Tiroteos

Una bala en la cabeza y una pistola sin dueño: las incógnitas del tiroteo en una escuela en Los Ángeles

Luego de dos semanas de investigaciones sobre lo ocurrido en la escuela Sal Castro, las autoridades aún no logran responder a preguntas clave como quién es el dueño de la pistola y cómo acabó en las manos de una niña de 12 años. El estudiante que resultó herido ya fue dado de alta, pero aún tiene incrustada la bala en el cerebro.
15 Feb 2018 – 11:41 PM EST

LOS ÁNGELES, California.– Dos semanas después del tiroteo en la escuela Sal Castro de Los Ángeles, que dejó a dos menores heridos por un disparo, una de las víctimas sigue recuperándose con la bala alojada en el cerebro y los investigadores aún no han logrado averiguar a quién le pertenece el arma o cómo llegó a las manos de una estudiante de 12 años, quien resultó detenida.

El incidente ocurrió el pasado 1 de febrero en un aula de clases de una secundaria ubicada en Westlake, un barrio mayormente hispano, donde dos estudiantes resultaron heridos por un solo disparo: un adolescente de 12 años fue impactado en la cabeza luego de que la bala hirió a una joven en la muñeca.

El suceso fue calificado por las autoridades como accidental, pues la pistola semiautomática que llevó una alumna en la mochila se habría disparado por error. La responsable aseguró que no tenía intenciones de herir a sus compañeros y por eso los detectives determinaron que se trató de un desafortunado accidente.

La estudiante de 12 años fue recluida en el centro de detención juvenil Eastlake Juvenil Hall y se le imputaron cargos por "descarga negligente de un arma" y "posesión de armas en una escuela” .

Los interrogantes que desde el día del tiroteo no pudieron responder los detectives siguen sin resolverse tras el paso de casi dos semanas de investigación y a pesar de la colaboración de la familia de la menor involucrada. Aún se desconoce quién es el verdadero dueño del arma o cómo acabó en las manos de esta niña.

Según las declaraciones de los padres de la niña, ninguno de ellos tenía conocimiento previo sobre la pistola y tampoco están registrados como los dueños del arma.

Por su parte, la Fiscalía tampoco ha revelado nuevos detalles que puedan esclarecer el historial del arma en cuestión, citando leyes de privacidad que protegen los casos que involucran a menores de edad.

Mientras continúan las labores para esclarecer estas incógnitas, el estudiante que sufrió un disparo en la cabeza sigue luchando para recuperarse.

El menor fue identificado como Issa Al-Bayati, de 12 años, cuya familia llegó a EEUU hace cuatro años tras huir de la violencia en su país de nacimiento, Iraq.

Los médicos que atendieron al niño no han podido extraer la bala que perforó su cabeza, que por fortuna no tocó ningún órgano vital. Según Bridgette Robinson, una maestra que creó una campaña de recaudación de fondos en el sitio GoFundMe, el menor tiene por delante una larga y compleja recuperación.

Al-Bayati ya fue dado de alta del hospital, pero deberá ser sometido a otra cirugía y necesitará terapias y otros cuidados médicos en los próximos meses. "Él sufre de episodios frecuentes de mareo, problemas de visión y para caminar, además de dolor y entumecimiemtno en su cara", contó Robinson.

El pequeño, junto a su madre y hermano menor, fueron víctimas de la violencia en su país natal, que les quitó a su padre. Este sería un nuevo trauma que debe superar. "Ningún niño debería sufrir el tipo de pérdidas y violencia que Issa ha experimentado en su corta vida", lamentó la maestra.

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