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La 'barrera de acero' fronteriza del gobernador Abbott hecha con autos

El gobernador Greg Abbott propuso su propia solución a la crisis de un campamento de migrantes, en su mayoría haitianos, bajo un puente en Del Río, Texas.
22 Sep 2021 – 01:36 PM EDT
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Una línea de vehículos del Departamento de Seguridad de Texas se alinea en la orilla del Río Grande cerca de un campamento de migrantes, muchos de ellos de Haití, el miércoles 22 de septiembre de 2021, en Del Rio, Texas. Crédito: Julio Cortez/AP

El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, ha tomado una nueva y drástica medida para bloquear la llegada de más migrantes haitianos a Del Río: reunir decenas de autos aparcados para crear una 'nueva barrera' en el paso fronterizo.

Apelando de nuevo a medidas efectistas, pero con poco impacto, ya que no controla las leyes migratorioas que son responzabilidad federal, Abbott activa esta iniciativa en un momento en el que el destino de unos 10,000 haitianos reunidos en la frontera se convierte en un dilema nacional para la Casa Blanca después de que las imágenes de migrantes intimidados por agentes fronterizos a caballo suscitaran la condena generalizada, incluso del secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y de la vicepresidenta Kamala Harris.

Las imágenes de la zona muestran vehículos gubernamentales estacionados uno al lado del otro, creando una barrera física en la orilla del Río Grande donde la gente ha cruzado desde México.

En una declaración en la que celebraba la estrategia, Abbott dijo que "un día había innumerables personas cruzando la frontera, entonces el DPS (Departamento de Seguridad Pública) puso todos estos vehículos, y de repente, en un instante, la gente dejó de cruzar la frontera en este lugar. Esa estrategia está funcionando", dijo.

Abbott culpó a Biden por la situación en Del Río, diciendo que el gobierno federal no está haciendo lo suficiente para asegurar la frontera sur del país.

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Asegurar la frontera

"Cuando tienes una administración que no está haciendo cumplir la ley en este país, cuando tienes una administración que ha abandonado cualquier pretensión de asegurar la frontera y asegurar nuestra soberanía, ves la avalancha de personas como la que vimos cruzar esta presa", dijo Abbott en una conferencia de prensa el martes.

Miles de haitianos han llegado a la frontera de Estados Unidos en las últimas semanas, expulsados de su país de origen por la pobreza, una crisis política y una serie de devastadores desastres naturales. Muchos han quedado varados en la frontera mientras las autoridades estadounidenses y mexicanas intentan disuadirlos, incluso deportando a algunos en vuelos de repatriación.

Autoridades de inmigración han puesto en libertad a algunos haitianos que buscan asilo pero el gobierno de Estados Unidos ha dicho que deportará la mayoría de haitianos bajo puente. El martes, Mayorkas declaró ante el Senado estadounidense que Estados Unidos tenía previsto deportar a 9,000 personas en los próximos nueve o diez días para desalojar el campamento.

Han habido escenas de desesperación en el Aeropuerto Internacional de Haití, ya que los migrantes se quejan de haber sido engañados para subir a los aviones y de no tener dónde vivir después de haber abandonado su tierra natal años antes, en su mayoría con destino a Sudamérica.

La administración Biden sigue aplicando la política del gobierno de Donald Trump justificando la expulsión rápida de los migrantes por la pandemia de coronavirus, pero parece haber sido tomado por sorpresa por la repentina llegada de miles de haitianos a la frontera.


Al parecer, entre los acampados se está corriendo la voz de que los vuelos de deportación están en marcha, lo que ha llevado a muchos a trasladarse al lado mexicano del Río Grande por miedo a ser llevados de vuelta a Haití sin poder opinar.

El gobierno federal tiene jurisdicción sobre la ley de inmigración, pero los gobernadores y legisladores estatales han tomado a menudo la ley en sus propias manos alegando la falta de aplicación federal y preocupaciones de seguridad.

El Congreso de Estados Unidos tiene el control de toda la normativa relacionada con la inmigración, mientras que la Casa Blanca se encarga de hacer cumplir las leyes de inmigración.

Abbott, que se cree que está pensando en una campaña presidencial en 2024, ha hecho de la disuasión y la obstrucción de los inmigrantes un tema emblemático de su gobernación. Este verano anunció que buscaría donaciones privadas para financiar la construcción de las secciones no construidas del muro fronterizo de Trump, cuya financiación fue retirada por Joe Biden poco después de que el presidente asumiera el cargo.

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