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México

Escasa participación registró la consulta popular sobre juicio a expresidentes en México, según proyección

La iniciativa promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador no tuvo la acogida esperada por parte de los electores pues apenas 7.74% votó. Se requería un mínimo de 40% para que su resultado fuese vinculante.
2 Ago 2021 – 12:29 AM EDT
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Con escasa presencia de electores en los centros de votación, México realizó este domingo un referéndum, también conocido como consulta popular, para decidir si se debe enjuiciar a cinco expresidentes, el cual ha generado controversia por los 25 millones de dólares que se invirtieron en su realización, porque no incluye a todos los exmandatarios mexicanos vivos, por la redacción de la pregunta y por su coincidencia con la tercera ola de la pandemia de coronavirus que golpea al país.

Unas 57,000 casillas (centros de votación), distribuidos en todo el país, iniciaron actividades que se extenderían por diez horas. Cerca de un 93.6 millones de electores fueron habilitados para participar en el referéndum, sin precedentes en el país latinoamericano. Los datos preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE) indicaban una participación entre un 7.07% y un 7.74% , muy por debajo del 40% que la consulta requiere para que sea vinculante.

“Estamos listos para una jornada cívica ejemplar”, afirmó el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, al dar la apertura a la consulta que, aseguró, cuenta con “todas las bases legales necesarias conforme a nuestro marco constitucional”.

Al defender la actuación del INE frente a las denuncias de no haber promocionado la consulta lo suficiente, Córdova indicó, en un discurso que leyó durante la sesión del Consejo General, que se ejecutaron “todas las acciones institucionales técnicas de difusión y publicidad para que el día de hoy acudan el mayor número de ciudadanos”.

El INE anunció que se había instalado el 99.8% de las casillas y dijo que se habían reportado unos 476 incidentes que se presentaron, apenas un 8% de los que se registraron durante las elecciones intermedias de junio pasado, que registraron un récord de participación.

Entre las localidades en las que se reportaron dificultades están Venustiano Carranza, Oxchuc y Pantelhó, en el estado de Chiapas en el sur del país, donde se han registrado conflictos entre los habitantes y situaciones de violencia, según reconoció el INE.

López Obrador no participó en la consulta

Entre quienes no participaron en el referéndum estuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador, promotor de la consulta, quien se encontraba el domingo en el estado occidental de Nayarit, tras visitar el fin de semana el estado de Sinaloa y Badiraguato, la tierra natal de Joaquín El Chapo Guzmán, y, por tanto, alejado de su centro de votación ubicado a un lado del Palacio Nacional en la Ciudad de México.

Al ser consultado por algunos periodistas sobre el balance de la votación, López Obrador comentó brevemente: “Yo no estoy metido en eso”. El mandatario se quejó el sábado de la actuación del INE y comentó que “desgraciadamente los que deberían de estar promoviendo esta consulta no quisieran que se supiera nada, ni hay casillas suficientes”.

José Francisco Espinosa Cortés, un conductor de taxi de 60 años y encargado de un comercio de reparación de computadoras, fue una de las 60 personas que votaron a media mañana en una casilla en el vecindario San Rafael, en la Ciudad de México.

“Si no terminamos con la impunidad, va a haber siempre corrupción. Sin impunidad, no hay corrupción”, aseguró Espinosa Cortés a la agencia AP. Al igual que la mayoría de la gente, el conductor dijo que votó por el “sí”, aunque dejó claro que no está a favor de López Obrador. “Estoy a favor de México, de que haya un cambio”, agregó.

Por otro lado, Santiago Ruiseñor, un fotógrafo de 43 años, se quejó de la consulta. Mientras observaba a su hija pequeña jugar en un parque del centro de la ciudad, Ruiseñor dijo que “la gente está muy decepcionada de él [López Obrador]. ¿Por qué habría que ir a votar por algo que fue su compromiso número uno de campaña, que fue de acabar con la corrupción y no lo hace?… La ley no se consulta, la ley se aplica”.

“Aquí mañana después de la votación no va a pasar nada; eso una farsa. Es un acto de cinismo que sólo se usa para aumentar la popularidad del presidente”, expresó.

Las voces críticas de la consulta señalaron que la pregunta que plantea es tan obvia que resulta ofensivo someterla a votación.

De modo que, ¿por qué celebra México un referéndum nacional sobre si los expresidentes deben ser juzgados por ilegalidades que hayan cometido? El país no tiene una amnistía formal para exmandatarios y no hay nada en la ley actual que diga que no puedan ser llevados ante la justicia si hay pruebas de que cometieron un delito.

“Es inhumano el despilfarro para la consulta cuando estamos en medio de una crisis sanitaria, económica, de desabasto de medicinas y aumento de la inseguridad”, afirmó el domingo Marko Cortés, presidente del Partido Acción Nacional (PAN) — la principal fuerza opositora del país— al rechazar el referendo, que consideró una “burda propaganda”.

Cortés dijo en un comunicado que resultaba “irresponsable” que se arriesgue "innecesariamente la salud” de los mexicanos ante el incremento de los contagios de covid-19.


Para comprender el ejercicio, algunos analistas señalaron que hay que entender a López Obrador, quien impulsó la consulta. Al mandatario populista le gustan las multitudes, y la pandemia le ha impedido celebrar los mítines masivos que le gustaba realizar a menudo en la plaza principal de la Ciudad de México cuando era candidato.

Para ser vinculante, la consulta requiere que el 40% de los votantes registrados —unos 37 millones de personas— participen el domingo. López Obrador se esforzó por movilizar al electorado.

“La gente quiere democracia participativa, no solo democracia representativa”, dijo el mandatario la semana pasada al defender la consulta.

José Antonio Crespo, analista político del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México, dijo que el referéndum es “estrictamente un ejercicio de política y exposición a los medios”, y señaló que el resultado de la pregunta electoral no está en duda.

“La pregunta no es si la opción del ‘sí’ ganará; sabemos que el 90% o más votará por el sí”, dijo Crespo. “La pregunta es, ¿cuántas personas saldrán a votar? Muchos de nosotros no queremos que nos utilicen en una manipulación. Será un indicador de cuánta gente sigue apoyando a López Obrador, de cuánta capacidad tiene para movilizar a la gente”.

El mandatario se ha quedado corto en su principal promesa de erradicar la corrupción. Tres años después de asumir el cargo, tiene pocos procesos judiciales de alto perfil para demostrarlo. López Obrador necesitaba un esfuerzo masivo para reunir simpatizantes, cuyo entusiasmo puede estar rezagado después de unos duros primeros tres años marcados por la violencia continua de los cárteles de la droga y una pandemia que ha dejado unos 360,000 muertos.

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