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Jesús Ismael Núñez en su casa en el condado de Los Ángeles.

"Somos de ICE, ¿podría regresar a Estados Unidos?", el caso del deportado Jesús Ismael Núñez

"Somos de ICE, ¿podría regresar a Estados Unidos?", el caso del deportado Jesús Ismael Núñez

Unos días después de su expulsión a México, un tribunal federal determinó que este migrante debía regresar a Estados Unidos para continuar su petición de asilo político.

Jesús Ismael Núñez en su casa en el condado de Los Ángeles.
Jesús Ismael Núñez en su casa en el condado de Los Ángeles.

LOS ÁNGELES, California.- Primavera de 2014. Unos días después de que la Oficina de Control Fronterizo y Aduanas (ICE) deportó a Jesús Ismael Núñez a su natal México, él recibió una llamada que le dejó pasmado, según su relato. Al otro lado del teléfono, contó, le saludó un agente de la entidad que lo había expulsado por vivir y trabajar en Estados Unidos usando una visa de turista.

“Somos de ICE. ¿En dónde está usted?”, le preguntó el agente. “En Durango, ustedes me deportaron”, le respondió Núñez aún incrédulo por la extraña llamada. La explicación posterior lo dejó aún más perplejo. “Es que queríamos saber si usted puede venir a seguir peleando su caso”, continuó el agente.

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Así relata Núñez la conversación con un representante de ICE, agencia que ha efectuado casi tres millones de deportaciones desde 2009, pero que presuntamente le pidió que volviera a Estados Unidos en acato a una orden del Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco, California, el cual determinó que debía continuar su proceso de solicitud de asilo en este país.

ICE tuvo que facilitar su retorno por la garita de San Ysidro y hasta el centro de Los Ángeles, de acuerdo a la versión de Núñez y a documentos que compartió su abogado. Dicha entidad federal aún no ha dado detalles del caso a Univision Noticias en Los Ángeles, ni ha especificado si ha registrado casos similares en los últimos años.

Su historia

Núñez, de 36 años, emigró a este país en 2008 para huir de presuntas extorsiones y amenazas de muerte que recibió en Durango. Algunos de sus amigos fueron secuestrados y, aunque la familia pagó el rescate, nunca los volvieron a ver. Con una visa de turista entraba y salía de EEUU para hacer distintos trámites en México, pero el 6 de enero de 2014 un agente de aduanas en el aeropuerto de Los Ángeles habría detectado que en sus viajes no entregó sus permisos de estancia y ordenó su detención.

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Bajo custodia de ICE, el mexicano solicitó asilo político, un beneficio que pocos de sus paisanos obtienen, y fue enviado a la cárcel para inmigrantes en la ciudad de Adelanto, en el condado de San Bernardino, donde permaneció dos meses. Una madrugada de marzo un celador lo despertó y le pidió que se preparara para una “transferencia”. Sin embargo, lo pusieron en un autobús con destino a la frontera entre las ciudades de San Diego y Tijuana. Así fue su deportación.

Resignado, Núñez voló hacia a Gómez Palacios, Durango, donde su familia lo esperaba con una fiesta.

Su abogado, Eric Price, aseguró que ICE, después de que un juez de inmigración consideró que el asilo no tenía razón, expulsó a su cliente sin notificarle el 6 de marzo de 2014. Ese mismo día, el litigante sometió un pedido para que el caso fuese revisado por la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito. El 9 de abril, Price sometió una petición para que Núñez fuese regresado a EEUU.

Un mes después, de acuerdo a documentos facilitados por la oficina de Price, el tribunal concedió que Núñez retornara a este país para continuar defendiendo su caso.

“La corte le ordenó a ICE que lo regresaran a Estados Unidos”, señaló Price, quien la califica como una situación atípica en su carrera profesional. “Este es uno de mis casos más extraños”, dijo.

De regreso a Estados Unidos

El reingreso a EEUU se acordó para las 10:00 horas del 17 de julio de 2014 en la garita de San Ysidro, en San Diego, California. Núñez llegó puntual a la cita. Con los documentos que le pidió ICE y sin maleta, él se presentó en la inspección peatonal y dos agentes lo escoltaron en un coche sin logotipos del organismo hasta sus oficinas en el centro de Los Ángeles.

Allí, ICE le notificó que regresaría a la cárcel de Adelanto. “Al llegar me dieron la misma cama, el mismo brazalete y seguían los mismos detenidos que cuando yo estuve ahí, era como si nada hubiera pasado”, dijo Núñez, quien reclama que no le advirtieron que pasaría seis meses más bajo custodia.

“Fue algo duro, uno no está acostumbrado a estar encerrado, lejos de la familia. Me tocó estar ahí en Navidad y Año Nuevo”, mencionó.

Núñez, quien durante los últimos siete años ha trabajado en un taller de serigrafía en Los Ángeles, dejando a un lado su oficio de comerciante que ejercía en Durango, afirma que ese encierro de ocho meses, su reingreso a EEUU y una larga espera por la legalización, han valido la pena.

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“No me arrepiento porque he dicho que de todo esto que me ha pasado debe venir algo bueno”, señaló.

Actualmente, su caso sigue bajo revisión de un tribunal migratorio. Núñez confía en que pronto recibirá un permiso de trabajo y que finalmente ICE cancelará el proceso de deportación que mantienen abierto.

Este duranguense espera que su historia sea un precedente positivo para otros migrantes que también han sido expulsados de manera incorrecta. Su abogado aclara que sólo aplicaría para quienes tienen una razón válida para frenar su expulsión de EEUU.

En la sala de la casa de su hermana, Núñez reflexiona sobre su extraño caso migratorio. “Hay que seguir peleando, ‘el que persevera, alcanza’”, dice citando su refrán favorito.

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