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La Tonka Vieja del Feo

El Feo te cuenta la conmovedora historia de una Tonka vieja y te deja una lección: Todos merecemos una segunda oportunidad...
31 Mar 2016 – 05:33 PM EDT
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El Blog del Feo.

Hace más o menos 7 años me encontré en una yarda esta Tonka vieja.  Estaba en muy buenas condiciones y me acuerdo que querían cinco dólares por ella pero se la baje en tres dólares al gabacho que la estaba vendiendo.  Es un trascabo TONKA de puro metal, y la neta yo no sabía el valor que tenían, me gustó tanto que la dejé en el patio para limpiarla, desempolvarla y quitarle las telarañas que traía para guardarla como recuerdo porque yo tuve muy pocos juguetes cuando era niño.

 Se me olvidó limpiarla y se quedó afuera en el patio de mi casa y un día mi esposa La Chayo acomodando la encontró y la aventó y la arrumbo entre unas cosas viejas que tenemos y yo me olvide de la TONKA.

Pasaron los años le llovió le cayó la brisa de la noche el polvo y hasta las hojas de los árboles, pero hace dos semanas, estaba limpiando el cochinero del patio y me di cuenta que algo amarilloso y sucio se asomaba entre el montón de fierros, macetas de barro y hasta pedazos de madera.

Me entró la curiosidad y empecé a mover las cosas y descubrí que ahí estaba la TONKA vieja, toda sucia y llena de hojas secas y lo que más me dio tristeza es que ya no tenía el mismo color bonito, estaba toda fea, sucia, descolorida y enmohecida por el salitre de la brisa y el paso de los años. De repente me entró la nostalgia y un fuerte sentimiento por haberla arrumbado y abandonado entre el los escombros.

La agarré la saqué de donde estaba y la sostuve entre mis manos; en ese momento sentí que la TONKA me hablaba y me decía en un tono muy triste, “¿ Porque me arrumbaste, porque me abandonasteis? Desde el primer día en que me compraste mire tus ojos que te enamoraste de mí y que yo era el juguete que tú siempre deseaste de niño, por favor sácame del cochinero en el que me encuentro. Ayúdame a ser como antes, tú puedes y si tú ya no me quieres, te comprendo pero va a ver otro niño que se enamore de mí”, entonces me dije a mí mismo, esta TONKA que un día fue muy bonita y Hizo a un niño muy feliz, merece regresar estar como estaba antes, y dije: ¡manos a la obra!

La agarre, la limpié, la raspé, la lijé la y hasta la pinté detalladamente, y así quedó la TONKA, igual de fuerte, grande y bonita como estaba antes, lista para hacer a un niño feliz.

Todo en la vida merece una segunda oportunidad.

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