Denuncias

Vecinos denuncian que la ciudad de Miami los engañó con la venta de apartamentos defectuosos

Los habitantes del edificio Barcelona I alegan que sus hogares se construyeron con paredes tóxicas y materiales de baja calidad. Aseguran que la ciudad de Miami y el condado de Miami-Dade les vendieron esas propiedades y luego los abandonaron.

Lo que empezó como el sueño de tener una vivienda se convirtió en una odisea para decenas de familias de bajos y medianos recursos en Miami. Ellos alegan que sus hogares se construyeron con paredes chinas tóxicas y materiales de baja calidad. Aseguran que la ciudad de Miami y el condado de Miami-Dade les vendieron esas propiedades y luego los abandonaron.

Por fuera, el edificio Barcelona I lucía de maravilla para las familias que compraron por primera vez y se mudaron sin saber que adentro, las paredes ocultaban enemigos silenciosos: dry wall chino y fallas de construcción.

“Una compañía vino hizo un hueco y ahí encontraron el 'drywall' hecho en China”, dijo Víctor Maldonado, vecino del Barcelona I.

Maldonado y sus vecinos compraron sus apartamentos por alrededor de 236,000 dólares en 2008, confiando en que los gobiernos de Miami y el condado se habían asegurado de que todo estaba bien.

Pero dos años después descubrieron que estaban equivocados. El primer indicio fue el hallazgo de ‘dry wall’ fabricado en china.

En mayo de 2014, el gobierno federal reconoció de los paneles de yeso o ‘drywall’ de fabricación china utilizados en más de 20,000 casas en Estados Unidos podrían haber causado hemorragias nasales, dolores de cabeza, dificultad para respirar y ataques de asma en decenas de miles de estadounidenses expuestos al material.

Este tipo de panel de yeso se instaló en casas en su mayoría del sur desde 2005, y ha sido objeto de múltiples demandas. "El resultado final es que estos datos sugieren que los niveles de sulfuro de hidrógeno y otros compuestos de azufre encontrados en los paneles de yeso fabricados en China fueron lo suficientemente altos como para producir los efectos en la salud que la gente ha estado reportando", dijo entonces Vikas Kapil, director médico de la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU.

“Es muy estresante porque yo vivo acá con mis niños y la niña sangra mucho por la nariz, no sabemos si eso está directamente relacionado con el ‘drywall’ pero estoy preocupada por nuestra salud”, declaró Harishel Miranda, quien se mudó al complejo cuando estaba embarazada de su primer hijo que hoy tiene 10 años.

En 2010, dos años después de estrenar el edificio, los vecinos comenzaron a notar los defectos en el techo que provocaron filtraciones de agua y el moho -que hasta el día de hoy- sigue creciendo en los apartamentos.

“No podemos hacer nada, no sabemos qué viene del techo. Lo que podemos hacer es pintar y continuar así”, dijo el residente Edwin Ozorno, mientras mostraba un hueco en el techo cubierto de moho.

“Estoy cansado de pintar y pintar y siempre vuelve a llenarse de moho”,dijo.

El edificio Barcelona I fue un proyecto de vivienda pública y privada ideado por el exalcalde de Miami Manny Díaz, cuyo gobierno le entregó casi cuatro millones de dólares a Salomon Yuken, un empresario envuelto en proyectos que no nunca terminó.

“Nos dejaron embarcados a nosotros, porque nos dijeron una cosa y fue otra. Y ahora nadie quiere responder”, dijo Edwin Ozorno.

Salomon Yuken se negó a conceder una entrevista a Univision 23, pero por teléfono culpó a la constructora Civic Construction por los problemas de calidad. Esta empresa tampoco quiso dar declaraciones.

La constructora del complejo residencial, los ingenieros, arquitectos, la compañia de techos están enfrentando una demanda civil que interpusieron los vecinos del edificio.

Además, según lo han denunciado los residentes, el edificio tiene fisuras y el agua se cuela por los ventanales. “Por fuera, las parede tienen grietas, y cada vez que llueve, entra el agua por las puertas y por las ventanas. Entonces el piso se ha dañado por completo por el agua. He tenido que cambiar el piso tres veces”, explica Enrique Arencibia.

Además, aseguran que han descubierto problemas con los tomacorrientes. José Rodríguez, otro residente, descubrió que le vendieron “gato por liebre”. Para su sorpresa, dos personas independientes le confirmaron que los tomacorrientes que habían instalado en su cocina, eran para lavadoras y de menor voltaje. “Traje un electricista que me dijo que me instalaron tomacorrientes de lavadora en la cocina, tienen solo 30 emperes cuando se necesitan de 50. Aparentemente a quien construyó este edificio no le alcanzaron los tomacorrientes y puso en mi apto uno que no corresponde”.

Rodríguez dijo que tiene temor de que esto pueda provocar un incendio.

Las factura del agua

Las cuentas de agua han sido otra tragedia para los habitantes del Barcelona I. Según lo confirmó Univision Investiga, el constructor instaló un solo medidor de agua para los apartamentos y los dos locales comerciales del primer piso, por lo que los residentes terminaron pagando tarifa comercial, casi el doble de lo que debían pagar.

“Es abusivo que una familia de bajos recursos tenga que pagar lo mismo que un negocio”, dijo Victoria Gallego.

Dos funcionarios del Departamento de Agua del condado visitaron el edificio y dijeron que estaban preparando un estudio para determinar cómo hacer el cambio de facturas. Hace una semana, el condado les notificó a los vecinos que luego de ocho años finalmente tendrán una solución y empezarán a pagar por el servicio de agua residencial.

A pesar de haber gastado cerca de cuatro millones en fondos públicos para este proyecto, la inspección de las obras se dejó en manos del inspector privado George Pirez, subcontratado por Civic Construction.

Ni la ciudad ni el condado vigilaron el proceso. Hoy, casi 10 años después, ninguno de los involucrados ha respondido por los daños, y dejaron a los residentes embarcados y endeudados.

Entre tanto, las familias se endeudaron con préstamos del condado de Miami- Dade, así como con bancos privados.

“¿Por qué la ciudad y el condado aceptaron que nos vendieran estos apartamentos? Nos engañaron. Espero que respondan por esto”, dijo José Rodríguez.

Durante los últimos cuatro meses los residentes le han pedido dinero a la ciudad y al condado, para reparar los daños, o un reajuste en los préstamos, cuyo monto, hoy cuadruplica, el valor de esas propiedades. Los vecinos aseguran que sus apartamentos, por los que pagaron más de 200,000 dólares, hoy cuestan sólo 45,000.