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Ese momento que me tocó tragarme mis palabras

Solo hasta el momento en que me convertí en padre supe que muchas de las cosas que tenía planeadas para criar a mis hijos no serían exactamente como las había planeado.
22 Sep 2016 – 6:03 PM EDT

“Mi hijo no jugará con celulares.” “Mi hijo no usará tabletas.” “Mi hijo no verá televisión.” “Mi hijo jugará afuera como yo lo hacía.”
Últimamente me estoy tragando esas palabras poco a poco o de jalón. Antes de que naciera mi primer hijo, Jonah, que está a punto de cumplir tres añitos, yo creía tener una idea muy definida de la manera en la que lo iba a educar y formar.
Juraba que no utilizaría los aparatos electrónicos o la televisión “de niñeras” para entretenerlo cuando estuviera demasiado ocupado para jugar o para leerle un cuento.



Oh, sorpresa, he fallado… a él no le fallé, le fallé a mis expectativas. Y es que realmente los niños disfrutan de igual manera la interacción social con otras personas y el entretenimiento electrónico que proveen estos aparatos que nos tienen enajenados. Para los niños diversión, es diversión. Sería absurdo pensar que fallé como padre por prestarles la tableta a mis hijos de vez en cuando.

Pero falle con mis expectativas poco realistas de no utilizar aparatos electrónicos como alternativa cuando está lloviendo, estoy ocupado en alguna llamada telefónica, o simplemente necesito un momento de silencio después de un día de perros.
Por eso en vez de ver el lado negativo del uso de estos aparatos, agradezco tener esa opción cuando mis hijos están gritando a todo pulmón mientras trato de explicarle a la persona del otro lado del teléfono tengo todo bajo control.
Eso sí, me queda una duda y no encuentro la respuesta en Google:

¿CÓMO LE HACÍAN NUESTROS PADRES SI CUANDO ÉRAMOS NIÑOS NO HABÍA TABLETAS?

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