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Lesiones y robo de salario: esos son los riesgos que corren los indocumentados que laboran en la reconstrucción de Houston

Un alto porcentaje de jornaleros indocumentados empleados en la reconstrucción de Houston con contratos ‘por día’, no cuentan con las protecciones requeridas para cuidar su salud y son víctimas de patrones abusivos que les pagan poco o les roban sus salarios, indica un reporte de la organización National Day Laborer Organizing Network.
27 Nov 2017 – 6:10 PM EST

HOUSTON, Texas. – A mediados de octubre, Josué Pérez, de 31 años de edad y originario de México, murió tras adquirir una infección con la llamada bacteria ‘come carne” mientras limpiaba escombros y hacía reparaciones en casas afectadas por el huracán Harvey.

Pérez ingresó al hospital el 10 de octubre con una herida muy infectada en la parte superior de su brazo izquierdo. Los médicos lo diagnosticaron con fascitis necrotizante, una infección rara que se extiende por la piel y mata el tejido blando. El hispano murió seis días después.

"Lo más probable es que la infección ocurrió cuando la bacteria, presente en los escombros y aguas estancadas de la tormenta Harvey, entró en su cuerpo a través de una herida", dijo el Dr. Philip Keizer, de la Autoridad Local de Salud del condado de Galveston.

Casos como el de Pérez, quien al parecer no contaba con las protecciones necesarias para realizar trabajos en áreas contaminadas y desconocía los riesgos ocultos en aguas estancadas y escombros, son muy comunes entre los jornaleros que trabajan con contratos ‘por día’ en la recuperación de Houston.

Una investigación de la organización National Day Laborer Organizing Network , realizada entre 361 jornaleros (indocumentados en su mayoría) semanas después del paso de Harvey, encontró que 85% de quienes trabajaban en áreas afectadas por la tormenta reportaron no haber recibido ningún entrenamiento con relación a los sitios a los que ingresan.

Un porcentaje similar indicó no haber sido informado de los riesgos relacionados con exposición al moho, ni de los riesgos de trabajar en aguas contaminadas. Así mismo, más del 80% reportó no recibir entrenamiento para laborar en zonas con árboles o cables eléctricos caídos.

La misma investigación también recopiló datos sobre remuneración salarial de los jornaleros y concluyó que en Houston el robo de sueldos a esta población es desenfrenada. En las primeras cuatro semanas de recuperación tras el desastre, un 26% de los encuestados fueron víctimas de robo de salario y el monto total de sueldos no pagados a estos jornaleros superó los 20,000 dólares en dicho periodo.

Según el reporte, el mayor obstáculo para reducir el problema de robo de sueldo y recuperar los salarios no pagados es que los jornaleros no saben cómo o dónde reportar los abusos. A pesar de que el problema es prevalente, ninguno de los encuestados identificó a la Texas Workforce Commision (TWC), la agencia encargada de aplicar las leyes relacionadas con el pago de salarios.

El rostro de las estadísticas


Guillermo Miranda, un trabajador entrevistado por la Prensa Asociada (AP), narró su experiencia como jornalero contratado por días. Su jornada empieza desde temprano cuando se para cerca de un Home Depot en Houston. Allí llegan muchos otros como él y todos encuentran trabajo con facilidad. Los contratan para ayudar con labores de recuperación de la ciudad Houston, después del paso del Harvey.

Algunos días recoge escombros o saca a la calle muebles y alfombras destruidos por las inundaciones. Otras veces corta árboles y colabora en la construcción de cimientos de nuevas viviendas.

Miranda sale a trabajar con lo que lleva puesto: jeans, zapatillas y camiseta. A menudo, en los lugares donde trabaja, está expuesto al olor putrefacto de aguas negras que inundaron las viviendas, detalle el reporte de la AP.

“Siempre me lavo bien y uso alcohol o algo parecido para no sufrir infecciones”, dijo Miranda, quien es guatemalteco, según cita la AP, al tiempo que destaca que hasta ahora no se ha enfermado.

La situación de este jornalero guatemalteco en Houston no es aislada. El estudio de National Day Laborer Organizing Network encontró que la mayoría de estos trabajadores no cuenta con el equipo de protección que necesita para realizar sus tareas. Un 32% reportó no usar guantes, el 40% no protege sus ojos, 41% no calza botas apropiadas, 61% no porta tapabocas y 64% no lleva un casco protector.

Más de un tercio de los trabajadores entrevistados dijo haber sufrido algún tipo de lesión laboral como contratistas por un día. De estos, la mayoría indicó que su lugar de trabajo no era seguro y que las lesiones fueron por falta de equipo de protección. Otros atribuyeron las heridas a la presión para trabajar más rápido.

Las recomendaciones

  • Que gobiernos locales y estatales trabajen con centros de trabajo para tratar de minimizar los riesgos para la salud y los accidentes laborales de los jornaleros.
  • Antes de que empiecen los trabajos de recuperación, agencias gubernamentales deben evaluar el riesgo asociado con la exposición prolongada a ambientes afectados por un desastre. Los residentes, trabajadores, dueños de casas y contratistas no deberían actuar por su cuenta para manejar ambientes contaminados.
  • Entender que los trabajadores de la construcción (inmigrantes en su mayoría) son esenciales en los procesos de reconstrucción después de un desastre, los cuales duran años. Basados en esa premisa, se debe contemplar extender las protecciones migratorias más allá del periodo de emergencia para garantizar que no haya violaciones a los estándares de empleo. “Una autorización temporal de trabajo para los jornaleros durante tiempo de reconstrucción ayudaría a evitar prácticas abusivas por parte de empleadores y garantizaría mano de obra suficiente para sacar adelante las labores de recuperación posdesastre”, se lee en las recomendaciones de la encuesta.

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