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Coronavirus

"¿A nosotros quién nos protege?": covid-19, el nuevo obstáculo para los migrantes que esperan en México

Para quienes aguardan su turno para pedir asilo en EEUU, el coronavirus es una traba más de su particular calvario. Mientras algunos migrantes decidieron regresar a sus países por temor, otros esperan hacinados en campamentos y albergues donde no es posible mantener el distanciamiento social y donde la pandemia podría generar un desastre humanitario.
14 Abr 2020 – 02:08 PM EDT
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El hondureño Delmer López lleva ocho meses viviendo en una carpa en Matamoros, Tamaulipas, en la frontera norte mexicana. Llegó allí en agosto con su hijo de 10 años huyendo de la violencia, pero la idea de tener que esperar durante meses a la intemperie mientras EEUU atendía su solicitud de asilo le hizo mandar solo al pequeño por el puente fronterizo para entregarse a migración y que se lo entregaran a su mamá que vive en Houston.

Ya con el niño a salvo, el temor a que la pandemia de coronavirus —que hasta este martes ha dejado más de 120,000 muertos y casi 2 millones de contagiados en el mundo— llegue al campamento es solo un obstáculo más hacia su objetivo final: que le aprueben su solicitud de asilo para reunirse con su familia.

"La gente tiene miedo pero nos hemos organizado", dice López por teléfono a Univision Noticias, confiado. "Hay cuatro tiendas en el campamento para repartir suministros, lavamanos y gel antibacterial. Y cada dos horas desinfectan los lavamanos. Además, han puesto una carpa hospital aislada del resto del campamento", explica al mencionar una iniciativa llevada a cabo por la ONG Global Response Management (GRM) para hacerle frente al coronavirus y con la que él mismo ha colaborado.

En el campamento, sus más de 2,000 habitantes no pueden respetar el distanciamiento social y tampoco sería posible aislar a los enfermos si los atacara la pandemia. Pero para López el temor a la enfermedad queda en un segundo plano frente a su preocupación principal: llegar a Estados Unidos.

Tanto GRM como Médicos Sin Fronteras (MSF), las dos organizaciones que trabajan con estos migrantes, han advertido del peligro en el que están las decenas de miles de migrantes varados en la frontera norte mexicana si comienzan a confirmarse enfermos por coronavirus. "Estas personas se encuentran atrapadas en un peligroso limbo y su vulnerabilidad aumenta con la expansión de la epidemia de covid-19", alertó MSF en un comunicado reciente.

Por su parte, la escritora Karla Cornejo Villavicencio aseguraba este mismo fin de semana en un artículo de opinión en The New York Times sobre el riesgo de que lugares como este se conviertan en un desastre humanitario debido al coronavirus. "Viven en lugares hacinados e insalubres, algunos en tiendas, otros en albergues artesanales, sin agua corriente ni electricidad. Son susceptibles a enfermedades respiratorias y malnutrición".

Algunos regresan, otros quieren cruzar a cualquier precio

Pese a que por el momento no se ha reportado ningún caso de coronavirus entre los migrantes que esperan en la frontera de Matamoros, el temor por la pandemia ha hecho que algunos de ellos tomaran la decisión de regresar a sus países en autobuses que puso a su disposición el gobierno mexicano.

Además, las organizaciones que trabajan en esa frontera identificaron en las últimas semanas un aumento en los intentos desesperados de los migrantes por cruzar por su propia cuenta ante la incertidumbre.


"No han desistido a pasar a pesar de este coronavirus. Nos comentan que algunos van a regresar a su lugar de origen, pero otros abiertamente dicen que se van a brincar, se van a pasar ilegalmente (a Estados Unidos) aunque se les ha dicho que van a ser deportados inmediatamente", dijo a Univision Noticias Juan Fierro García, un pastor al frente de un albergue de migrantes en Ciudad Juárez.

Como menciona Fierro, en las últimas semanas y en respuesta a la crisis generada por el coronavirus, México y EEUU cerraron la frontera a actividades no esenciales y el gobierno de Trump puso en marcha una serie de deportaciones exprés por el covid-19 alegando que los migrantes suponen una amenaza para la salud pública.

"El mes pasado y en los primeros días de este mes hemos visto retornos masivos a Matamoros, incluso de personas que habían enviado de Tijuana y (Ciudad) Juárez", explicó a Univision Noticias Enrique Maciel Cervantes, titular del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes.

Según explica, su departamento contabilizó 20 autobuses de centroamericanos en todo el mes de marzo además de 1,600 mexicanos regresados por las autoridades de EEUU.


Por otra parte, las audiencias de las decenas de miles de migrantes que esperan sus cortes migratorias en México bajo los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés) se han suspendido temporalmente por la pandemia hasta el 1 de mayo, lo que aumenta la incertidumbre de muchas familias que no saben cuándo tendrán sus nuevas citas.


"Me han dicho que sí las van a reprogramar, pero y mientras tanto, ¿qué vamos a hacer?", se pregunta Martha Contreras, una migrante que espera en Tijuana junto con sus dos hijas de 10 y 12 años. Su cita en marzo fue cancelada.

"No sabemos cuánto más vaya a durar todo esto, puede ser un mes como dicen o muchos más. Yo tengo miedo de que una de mis hijas se me vaya a enfermar, o yo, ¿y qué va a pasar luego? ¿Quién nos va a garantizar que todo va a volver a la normalidad y cuándo?", insiste.

