Política

"Lo que hay de aquel lado también es basura": así se vivió la visita de Trump en el costado mexicano de la frontera

En medio de montículos de desechos decenas de manifestantes se reunieron para protestar en el lado mexicano de la frontera de San Diego con Tijuana, donde se ubican los prototipos del muro que visitó este martes el presidente Donald Trump. Ellos consideran que una pared fronteriza sería un desperdicio de dinero.

TIJUANA, México.– Junto al cerco de metal oxidado que divide a dos países en este tramo de la frontera hay un montículo de llantas usadas, escombro, trozos de alfombra, bolsas de plástico con desperdicios domésticos, muebles destrozados y otros residuos de cartón y vidrio.

Pero para muchos de los que este martes llegaron a protestar por la visita del presidente Donald Trump a la frontera a la colonia Las Torres, en la zona colindante de Tijuana y Otay Mesa, lo que hay al norte de esa valla no es muy diferente a ese cúmulo de desechos.

"Lo que hay de aquel lado también es basura", dice Mario mientras coloca sobre el mismo cerco una lona con la imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

A lo que se refiere este migrante michoacano que vive en un albergue para deportados en esta ciudad fronteriza es a los ocho prototipos del muro fronterizo que el mandatario quiere construir en la frontera con México.

"Ese muro no va servir, no va a detener la migración", recalcó Sergio Tamay, representante de la organización Ángeles Sin Fronteras, quien anunció que planean un boicot económico en las ciudades fronterizas con Estados Unidos si Trump continúa con su plan de dividir a los dos países.

Las pancartas que llevaban los participantes en la protesta dejaban en claro el rechazo a la construcción del muro fronterizo y más evidente era la consigna de que México no pagará por esa obra, como lo ha dicho de manera insistente el presidente estadounidense.

Sin embargo, los manifestantes se quedaron con las ganas de reprocharle directamente a Trump sus políticas antiinmigrantes, ya que ni siquiera pudieron verlo.

Y es que ocho cajas de tráiler fueron colocadas entre la valla fronteriza y los prototipos del muro para impedir que el escenario donde se presentaría Trump fuera visto desde lado mexicano.

La seguridad para proteger al presidente incluía francotiradores y marines que con binoculares observaban a todo momento a quienes desde de los techos de las casas de Tijuana volteaban hacia el norte.

El cántico de la barranca

La presencia policial era más notoria del lado mexicano, donde al menos un centenar de elementos de la Policía Federal contuvieron a los manifestantes que tenían la intención de brincarse el cerco y quemar una piñata hecha a semejanza de Trump.

Durante la escasa hora que el presidente estuvo en el lugar, los que protestaban decidieron gritar de manera repetida algunas frases que resumían su mensaje de rechazo a la construcción y el pago del muro.

Y para rematar también se les ocurrió entonar una folclórica canción cargada con cierto grado de ofensa: "Sacaremos ese buey de la barranca, sacaremos ese buey de la barranca, de la barranca sacaremos ese buey".

La visita de Trump a la frontera transcurrió sin mayores incidentes del lado mexicano y los manifestantes abandonaron poco a poco el lugar bajo el resguardado de los policías federales.

Junto a la valla metálica quedaron colgadas algunas mantas mientras que una pancarta de papel –que tenía inscrita la frase "No al muro de Trump" y la imagen del presidente con el copete desgreñado por el viento– se sumaba al montículo de basura, de llantas usadas, escombro, trozos de alfombra, bolsas de plástico con desechos domésticos, muebles destrozados y otros desperdicios de cartón y vidrio.

La visita en fotos