Inmigración

"Tengan paciencia, van a volver con sus padres", dice ya junto a su madre la niña que lloraba en el audio grabado en un centro de detención

Luego de un mes y un día de haber sido separadas en la frontera sur de Estados Unidos como consecuencia de la política 'tolerancia cero', la niña Allison Jimena, de seis años, fue entregada a su madre la madrugada del viernes en Houston.

HOUSTON, Texas.- Luego de un mes y un día de haber sido separadas en la frontera sur de Estados Unidos como consecuencia de la política 'tolerancia cero', Cindy Madrid y su hija Allison Jimena, de 6 años, pudieron volver a abrazarse durante la madrugada del viernes en un aeropuerto de Houston.

Este viernes por la tarde madre e hija, acompañadas de la abogada Thelma García, compartieron con los medios algunos detalles de la experiencia y enviaron un mensaje a otras familias que aún esperan por la reunificación: “Tengan paciencia y no paren de luchar.

“Tengan paciencia, también van a volver con sus padres y pronto van a tener un futuro mejor”, dijo Allison Jimena a los centenares de niños que siguen separados de sus familias.


Cindy explicó que vino a Estados Unidos porque quería un futuro mejor para su hija —más seguridad, salud y mejor educación— pero al partir de su país no imaginó que la separarían de su hija, y menos por tanto tiempo.

La pequeña Allison no paraba de acariciarle el cabello a una muñeca Barbie, mientras los periodistas hacían preguntas. De cuando en cuando veía a su madre, se le recostaba del brazo y sonreía. También miraba atenta a varios paquetes de regalos que habían cerca de donde estaba sentada.

De su estadía con otros niños en el centro de inmigración dijo: “Estaba bien ahí y era divertido pero no todo el tiempo, porque pasa uno separado de la mamá”.

A la pregunta de cómo se le ocurrió la idea de pedir que llamaran a su tía respondió que una persona allí le había preguntado si tenía un número de teléfono y como ella se lo sabía, se lo dió. Contó también que junto a ella había por lo menos otros dos niños que lloraban y que alguien les había dicho que “iban a grabar eso para que no nos separaran ya más”.

“La niña es muy fuerte y muy lista y la madre fue muy astuta que le dio el número de teléfono para que en caso de que las separaran se asegurara de que podía llamar a su tía”, dijo la abogada García.

“Nunca planearon estar separadas tanto tiempo y lo que pasó (cuando se dio a conocer el audio con el llanto de los niños) es que la voz de Allison explotó la política de la administración Trump de separar familias y mantenerlo en silencio. Nadie sabía sobre esto antes de que la niña saliera a pedir que le llamaran a su tía. Si ese audio no se hubiera filtrado y no se hubiera dado a conocer, nadie sabría”, agregó García.

Cindy también se refirió al famoso audio para decir que se sentía muy orgullosa de que su hija hubiera hecho lo que hizo y agradeció a la persona que realizó la grabación.

Ante la pregunta de qué le diría al presidente Donald Trump si lo tuviera de frente, Cindy dijo que “le pediría que no fuera tan dura la ley”, que buscara la forma de ayudar a muchas madres que no están con sus hijos, no saben dónde están o no saben cómo comunicarse con ellos”.

La abogada la familia calificó como una "desgracia" lo que ha hecho y sigue haciendo el presidente, y pidió a la comunidad que no lo olvide y que siga presionando a la administración.

Reunificación secreta

A Cindy Madrid no le tocó pagar por los boletos aéreos de su hija ni de la trabajadora social que la acompañaba, como se ha reportado que ha ocurrido en otros casos.

De hecho, los planes de la reunificación cambiaron a último momento. El añorado reencuentro ocurrió más pronto de lo que ella y su abogada esperaban, y ambas sintieron que el gobierno quería que todo el procedimiento fuera discreto, casi en secreto, por la relevancia que tuvo el caso de Allison Jimena en la opinión pública.

Cindy salió el miércoles 12 del centro de detención de Port Isabel en Harlingen, sin grillete y tras pagar una fianza. Luego le avisaron que se reuniría con su hija el sábado y que deberían viajar a Phoenix. Ella y su abogada compraron los tiquetes y habían alertado a la prensa de esa ciudad para que estuvieran documentaran el encuentro.

Pero alrededor de las 7:00 de la noche del jueves le informaron a la abogada que la reunificación ya no sería en Phoenix, como se le habían confirmado a Cindy previamente, sino en alguna ciudad de Texas.

“No sabíamos qué hacer porque dijeron que podrían llegar a Harlingen o a Houston, que estaban buscando los boletos”, dijo García.

Al final, les confirmaron que sería en Houston y entonces emprendieron el viaje por carretera. Tuvieron que conducir seis horas hasta el aeropuerto Intercontinental George Bush y llegaron a las 3:00 de la madrugada. La niña y una trabajadora social del Departamento de Salud y Servicios Humanos esperaban allí desde la medianoche.

Estando ya en el lugar, las indicaciones volvieron a cambiar. Les habían dicho que Allison saldría por una puerta determinada, pero luego les informaron que tenían que ir a otro punto del aeropuerto y que únicamente podrían entrar la madre y su representante legal, 20 minutos después se produjo el reencuentro. La niña corrió hacía su madre y se dieron un abrazo interminable.

Allison no dudó en posar para los pocos medios que lograron descifrar la maraña de la logística. Mostró su mejor sonrisa, pese a la hora y al cansancio tras una larga jornada.

“Se nos hizo muy raro todo. Estamos deduciendo que a lo mejor fue una táctica del gobierno. Sabían que a la salida de la niña habría gente esperando para recibirla y que estaría también la prensa. Creo que fue una estrategia, una movida política. No pudimos hacer lo que teníamos planeado para llamar la atención del mundo sobre el caso”, dijo la abogada García.

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