"La contención y la cuarentena no son posibles"

Mientras tanto, las organizaciones que intentan ayudar a los migrantes en la frontera trabajan sabiendo que ese grupo no tiene las condiciones para cumplir con los requisitos de distanciamiento social y aislamiento impuestas por las autoridades de salud.

"Claramente la contención y la cuarentena no son posibles en el campamento", dice a Univision Noticias Andrea Leiner de la organización GRM, que trabaja en un plan de contingencia en el campamento de migrantes de Matamoros.

Su plan contempla tres fases: la de prevención, con la que informaron a los migrantes sobre la enfermedad, espaciaron sus tiendas de campaña y establecieron un protocolo para aislar a los posibles enfermos; la de fortificación, con la que trataron de reforzar el sistema inmunológico de los migrantes con vitamina D y zinc e identificaron a las personas con condiciones preexistentes para asegurarse de que las tuvieran controladas; y la de tratamiento, que determinaba qué harían si alguien se enfermaba.

En esa última etapa, la organización dijo a Univision Noticias que había llegado a un acuerdo con el gobierno para llevar a los posibles enfermos al hospital local hasta que estuviera lleno para después comenzar a atenderlos en un hospital de campaña que pondría en marcha GRM, pero los voluntarios denuncian que las autoridades mexicanas no les han dejado cruzar con los insumos.

El cierre de la frontera para actividades no esenciales por el coronavirus también ha afectado las entregas de comida que hacían organizaciones. Por ejemplo, en Matamoros, el equipo Team Brownsville, que desde hace más de un año ha llevado alimentos al campamento diariamente, solo consiguió que cinco de sus miembros pudieran seguir cruzando al lado mexicano.

Pero el grupo llegó a un acuerdo con un restaurante local para que siga enviando comida y cena a los migrantes, según explica uno de los fundadores de la organización, Michael Benavides. "Mandamos máscaras y guantes al restaurante para que puedan protegerse y preparan la comida siguiendo las reglas de salud", explica.

En Tijuana y Juárez cierran las puertas a nuevos migrantes

En Ciudad Juárez y en Tijuana, muchos albergues han optado por cerrar sus puertas a los migrantes nuevos que llegan para proteger a los que ya están, tratan de evitar una posible propagación de la pandemia. Además, han cancelado actividades comunitarias programadas y algunos han implementado estrategias como chequear la temperatura de sus ocupantes varias veces al día o han recurrido a epidemiólogos para informar sobre la enfermedad y las medidas de higiene.

Y aunque las autoridades locales han insistido en que deben cumplir con las medidas de higiene para evitar la propagación, los encargados de los albergues lamentan que no les hayan comunicado si hay una estrategia ante eventuales contagios.

“Cuando se enferme una persona, ¿qué vamos a hacer? No tenemos las respuestas a ello porque no tenemos espacio para aislar a esa persona y eso nos preocupa mucho. La Secretaría de Salud nos ha dicho que les tenemos que llamar para que sean canalizados, pero la cuestión también es qué va a pasar con los demás, para saber si no estarían contagiados”, se pregunta Paulina Olvera Cañez, del albergue Espacio Migrante de Tijuana.

Por su parte, el pastor Albert Rivera Colón, director del albergue Ágape, aseguró que personal del servicio de salud de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) se ofreció a ayudarles con los protocolos de higiene y revisión de síntomas de los migrantes y que intentarían facilitarles pruebas de coronavirus.

Aunque por el momento no hay ningún caso reportado entre los migrantes de esa ciudad, hay reportes de que los hospitales de Tijuana están colapsados por los pacientes de covid-19, una enfermedad que en el estado de California ya se ha cobrado la vida de al menos 32 personas.

Además, las medidas implementadas en los albergues para evitar la propagación del virus han dejado prácticamente en la calle a los que han llegado en los últimos días, como es el caso de Alejandro Mendoza, un joven originario de Guerrero, que llegó a Tijuana con la intención de solicitar asilo, pero no encontró un lugar para dormir.

“Me preocupa, claro, andar en la calle, porque personas como yo no tenemos para comprar esas cosas como cubrebocas y gel para protegernos y andamos expuestos. A mí me gustaría que me dieran un espacio en algún lugar, pero llego y me encuentro que ya no se puede. Y se entiende, ¿verdad?", reflexiona. "Pero, ¿y a nosotros quién nos protege? No nos podemos regresar a nuestra ciudad”, lamentó.

El albergue Roca de Salvación es uno de los pocos que continúan recibiendo a migrantes en esa ciudad. "Nos preocupa demasiado esta situación, por ello a cada rato estamos revisando las condiciones de salud de los migrantes", cuenta a Univision Noticias Salvador Zepeda, el fundador del centro.

Además, ese albergue junto a la organización Border Angel’s está construyendo un pequeño refugio para aislar a posibles contagiados, donde se podría tratar hasta a 200 enfermos.

“Por el momento solamente se nos ha hablado de llevar a cabo las medidas de salud e higiene, pero ni el gobierno ha pensado todavía qué se va a hacer en caso de que se detecte una persona con el coronavirus, nosotros nos estamos adelantando un poco a eso", afirma Zepeda. "Van a llegar muchos migrantes infectados y por eso queremos arreglar este lugar para que ellos estén bien, protegidos y darles un servicio digno".

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