Varios países europeos han reforzado su seguridad desde hace meses ante la intensificación de lo que consideran la “guerra híbrida” de Rusia contra ellos. Las noticias acerca de drones, paquetes explosivos, presuntos actos de sabotaje y ataques cerca de fronteras han elevado la preocupación, mientras gobiernos como los de Polonia, Francia y Alemania aumentan sus medidas de protección ante una posible escalada.