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Un soldado es condenado a 62 años de prisión por matar a su esposa con un bate y después tirar su cadáver a la basura


"Pensé que tenía que deshacerme de ella", dijo el sentenciado durante una audiencia en la que se declaró culpable de asesinato premeditado. Además de su tiempo en prisión, también fue dado de baja deshonrosamente del ejército.

15 Sep 2021 – 09:46 PM EDT
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Cuando el soldado Raúl Hernández Pérez tomó aquel bate de béisbol, supo que el odio que sintió contra su esposa -también militar- meses antes de aquel enero de 2021 seguía latente y tras el primer golpe certero en el cráneo de la mujer mientras dormía, supo que no había marcha atrás.

Hernández se casó con la soldado de 25 años Selena Roth el pasado 9 de enero de 2020, pero tras meses de constantes peleas y enfrentamientos, Roth solicitó el divorcio en octubre de eses mismo año, obtuvo una orden de restricción en contra de su marido para que no se le acercara y se mudó a los cuarteles de la base militar de Schofield en Oahu, Hawái, explicó Star and Stripes.

A pesar de este contexto, Hernández y Roth se vieron el 9 de enero de 2021 para celebrar el primer aniversario de su matrimonio, por lo que fueron al cine y decidieron pasar la noche juntos en los cuarteles, debido a que consideraron que era demasiado tarde para que él volviera a su casa.


Horas después, cerca de las 4 a.m. de aquel fatídico 10 de enero de 2021, Hernández, de 23 años, se despertó abrumado e impulsado por el odio que le había dejado el divorcio y, sobre todo, la amenaza de matar a su madre que le había lanzado Roth si no se lo concedía.

"Pensé que tenía que deshacerme de ella de alguna otra manera", dijo Hernández el pasado martes en una audiencia en los mismos cuarteles, en la que se declaró culpable de asesinato premeditado, como parte de un acuerdo de culpabilidad.

Fue entonces que la idea de asesinarla con el bate de béisbol que había en la planta baja de la vivienda se instaló en su cabeza, por lo que bajó por él, regresó a la cama donde Roth yacía dormida, se paró sobre ella y comenzó a golpear una y otra vez el cráneo de su expareja.

Una vez que vio el cráneo de Roth aplastado, el hecho de ver su pecho moviéndose y recibiendo aire lo llenó de pánico. “Pensé que todavía estaba viva”, dijo Hernández, quien fue hasta la cocina, tomó un cuchillo, regresó a la habitación y la apuñaló por lo menos cuatro veces.

Después, tras confirmar que el cuerpo estaba inerte y carente de vida, lo tomó para después meterlo en un bote grande de basura, antes de cubrirlo con desechos para tratar de ocultarlo, contó Naples Daily News.

La policía militar descubriría el cadáver tres días después, luego de que miembros de la familia de Roth llamaran a la base militar para tratar un asunto sobre un cheque de bienestar de la soldado.

“Nunca seremos los mismos”

El impacto del asesinato de Roth ha convulsionado al núcleo familiar de la soldado con ataques de pánico y pesadillas constantes tras el suceso.

La hermana mayor de la víctima, Aubrey Rangel, fue tajante al decir que el asesinato ha lastimado profundamente su vida, la de sus padres y la de sus otros hermanos. “Nunca seremos los mismos”, aseguró, para luego dejar claro que los estragos son tales que muchos de ellos han perdido sus trabajos.

Por si fuera poco, Rangel aseguró que nunca más podrán ver los grandes botes de basura como en el que fue arrojado el cadáver de su hermana, debido a que les provocan pesadillas constantes.

Por su parte, Joanne Roth, madre de Selena, señaló que “ser asesinada por un extraño es trágico, pero por alguien que se supone que te ama es desgarrador”.

“No espero que me perdonen”

Luego de declararse culpable, el coronel Mark Bridges, juez de la Oficina del Defensor de la 25a División de Infantería, escuchó atentamente todos los testimonios requeridos para el caso, antes de condenar a Hernández a 62 años de prisión y ordenó que fuera dado de baja deshonrosamente del ejército.

El sentenciado se dirigió a los familiares de Roth a quienes les pidió una disculpa, aunque fue claro al decir: “no espero que me perdonen”, señaló Star and Stripes.


Hernández afirmó que, durante su tiempo en prisión, hará todo lo posible “para convertirme en un mejor ser humano”.

El fiscal capitán Benjamín Koenigsfeld fue duró con Hernández, a quien criticó por pasar “solo 25 segundos disculpándose con esta familia y 30 minutos para hablar sobre sí mismo y cómo espera sacar lo mejor de la vida en prisión” y aseguró que desde el asesinato “no ha mostrado ni una pizca de remordimiento”.

Hernández podrá ser elegible para libertad condicional a los 10 años de su tiempo en la cárcel y recibirá 244 días para su sentencia por el tiempo cumplido en prisión preventiva.

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