Incendios

"Salimos gritando entre el fuego y el humo", cuenta hispana evacuada por voraz incendio en Los Ángeles

Más de 100,000 residentes del Valle de San Fernando han sido evacuados por el fuego Creek, que ha calcinado más de 12,600 acres y destruido al menos 30 casas. Muchos de los hispanos que tuvieron que abandonar sus viviendas han encontrado refugios en centros públicos.

LOS ÁNGELES, California.- Eran las 6 de la mañana del martes cuando varios gritos despertaron a la mexicana Dora Luz Sánchez. "¡Tienen que evacuar!", ordenaban a las mujeres y a sus hijos, que dormían en el albergue Hope Garden de Sylmar, en el noreste de Los Ángeles. Las llamas del voraz fuego Creek, que ha calcinado más de 12,600 acres y al menos 30 viviendas, casi llegaban a dicho centro.

"Salimos gritando entre el fuego y el humo. Las chispas me cayeron a mí y a mis hijos. El fuego se veía como a seis metros del área del comedor. Si no salimos nos hubiéramos quemado", cuenta exaltada Sánchez, quien abandonó el lugar con sus dos hijas, de 6 y 7 años, y en el camino se llevó en brazos a un bebé de seis meses, para ayudar a una amiga que terminaba de vestirse.

Entre el intenso humo negro y las chispas que chocaban en sus cuerpos, decenas de mujeres y sus pequeños se fueron subiendo a los autobuses que las esperaban para sacarlas. Fue un caos. "Toda la gente salió desesperada, se subieron tantos en el bus que no entró el chofer y una amiga tuvo que manejar. Yo tenía miedo de que tanta gente volteara el autobús y no pudiéramos salir", explica.

El albergue Hope Garden brinda refugio a víctimas de violencia doméstica y se encuentra en las laderas del Cañón Kagel, una de las áreas forestales que han sido arrasadas por el fuego bautizado Creek, que inició en la mañana del martes y continúa extendiéndose avivado por los poderosos vientos de Santa Ana.

Más de 100,000 residentes del Valle de San Fernando, quienes habitan una zona de más de 20 millas cuadradas, han sido evacuados. Alrededor de 900 bomberos luchan por contener el incendio, aunque este miércoles su labor había sido infructuosa. Una de las propiedades afectadas es el Rancho Padilla, donde 29 caballos murieron. En el lugar había más de 60 equinos.

La señora Sánchez y sus hijas encontraron refugio en el Centro Recreativo Sylmar. Ahí durmieron el martes en pequeñas camas con cobertores de la Cruz Roja. También les han ofrecido alimentos y agua, pero el lugar carece de regaderas. "No nos hemos bañado", dijo esta inmigrante y reclamó que tampoco ha recibido ropa limpia. Este miércoles aún vestía con lo que salió del centro: unos pantalones ajustados, unas botas de invierno, una blusa sucia y una chamarra de piel.

"Ahí dejé todo, mi cartera y mis pertenencias: mi tele, mi ropa, los juguetes de mis hijas", comentó. Esta mujer no sabe en qué condición se encuentra el lugar donde ha vivido desde hace un año.

En su hogar temporal no ha logrado descansar. La dramática evacuación la dejó traumatizada. "Me acuesto pensando ¿Me iré a quemar? Y me despierto espantada, buscando a mis niñas".

En fotos: Pavorosos incendios obligan a la evacuación de miles de residentes del sur de California

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Unas 2,500 casas amenazadas

En el Centro Recreativo Branford, en el barrio de Pacoima, la mexicana Sara Chunab y sus dos hijos, Andrea, de 5 años, y Abraham, de 7, encontraron un espacio para pasar esta noche. Ellos fueron evacuados durante la madrugada del martes de su casa en Sylmar, una de las más cercanas a la montaña que aún arde, y ese día les alcanzó para alquilar un cuarto de hotel.

Pero este miércoles decidieron entregar el cuarto y buscar un refugio. Para su mala suerte sus conocidos también viven en las faldas del cerro incendiado y no quisieron enfrentarse a otra posible salida forzada. "Por eso venimos para acá; ya nos ofrecieron agua, snacks, nos dieron jabón para los niños, juguetes, cepillo dental y hasta una cama especial para mi hijo", comentó Chunab, originaria de Mérida, Yucatán.

Esta inmigrante que trabaja como cajera en una tienda dice que las autoridades le pidieron que dejara su casa cuando las llamas consumían el Cañón Kagel. "Ya estaba llegando el fuego", contó.

Al momento, esta mujer no sabe qué pasó con su casa y solo ha recibido malas noticias: que el fuego Creek se ha extendido a su antojo y que los retenes de la Policía impiden llegar a su barrio. "Un familiar fue, pero dice que todo está cerrado. Por eso decidimos no regresar a la casa", indicó.

A pesar de la salida apresurada, ella logró llevar a sus perros a un refugio especial, pero dejó a sus gatos. "Ojalá que Dios nos cuide de este desastre", imploraba Chunab, que este jueves tratará de pasar un día menos triste: su hija Andrea cumple 6 años.

"A lo mejor festejamos en un restaurancito y le compramos un pastel", dijo.

Al Centro Recreativo Branford también llegó la señora Nancy Chan, de 63 años. Su casa está en Lakeview Terrace, otro de los suburbios amenazados por el incendio. "Me salí porque estaba muy cerca el fuego. Se veían las llamas y el gobierno cerró por todos lados", relató.

Ella agradece que le hayan ofrecido un techo y comida, pero lamenta que tendrá que dormir en una cama muy incómoda. Cuenta que hace varios años se lastimó la espalda en una caída y por eso necesita un colchón suave. "Si me acuesto en esa camita no me voy a poder parar", advierte.

Las autoridades no han informado cuándo se cancelarán las evacuaciones en el Valle de San Fernando. Se estima que unas 2,500 casas aún siguen amenazadas por el Creek Fire que apenas ha sido contenido en un 5%.

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