Deportaciones

"Voy a seguir luchando", asegura entrenador de fútbol deportado que ahora está separado de sus 5 hijos

Desde la ciudad fronteriza de Mexicali, el que será su nuevo hogar para estar cerca de su familia, Ubaldo Muñoz afirma que tiene confianza en que reabran su caso y pueda regresar a California. Él es el único sostén de su familia y representaba el apoyo de 240 niños que entrenaba en su equipo infantil de fútbol.

LOS ÁNGELES, California.– A Ubaldo Muñoz lo deportaron a México esta semana vistiendo el uniforme del equipo infantil de fútbol que fundó hace 15 años, dejando sin sustento a su esposa y a sus cinco hijos de entre 4 y 21 años, y sin entrenador a 240 niños que practican balompié gracias a sus enseñanzas.

Ni el emotivo apoyo que decenas de niños y amigos expresaron este martes afuera de la oficina de Inmigración en San Bernardino, a 60 millas al este de Los Ángeles, fue suficiente para detener su expulsión de Estados Unidos. Ese mismo día, al presentarse a una audiencia con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), lo arrestaron y lo pusieron en un vehículo que lo llevó hasta Tijuana.

"Me sentí triste por mi familia, pensé ‘¿qué van a hacer?’, porque el único que trabaja soy yo", dijo Ubaldo, quien ahora se encuentra en Mexicali, en una entrevista telefónica con Univision Noticias.

"Ahora les importan más los inmigrantes que los delincuentes", reclama este hombre que en California se ganaba la vida en el sector de la construcción.

Ubaldo, quien vivió en Estados Unidos durante más de 20 años, no cometió ningún delito grave que lo metiera en líos con la justicia. No era un criminal, su delito era ser indocumentado. Por el contrario de hacer mal a la comunidad, en 2003 se convirtión en mentor de cientos de niños que cada semana entrenaban fútbol en su club UdeG (llamado así por el conjunto tapatío Universidad de Guadalajara). Así los mantuvo fuera de las calles y las pandillas.

Pero esa labor no jugó a su favor. Su caso estaba bajo la lupa de ICE porque lo habían deportado ya una vez en 2000 y otra en 2006.

En la primera ocasión fue a visitar a su madre enferma en México y tomó el riesgo de presentarse en una garita fronteriza con una tarjeta de residente permanente que no era suya, lo descubrieron y lo expulsaron.

La segunda vez regresó a su país porque se agravó la salud de sus suegros y tratando de cruzar por una zona remota lo detuvo la Patrulla Fronteriza y lo sacó del país nuevamente.

Y el 14 de febrero de 2014 lo detuvo un agente migratorio cerca de su casa en Inland Empire. Desde ahí comenzó su proceso para ir frenando temporalmente la orden de deportación en su contra. Este martes no lo pudo detener más.

"Va a desunir a su familia"

"La suspensión de deportación se extendió varias veces sumando más de tres años", indicó Lori Haley, portavoz de ICE en Los Ángeles, a través de un comunicado. "Él presentó otra suspensión de deportación en mayo de 2018 la cual fue denegada, por lo cual se volvió inmediatamente elegible para ser expulsado por tercera vez”, agregó la vocera.

ICE señala que tiene la discreción para detener temporalmente una orden de deportación, pero aclara que esa decisión se toma revisando caso por caso y no sirve para cancelarla permanentemente.

El caso de Ubaldo fue revisado el martes por un juez migratorio en el centro de Los Ángeles, algo que él considera una estrategia para ratificar su salida del país sin ver el apoyo de los niños futbolistas. En la oficina de San Bernardino, relató, la manifestación no pasó desapercibida. "Preguntaron ‘¿hay un líder que se llama Ubaldo? ¿Está aquí?’. Miraron todo", aseguró el mexicano.

Al menos Ubaldo pudo despedirse de su familia antes que se lo llevaran a Tijuana. "Empezamos a llorar todos. Les dije: ‘Ustedes son fuertes, sigan adelante’", contó.

Su esposa, María del Refugio Espinoza, temía lo peor cuando él se presentó ante oficiales federales el martes. "Él es el único que trabaja, es el sostén de la casa", dijo preocupada a Univision 34.

"Si se lo llevan va a desunir a su familia y no creo que sea justo", dijo –por su parte– Irma Muñoz, una familiar.

Unas tres horas después de que varios niños se manifestaron a través de porras al estilo de fútbol, la activista Yennaya Dunlap salió de la oficina federal en San Bernardino con esta pésima noticia: "Tomaron una decisión inhumana, injusta, y lo van a deportar". Algunos presentes lloraron.

Ahora Ubaldo espera que sus hijos y amigos del fútbol lo visiten en Mexicali este fin de semana, para luego ir a donde sus parientes en Jalisco. "Tengo 12 años que no los miro", dice.

Su plan es regresar a la frontera para estar lo más cerca posible de su familia, aunque su esposa no lo podrá ver porque es indocumentada.

Él confía en que algún día se reabrirá su caso y podrá volver a EEUU para estar al lado de los suyos. "Voy a seguir luchando", expresó.

EN FOTOS: Una deportación de ICE, paso a paso

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