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Tiroteos

La Policía mató a un indígena que tenía una pistola de balines y activistas dicen que no les entendió

La Fiscalía de California decidió no investigar el tiroteo en el que perdió la vida un joven inmigrante que hablaba zapoteco, pero grupos reclaman que el incidente habría tenido otro desenlace si el mexicano hubiese comprendido todas las indicaciones de los agentes.
26 Jul 2021 – 02:40 PM EDT
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Cinco organizaciones mexicanas han pedido a las autoridades investigar las circunstancias en las que un joven indígena fue baleado fatalmente por la Policía en California hace unos días. Se trata de un oaxaqueño que recién había llegado a Estados Unidos y hablaba poco español, idioma que los oficiales usaron para ordenarle que saliera con las manos en alto de su vivienda.

Gerardo Chávez Martínez, de 19 años, fue alcanzado por al menos un disparo de rifle que detonó un agente de la Policía de Salinas, en el norte del estado. El inmigrante, de acuerdo con activistas, hablaba zapoteco, una de tantas lenguas que se escuchan en el sureste mexicano, y creen que este no entendió las indicaciones que le dieron los uniformados antes de matarlo.

Si bien la ley de California ordena investigar todos los tiroteos de la Policía en los que mueren civiles desarmados, la Fiscalía del condado de Monterey indicó que no lo haría porque Chávez Martínez portaba una pistola de balines. Cita un estatuto del Departamento de Justicia (DOJ) el cual señala que un “arma mortal” es aquella que pueda efectuar un disparo capaz de matar o causar una lesión física grave.

“El DOJ informó a las partes interesadas de todo el estado que una pistola de aire comprimido entra dentro de esta definición”, indicó la Fiscalía al anunciar su decisión.


Una persona llamó al 911 a las 8:01 pm del pasado 16 de julio para reportar que su vecino estaba “extremadamente borracho” o drogado, y afirmó que le había “apuntado con una pistola negra” cinco minutos antes.

“Necesito a un oficial aquí lo antes posible”, pidió a la operadora y después le aclaró que pensaba que el hombre podía tener una pistola de balines o de bajo calibre, “pero quién sabe”, describe un comunicado de la Fiscalía del condado Monterey.

El primer policía llegó al lugar alrededor de las 8:07 pm y varios oficiales se presentaron más tarde.

Antes del tiroteo un dron de la Policía sobrevoló la vivienda de Chávez Martínez. En un video de casi dos minutos de duración, que la Fiscalía publicó en su página de Facebook, se observa que el joven se asoma tres veces para ver lo que pasaba afuera de la casa y en dos ocasiones usa su mano para ver entre una potente lámpara que lo deslumbra, aparentemente arrojada desde una patrulla.

En el minuto 1:14 de la grabación el muchacho abre la puerta nuevamente sosteniendo la pistola de balines y toma de un bote. Se oculta tras la pared y le apunta al oficial Mario Reyes, quien se había colocado a unos 50 pies de la casa, sosteniendo su rifle detrás de la patrulla.

“En respuesta, el oficial Reyes disparó tres rondas de su rifle. Al menos una bala alcanzó al señor Martínez en el torso. Él murió poco después de recibir un disparo”, indica el comunicado, el cual precisa que las detonaciones se realizaron alrededor de las 8:37 pm.

En el lugar recuperaron una pistola de balines color negra y “de aspecto real”, según la Fiscalía.

“No entendía las indicaciones”

Para evitar la balacera, según la dependencia, los oficiales trataron de conseguir el número de celular del mexicano, pero no lo obtuvieron.

“Los policías de Salinas le dieron órdenes en español para que saliera con las manos en alto. Él salió y entró por la puerta lateral de la casa varias veces, mientras ellos daban órdenes”, describe el comunicado.

Pero Arcenio López, director de Organización Comunitaria Proyecto Mixteco/Indígena (MICOP), cree que el desenlace habría sido distinto si el joven oaxaqueño hubiese comprendido las órdenes de los oficiales.

“Acababa de llegar de México, según los familiares, y no hablaba español, sino zapoteco… Habría sido diferente si él hubiera entendido las indicaciones. La realidad es que hay un abuso de autoridad contra las comunidades de color”, dijo a Univision Noticias.

López hace varias interpretaciones del video que publicó la Fiscalía. Dice que no se ven las luces de las patrullas y se observa cómo este trata de verificar quiénes estaban afuera de su casa, por lo cual el joven quizás no sabía que eran policías. “No creo que fue intencional apuntarles a los oficiales. No estaba consciente y no entendía las indicaciones”, aseveró.

Su conclusión coincide con las de activistas de otras cuatro organizaciones de indígenas mexicanos en California que, a través de un comunicado, pidieron investigar este incidente para determinar la capacidad de la Policía de Salinas “para interactuar con sensibilidad y eficiencia con la población migrante indígena en su área”.

Solicita, además, revisar las prácticas del departamento para evitar el uso de las armas y que los oficiales reciban entrenamiento para comunicarse “de manera efectiva” con indígenas en Salinas.

El comunicado está firmado por MICOP, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), el Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño (CBDIO), Comunidades Indígenas en Liderazgo (CIELO) y el Movimiento Cultural de la Unión Indígena (MCUI).

Estos grupos reclaman que, si se hubiera tratado de un hombre blanco, Chávez Martínez estaría aún con vida. “En un mundo donde personas blancas cometen tiroteos fatales y masivos, sin embargo, son capturados vivos, no es difícil ver la aplicación injusta de la fuerza contra Gerardo por sostener una pistola de juguete”, señalan las organizaciones.

“Creemos firmemente que la policía, en práctica, debe desarmar en lugar de disparar a matar. Creemos que Gerardo todavía debería estar aquí con nosotros”.

Se estima que hay más de 200,000 indígenas mexicanos en California, quienes hablan decenas de lenguas y al emigrar terminan aprendiendo inglés a la par del español.

Chávez Martínez emigró a Estados Unidos con el sueño de trabajar para formar su propia familia y apoyar económicamente a sus hermanos en Oaxaca para que estudiaran y encontraran oportunidades laborales fuera del campo, de acuerdo con activistas.

La familia de este joven está pidiendo apoyo a la comunidad para sepultarlo en su comunidad natal, San Vicente Coatlán, en el sur de aquel estado.

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