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El impacto de Harvey en un barrio hispano: llamadas sin respuesta al 911 y una indocumentada con un grillete dañado por el agua

El impacto de Harvey en un barrio hispano: llamadas sin respuesta al 911 y una indocumentada con un grillete dañado por el agua

En medio de las fuertes inundaciones en Houston, los miembros de esta comunidad han quedado atrapados en sus edificios, unos por temor y otros porque no lograron ser rescatados.

Hispanos atrapados por Harvey: llamadas sin respuesta al 911 y temor de indocumentados al ICE Univision


HOUSTON, Texas.- Cuatro personas bajan de una lancha cargando bolsas plásticas con los pocos enseres que lograron rescatar de su casa inundada. Llegaron recorriendo un canal de agua por el que hasta el viernes solo transitaban personas, autos y bicicletas. Están en una comunidad del noreste de Houston, en un pequeño enclave hispano en el que sus residentes se esconden no solo de la lluvia que trajo Harvey, sino también de las autoridades migratorias.

Hay hondureños, mexicanos y estadounidenses. Cada uno con sus problemas.

Detrás de cada puerta hay temores: a ser arrestados al pedir ayuda en un refugio, a que sus llamadas de emergencia no sean contestadas a tiempo, a que se les acaben las provisiones, a abandonar sus viviendas, a ver de nuevo el agua entrar inclemente por debajo de la puerta o por las cañerías.

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Estas son sus historias:


El grillete electrónico roto por el agua

La madrugada del lunes, a eso de las 5 de la mañana, Vicky salió a la puerta a ver por qué había tanto ruido. A la insistente lluvia y viento, parecía que se sumaba, a lo lejos, un tornado. El agua casi le llegaba por la rodilla y comenzó a sonar un mensaje: “Recargue la batería, por favor, recargue la batería, por favor”.

Dice que un vecino le preguntó “qué chingadas hiciste para llevar el grillete” en el tobillo, y ella le respondió: “Soy inmigrante”. Esta hondureña cruzó la frontera hace tres meses con su hijo de 2 años y espera su cita ante el juez de inmigración. Huye de las maras y busca asilo.

Vicky muestra su pie izquierdo con su grillete electrónico que dejó de f...
Vicky muestra su pie izquierdo con su grillete electrónico que dejó de funcionar por la falta de carga eléctrica y por el contacto con el agua.

Lo que sonó esa la madrugada era el grillete electrónico que lleva en el tobillo izquierdo para que las autoridades migrantes sepan siempre dónde está. Harvey la dejó sin luz por días, no pudo cargarlo y empezó a escucharse esa voz robótica. Con las horas, el agua de la inundación le dañó la máquina y ahora, ni siquiera se oye el mensaje.

“Tal vez lo llaman a uno porque no está cargado y lo castigan”, dice Vicky. Teme que, ante falta de señal del grillete, agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) se presenten en su casa y la detengan.

Una llamada al 911

Tina Hernández no recuerda cuántas veces llamaron al 911 para pedir ayuda. Lo hacían desde el mismo sábado cuando la tormenta que llegó con Harvey comenzó a inundar Houston. Su cuñada, que sufre de los riñones, tenía fuertes dolores. Llamaron y llamaron, pero la respuesta llegó 48 horas después y aún ella siente la misma angustia: “Decían que no podían llegar (por las inundaciones)”. Llora al contarlo.

La odisea de esta familia de 10 miembros comenzó hace dos días. En medio de la noche desalojaron su vivienda inundada. Las camas y muebles estaban empapados. Tina recuerda que el agua le llegaba casi hasta las rodillas. Pero un vecino los rescató en su lancha y los llevó a casa de su hermano, a unas pocas cuadras y allí han dormido todos desde entonces.

“Gracias a Dios que estamos a salvo, pero en el trayecto en la lancha, cuando traían a mi mamá y a mi papá, esa lancha se volteó. Cayeron al agua”, recuerda Hernández. Como son tantos en la casa, fueron a buscar las pocas cosas que se salvaron tras la crecida del agua, entre ellas , ropa y comida.

Esta familia no ha pensado en evacuar, a pesar de que la calle que está a unos pocos metros está completamente inundada. Son más de 30 años los que han vivido en esta comunidad de hispanos.

"No me deja respirar"

Solo al asomar la cara por la puerta de la casa de Ricardo Laredo se siente un fuerte olor a humedad represada. “No me deja respirar”, dice y señala la alfombra vinotinto que con solo pisarla muestra los restos de las cuatro pulgadas de agua que estuvieron allí tras las inundaciones.

Como el resto de la comunidad, en la casa de Laredo no ha habido luz desde hace tres días. En otros casos el corte de energía limita a los afectados para cocinar o ir al baño, pero en su caso es un problema para su salud. Necesita conectar dos máquinas: una para respirar durante el día y otra que le controle la apnea de sueño que lo ahoga por la noche, cuando duerme.

El mexicanoestadounidense Ricardo Laredo con las dos máquinas para ayuda...
El mexicanoestadounidense Ricardo Laredo con las dos máquinas para ayudarle a respirar bien, en su apartamento en Houston.

“Llamé al 911, dijeron que iba a venir alguien, pero nunca llegó nadie”, cuenta. “Les dije que era enfermo y que tenía que usar la máquina para respirar. Me dijeron que había casi 5,000 personas antes de mí”. Ahora, ambas máquinas están arrumadas a lo alto, sobre los muebles o en mesas, igual que otros tres televisores que tiene, sus películas de VHS y la silla de ruedas eléctrica con la que solía moverse para hacer sus diligencias.

Sin agua, sin luz y con la comida en cuenta regresiva, Laredo asegura que no sabe cuánto más puede aguantar así.

Un preocupante comentario en Facebook

En la casa de Lisette, en una planta baja, el agua inundó dos pies de altura. Siguen sin luz y preparan alitas de pollo en una parrilla portátil dentro de la pequeña sala que hace de recepción, cocina y comedor a la vez. Una buena parte del humo se queda en la casa, todavía húmeda.

Viven aquí cuatro adultos, un niño y, bueno –añade ella enseñando la barriga–, un bebé. Está embarazada de 7 meses y la peor noche fue la del sábado. Aunque lo pensó en ese momento crítico, descartó buscar un albergue. Su falta de papeles condicionó su decisión.

Lisette y su hijo, ambos indocumentados, preparan alitas de pollo cerca...
Lisette y su hijo, ambos indocumentados, preparan alitas de pollo cerca de la puerta de su casa, todavía húmeda por las inundaciones.


“En Facebook dicen que años atrás pasó casi lo mismo y uno buscaba albergues y el departamento de ICE aprovechó para hacer redadas y deportar tanta gente”, explica esta hondureña, aunque las autoridades han asegurado que el estatus migratorio no se tiene en cuenta en los refugios.

Ir al baño en la gasolinera

Imelda Carrillo está sin luz, sin agua y sin baño. No se ducha desde el sábado y hace sus necesidades en una gasolinera cercana a la casa. Ella y tres adultos más viven en la primera planta del edificio.

El viernes fueron a buscar cuatro bolsas de cemento para poner en la puerta, pero les sirvió de poco. Este lunes por la tarde hacía balance: “Tenemos días sin luz, no hay los suficientes víveres, las alfombras están mojadas, hay bastante humedad y los drenajes tapados”.

Como indocumentada, esta mexicana declara su temor: “Por lo que está pasando, tenemos miedo de pedir ayuda o movernos a un refugio”.

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