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Trabajadores agrícolas

Activista latina Mónica Ramírez denuncia que hay niños trabajando en campos de Nueva York

En los campos de Long Island, y en diferentes zonas de Estados Unidos hay miles de niños trabajando con “pesticidas y cosas que realmente pueden causarles daño”, y la fundadora de la organización Justicia para Mujeres Migrantes recorre el país dando la voz de alarma.
Publicado 29 Nov 2022 – 03:51 PM EST | Actualizado 29 Nov 2022 – 06:44 PM EST
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Mónica Ramírez es una joven activista latina que recorre Estados Unidos haciendo esta denuncia: “Muchos no saben que hay niños trabajando en campos de Nueva York, Florida, Texas, California, Ohio… pero lo hacen. Y a los 12 años hay niños que están trabajando con implementos que ni adultos deben usar”.

Ramírez se refiere a “pesticidas y cosas que realmente pueden causar daño”, materiales que usan en sus plantaciones como frutas y legumbres.

Una buena parte de esas plantaciones, denuncia, están en Nueva York, especialmente en Long Island, donde niños de 12 años trabajan en agricultura, “sin necesidad de un permiso para trabajar en la agricultura, y sin restricciones de horario (excepto durante horario escolar)”, como lo delinea el Resumen de Leyes Laborales de Nueva York Para Trabajos en Granjas y Procesamiento de Alimentos.

“Y la razón que están trabajando”, dice Ramírez, “es porque el dinero que reciben sus padres (también trabajadores agrícolas) no alcanza, no es suficiente para que puedan alimentar a sus familias. Y eso es algo muy triste: que aquí, en Estados Unidos, las personas que nos dan de comer no tienen lo suficiente para poder comer y dar comida a sus propias familias. Y esa es la razón por la que esos niños y niñas están trabajando en el campo actualmente”.

Mónica Ramírez también denuncia el acoso sexual

Pero a Ramírez no solo le preocupa que haya tantos niños trabajando con poca protección en la agricultura estadounidense, le alarma también que sus madres trabajen en esos campos, siendo sometidas a abuso sexual, discriminación y bajos salarios.

Para abogar por ellos, ha fundado varias organizaciones, como Poderistas, una comunidad y plataforma digital dirigida a empoderar a las latinas, The Latinx House, organización que aboga por la inclusión de los hispanoamericanos en el cine y el entretenimiento, y Justicia para Mujeres Migrantes, en donde lucha contra la discriminación, la violencia, la inseguridad laboral y a desigualdad salarial de los trabajadores agrícolas.

Su llamado a ser voz de las minorías surgió cuando era muy niña: cuando escuchaba a sus padres contarle cómo ambos fueron niños trabajadores agrícolas: “Mi mamá comenzó a los cinco años, mi papá a los ocho”, dice Ramírez, “para ellos siempre fue importante educarnos sobre lo que es vivir en una vivienda donde viven los campesinos que inmigran. Fueron los mejores maestros para lo que ha sido mi vida como una activista”.

Pero su vocación quedó completa al ver de cerca el impacto de varios tipos de violencia: “Una tía fue víctima de violencia doméstica, y vi a mis padres llevándola al hospital, y ver lo que sufría. Desafortunadamente, mi familia también ha sentido el impacto de cerca de la violencia sexual, y todo eso fue despertando en mí el deseo de ser voz de aquellos que no tienen voz”.

Aunque ella era muy joven cuando conoció a las primeras víctimas de violencia doméstica y sexual, le preocupa ver que con el paso de los años, esos problemas siguen siendo una constante dentro de la industria agrícola.

Eva Longoria y America Ferrara se unen a la lucha de Mónica Ramírez

“Hay un estudio que indica que en un tiempo en los 80’s, un 90% de las campesinas dijeron que el acoso sexual es un problema mayor para ellas”, dice la activista. “Y después de tantos años de luchar, de traer casos, de marchar, de empujar, etc., en 2014 publicaron otro estudio también que mujeres campesinas en California y ellas dijeron que igual el problema de acoso sexual era el 80%. 20 años después, de todos modos, ese problema sigue siendo algo que les afecta mucho”.

Precisamente por eso, hace exactamente cinco años, en noviembre 2017, a raíz del escándalo por abuso sexual a actrices que protagonizó Harvey Weistein, Mónica Ramírez publicó lo que es ahora una histórica carta llamada “queridas hermanas”. Se trataba de un testimonio de apoyo, pero a la vez de denuncia, que hacían unas 700,000 mujeres campesinas que por años han sido víctimas de ese mismo tipo de anuncio, en silencio.

La carta fue publicada en la revista Time, fue también replicada en los más importantes medios de comunicación e hizo que Hollywood dirigiera su mirada a miles de mujeres que han sido victimizadas en la industria de la agricultura. “Cambió mi carrera, porque después de años y años luchando por esto, la carta por primera vez abrió los ojos de muchos a este problema”.

También la ayudó a llevar su activismo a otras dimensiones: “Me dio la oportunidad de conocer a muchas más personas, actrices como America Ferrera y Eva Longoria y otras personas que queremos hacer el mismo trabajo para cambiar el mundo, pero antes de esa carta no nos conocíamos”.

Hoy, junto a America Ferrara y Eva Longoria, Ramírez lidera Poderistas, movimiento con el que están tratando de “cambiar el mundo juntos y decirle a las campesinas y las empleadas domésticas si pueden y si tienen que estar trabajando junto con actrices, que no deben estar trabajando solas para hacer valer sus derechos”.

Para eso, Mónica Ramírez recorre el país dando pláticas y pidiendo a líderes políticos que tengan en cuenta los derechos de los inmigrantes, sobre todo de los niños y mujeres que trabajan en la agricultura. "Es importante que no se guarde silencio", dice. "Si habamos del tema, podemos lograr los cambios que se necesitan".

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