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El mito detrás del Día de Muertos

Repasamos cómo es que se originó esta fiesta en la que honramos a nuestros seres fallecidos.
31 Oct 2020 – 08:21 AM EDT
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El culto a la muerte ha estado presente en muchos países a lo largo de la historia. En México es un legado ancestral que puede apreciarse en las distintas culturas prehispánicas, como los aztecas o mayas, y es una celebración que continúa viva hasta nuestros días, con una mezcla de tradiciones y ritos. Crédito: Shutterstock
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México es donde se celebra principalmente, aunque hay otros países de Centro y Sudamérica donde también lo hacen, y además, muchísimas comunidades latinas de los Estados Unidos. En el 2008 la Unesco nombró la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México. Crédito: Getty Images
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Los orígenes de la celebración del Día de Muertos pueden ser trazados hasta la era de las culturas prehispánicas de Mesoamérica, tales como los mayas, aztecas, totonacas o nahuas. Los rituales que celebran las vidas de sus ancestros se realizaron por estas civilizaciones por lo menos desde hace 3,000 años. Crédito: Getty Images
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El festival que se convirtió en el Día de Muertos se hacía en el noveno el mes del calendario solar azteca, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la muerte". Crédito: Getty Images
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Ella, la reina del Mictlán, le daba la bienvenida a todos aquellos que morían por causas naturales. Pero antes de llegar con ella, los difuntos, ya sean nobles o plebeyos, pobres o ricos, debían atravesar un largo y doloroso viaje por el Camino de los Muertos. Crédito: Getty Images
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Una vez que terminaban su trayectoria, se encontraban con los reyes del Mictlán, quienes le permitían disfrutar del descanso eterno con ellos. Crédito: Getty Images
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Para los antiguas culturas prehispánicas, la muerte no tenía las connotaciones morales de la religión católica, en donde existe la noción de un cielo y un infierno, al que se va dependiendo de nuestras acciones en vida. Ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido. Crédito: Getty Images
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Pero además, cabe resaltar que gran parte de las culturas de Mesoamérica no veían la muerte como el fin de algo, sino como la continuidad de la vida, como un motivo de celebración para quienes quedaban atrás, y eso es algo que se transmite en los festejos del Día de Muertos. Crédito: Getty Images
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Los ritos funerarios variaban según la manera que había ocurrido la muerte y del estrato social del difunto. Por ejemplo, algunas culturas cortaban un poco del cabello, que contenía el "tonalli" o alma, y se colocaban en una urna de cenizas o en la tumba donde iban a poner a su ser fallecido. Crédito: Getty Images
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Luego bañaban y cubrían el cuerpo con mantas o petates. Más tarde le ponían en la boca una piedra de jade o una obsidiana, como una forma de amuleto o pago para entrar al otro mundo. También, metían con ellos granos y hierbas para que se alimentaran durante su viaje al más allá. Crédito: Getty Images
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Después de cuatro días de bailes y cantos de lamentaciones de sus seres cercanos, el difunto era llevado al lugar donde sería incinerado o enterrado, donde sería depositado junto con algunas de sus pertenencias y objetos de carácter ritual, listo para su viaje al Mictlán. Crédito: Getty Images
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Cuando los conquistadores españoles llegaron a América en el siglo XV, se aterraron al conocer todas las prácticas paganas de los indígenas, y en un intento de convertir a los nativos americanos al catolicismo movieron el festival de sus muertos hacia el inicio de noviembre para que coincidiesen con las festividades católicas del Día de todos los Santos. Crédito: Getty Images
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Al convertir a los nativos del Nuevo Mundo se hizo una especie de sincretismo que combinaba las tradiciones europeas con las prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas del primero de noviembre con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos. Crédito: Getty Images
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También llegaba a coincidir siglos más tarde con el establecimiento del Halloween o Noche de Brujas, que los irlandeses trajeron a Estados Unidos e instalaron el 31 de octubre, días antes de las festividades europeas católicas que ya celebraban a los muertos. Crédito: Getty Images
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De cualquier manera, hay muchos lugares que no solamente celebran a los muertos el 2 de noviembre. Dependiendo de la región, los festejos inician varios días antes. Por ejemplo, el 28 de octubre se recuerda a aquellas personas que murieron en algún accidente. Crédito: Getty Images
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Se dice también que el 29 de octubre se recuerda a quienes murieron ahogados, mientras que el día 30 a los niños que no pudieron ser bautizados y a aquellas almas que no tienen regularmente quienes los recuerden. Crédito: Getty Images
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La Iglesia Católica también designó en algunos lugares que el 1o de noviembre, el día en que también conmemoramos a Todos los Santos (para incluir a aquellos que no tienen un día en específico durante el año), también debería recordarse a nuestros niños difuntos. Crédito: Getty Images
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Finalmente, el justo día del 2 de noviembre debería recordarse y honrar a los difuntos adultos, para lo cual se hacen diversas celebraciones dependiendo del pueblo y la región, aunque hay costumbres generales, como la visita al cementario a limpiar, atender la tumba y arreglarla bonito para la llegada del fallecido. Crédito: Getty Images
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Es importante también la costumbre de armar un tradicional altar de muertos, repleto de recuerdos de nuestros seres queridos así como ofrendas, tales como pan de muerto, frutos, nueces, algún platillo tradicional y en general cosas de su agrado. Crédito: Getty Images
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Además, los cementerios se ven repletos no sólo de familiares y amigos de los fallecidos, sino de gente que viene a acompañarlos en su festejo, disfrazados de la muerte o de la tradicional catrina, además de decorar todo el camino con la flor cempasúchil. Hay bailes, cantos y un aire en general de celebración, no funesto. Crédito: Getty Images
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En las tumbas además también pueden llevarse, como en la preparación del altar, objetos personales del difunto y sus platillos o bebidas favoritas. Se decora con papel picado tradicional, con figuras de la muerte o catrinas, se prenden veladoras y se hace todo lo posible para que el "regreso" de nuestro familiar o amigo este día sea lo mejor para él. Crédito: Getty Images
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En general, el Día de Muertos es una gran fiesta, no tan triste como un funeral; se considera una magna celebración a la memoria, a la vida del difunto. Es un ritual que privilegia el recuerdo sobre el olvido y a honrar a la muerte como una metáfora, como un camino a un mejor más allá por el que todos debemos de pasar. Crédito: Getty Images
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