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Hispana aceptada en 8 universidades dice que decidió estudiar leyes tras el tiroteo de Florida

Kimberly Wenceslao fue aceptada en ocho universidades, y eligió Yale. Ella solamente planeaba especializarse en psicología, pero dice que cambió de idea para convertirse en abogada, debido a la matanza ocurrida en Parkland.

LOS ÁNGELES, California.- Kimberly Wenceslao, hija de dos inmigrantes mexicanos, siempre quiso estudiar psicología, pero cambió de idea tras los operativos que en meses recientes terminaron con la detención de decenas de indocumentados en California y la matanza de 17 personas en una escuela de Florida. Ahora que la universidad Yale le abrió las puertas, esta adolescente quiere estudiar leyes.

“Yo puedo hacer algo para mejorar las vidas de personas que están en mi situación”, dice Kimberly, de 17 años y estudiante de la preparatoria Marco Firebaugh de Lynwood, una ciudad del condado de Los Ángeles donde la mayoría de los habitantes son hispanos.

“Siempre dicen: ‘haz algo en la vida que no se sienta como un trabajo’”, agrega esta adolescente.

Al menos ocho universidades, entre estas Stanford y Berkeley, en California, aceptaron las solicitudes de admisión de esta joven de amplia sonrisa que concluye la preparatoria con un promedio académico de 4.38, fruto de su empeño buscando ser la primera en su familia que tenga un título profesional.

Ella solamente planeaba especializarse en psicología, pero dice que últimamente ha rondado en su mente la idea de convertirse en abogada, siguiendo su pasión por defender a los demás. Cuenta que ese viraje surgió por primera vez cuando ella y otros estudiantes tuvieron un encuentro con un miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), a quien le cuestionaron sobre el peligro de las armas y las donaciones que hizo el grupo a la campaña presidencial de Donald Trump.


“Se empezó a alterar la situación y acabó el señor en decirnos: muchas gracias, que había disfrutado la entrevista, pero que ya era hora de irnos”, recuerda ella.

Otros sucesos, como los operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) que han generado ansiedad en su comunidad, así como la masacre en Parkland, la han llevado a inclinarse por la abogacía.

Kimberly estudiará en Yale gracias a una beca QuestBridge, que cubrirá el costo total de las colegiaturas durante cuatro años, así como libros y gastos de viaje.

Enterarse que una de las universidades más prestigiosas del mundo la quería en sus aulas le cambió la vida. “Lloré. Me enteré al final del desayuno escolar. Les había dicho a mis amigos que me llegaría la decisión (de Yale sobre su admisión). Cuando me vieron abriendo el correo electrónico y empezar a llorar, ni me preguntaron. Sabían que me habían aceptado”, contó la estudiante.

“Es una oportunidad que jamás imaginé tener”, expresó Kimberly, recordando sus noches de desvelo para obtener altas calificaciones. “Significa todo para mí y también para la comunidad que me rodea, porque nos muestra a todos que podemos alcanzar nuestros sueños", agregó.


Este logro de Kimberly es también de sus padres, quienes emigraron de México buscando un mejor futuro en California. La clave para que un hijo estudie en Yale, dice su madre, Alma, es hacerles saber “que estamos siempre ahí, con ellos, en lo que sea necesario”.

Su padre, Gerardo, comenta que también es importante “inculcarles el cariño, el amor y las raíces, como nos lo han inculcado nuestros padres”.

La tasa de admisión de Yale, alma mater de los expresidentes George W. Bush y Bill Clinton, así como de las actrices Jodie Foster y Meryl Streep, fue de apenas el 6.3% en el ciclo escolar 2016-17. Por eso en Lynwood han celebrado por todo lo alto que Kimberly se una pronto a esa comunidad académica.

“Kimberly es un modelo para nuestro distrito escolar y un recordatorio para todos nosotros de que podemos lograr cualquier cosa cuando trabajamos juntos", expresó el superintendente del Distrito Escolar de Lynwood (LUSD), Gudiel R. Crosthwaite.

Hace tres años, cuando Kimberly viajó a la costa este de EEUU para explorar sus opciones académicas, se sintió abrumada por el choque cultural. En pocas ocasiones había salido del sur de California. Lloró al regresar a su casa, pero se forjó una meta: continuar visitando más universidades al otro lado del país y abrirse camino con las más altas calificaciones.

En esos viajes tomó la decisión de estudiar en Yale, ubicada en New Haven, Connecticut. “Me gusta Yale porque es una comunidad diversa. Siempre sentí que podía encontrar un lugar allá”, concluye.