardíacas, y que al menos ocho pacientes murieron por no recibir la atención médica que necesitaban.

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Por otro lado el mismo documento indica que el centro de rehabilitación, agregó información falsa a los expedientes de algunos pacientes. “Una enfermera escribió que la temperatura de un paciente era de 101.6, pero a la hora registrada, el paciente ya no se encontraba en el recinto, sino en el hospital, donde su temperatura era de 108.3”. Sin revelar nombres, la agencia cita el caso de otro expediente en el que escribieron que el paciente estaba “descansando en su cama con respiraciones normales”. Pero ese paciente había muerto antes de que introdujeran esa información en la historia del residente.

En el primer mundo

“Mi papá llegó a EEUU hace cuarenta años, y trabajó muy duro para sacar adelante a sus cinco hijos y para darnos una mejor calidad de vida”, dice Pedro Franco mientras se le quiebra la voz.

La pareja llevaba 62 años de matrimonio y eran originarios de Barranquilla, Colombia. No comprenden que esto les haya sucedido en un país de primer mundo. “Jamás imaginamos algo así ¿qué pasa con los controles, las licencias y todos las regulaciones?”, se pregunta Érika Navarro.

La nieta de los Franco asegura que su motivación más grande es lograr que más ninguna familia tenga que pasar por esto. “Nos aseguraremos de que esta gente vaya a la cárcel y que más nunca puedan tener en sus manos las vidas de nadie”, dijo.

Rafael Navarro, yerno de la pareja declaró que se cerciorarán de que este caso siente un precedente. “Queremos que se impongan más controles sobre estos sitios de cuidado para personas con necesidades especiales, porque mañana podemos ser nosotros mismos”.

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El secretario de la agencia de salud pública del estado, Justin Senior, dijo que es inentendible que profesionales de la medicina no hayan sabido llamar al 911 de inmediato. “Ninguna preparación para emergencias podría haber evitado la imprudencia médica y criminal que ocurrió en esta instalación. Por esa razón, suspenderemos su licencia y la finalizaremos completamente del programa de Medicaid”, declaró Senior.

Ascienden a 14 las víctimas mortales en un hogar de ancianos en Florida impactado por el huracán Irma Univision
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