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Ansiedad, estrés y mal comportamiento en la escuela: los efectos en los estudiantes indocumentados de las políticas migratorias de Trump

Expertos de la UCLA entrevistaron a maestros en 730 escuelas de todo el país. Casi un 90% dijo observar problemas emocionales o de comportamiento en alumnos inmigrantes debido a estas medidas.
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28 Feb 2018 – 1:38 PM EST

Hay una imagen que se está repitiendo en escuelas de todo Estados Unidos, especialmente en aquellas con alto porcentaje de población inmigrante: una silla vacía. Y es algo que causa ansiedad no solo a quienes tienen padres indocumentados, sino a todos los alumnos.

“Eran sus amigos y ya no están, de un día a otro”, dice Patricia Gándara, investigadora en Educación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). “Y luego los otros alumnos piensan si les puede pasar a ellos y se ponen más preocupados viendo el asiento vacío. El asiento vacío es un símbolo de lo que está pasando”.

Gándara dirigió un nuevo reporte del Proyecto de Derechos Civiles de la UCLA justamente para estudiar este problema e identificar la magnitud del efecto en los alumnos de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump. Para esto, encuestaron a 5,400 maestros y administradores en 730 escuelas de todo el país y hallaron claros efectos en el comportamiento y bienestar emocional de los alumnos.


“Un 90% de los directores de escuelas han observado estos problemas en los estudiantes migrantes”, explica Gándara. Pero estos problemas no se limitan a quienes se ven directamente afectados por las políticas migratorias. “Un 70% dice que lo ven en los estudiantes que no son objetivo de estas medidas, como sus amigos y compañeros, así que nos parece que afecta a todo el mundo”.

En el Tolleson Elementary School District, un distrito de varias escuelas primarias en Phoenix, un 82% de los estudiantes son latinos. El personal administrativo y los profesores no preguntan por la situación legal de los padres o los estudiantes -algo que dicen con orgullo-, por lo que no saben cuál es la cifra de indocumentados en la comunidad escolar. Pero sí lo ven en la asistencia a actividades como foros de asistencia legal para padres o las clases de inglés. “Siempre están llenas”, dice la superintendente Lupita Ley Hightower.

Y lo que también están viendo es la ansiedad de la que habla el reporte de la UCLA. Ley Hightower dice que en la escuela tratan de reforzar el concepto de la esperanza, pero que últimamente esto se está haciendo más difícil.

“Después del Juramento a la Bandera, los niños recitan todos los días un poema que habla de sus sueños, de que tienen destrezas y que trabajarán duro para lograr lo que quieren”, explica Ley Hightower. “Pero cuando tienen esta situación de ansiedad y de estrés de ser deportados, se sienten desesperanzados y deprimidos”.

De acuerdo a la superintendenta , la falta de esperanza generalizada va acompañada de otros problemas, como comprueban los resultados del estudio. Un 70% de los encuestados dijo que los resultados académicos de los estudiantes inmigrantes empeoraron y 1 de cada 6 orientadores dijeron que este problema es extensivo. Un maestro en California, citado anónimamente por el estudio, presenció el caso de un padre deportado luego de 24 años viviendo en EEUU. “Las calificaciones [del hijo o hija] se desplomaron después de que esto pasó”, relató el profesor. Muchos otros encuestados hablaron de estudiantes que simplemente “se rindieron” con sus estudios, de acuerdo al reporte.


A su vez, un 68% del personal administrativo en todas las regiones vio cómo el ausentismo se transformaba en un problema (11% de ellos dijeron que es un problema “muy grande”). Esto puede llevar a las escuelas a perder financiamiento y hace mucho más difícil recuperarse y cerrar las brechas de conocimiento y de puntajes de exámenes. “He escuchado a estudiantes decir que no quieren venir a la escuela, porque en caso de que sus padres sean deportados, quieren estar con ellos”, dijo un profesor de Texas, uno de los estados donde los investigadores han visto que la situación es más grave.

Otro aspecto que es clave en el proceso educativo y que está siendo afectado es la participación de los padres. La deportación y las redadas no solo están alejando a papás y mamás de ir a la escuela, sino que han hecho que las personas pierdan su trabajo, impactando el tiempo que tienen para acompañar a sus hijos en el proceso educativo.

Y, finalmente, está el ya mencionado efecto indirecto en estudiantes no inmigrantes, algo especialmente marcado en escuelas del sur de EEUU. En esa zona un 70% dijo que estos alumnos se veían afectados y un 15% de los encuestados dijo que esto era un problema extendido.

De acuerdo a Gándara, las escuelas más afectadas son también escuelas con menos recursos, en zonas más pobres y con más inmigrantes. Los maestros, que ya tienen que enfrentar duros retos en este contexto, deben sumar otro desafío.

“Ellos nos dicen que están muy estresados, porque cuando tienen niños tan chiquitos llorando, desesperados por perder a sus padres, a ellos también les afecta”, dice Gándara. “Además, les genera más trabajo, porque tienen que hablar con las familias, dedicar mucho tiempo fuera de clases y conversar con los estudiantes que están sufriendo”.


Gándara dice que los maestros tienen claras las soluciones o al menos cómo ayudar en este proceso: necesitan foros con la comunidad escolar para explicar derechos, asesoría de abogados de inmigración y seguir reafirmando que la escuela es un espacio seguro. “No hay ninguna escuela que quiera cooperar con la migra, ellos quieren enseñar”, dijo Gándara. “Pero muchos padres no están confiando”.

Ella explica que sí hay distritos que están haciendo esfuerzos, como Oakland, en California, y hay personas que están creando programas para que los maestros sepan qué decir a hijos y padres, pero la necesidad supera a la oferta. Y, además, teme que el efecto de estas políticas migratorias se prolongue por décadas, ya que se está jugando con el bienestar y la capacitación del futuro de EEUU.

“Muchos de ellos, los inmigrantes de primera generación, son los mejores estudiantes. Los profesores nos dicen eso. Son los más estudiosos y más ambiciosos”, explica Gándara. “En este país vamos a sufrir por esto y a largo plazo nos va a afectar inmensamente”.

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