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Un lago antártico reaviva las esperanzas de encontrar vida extraterrestre

Publicado 22 Ago 2014 – 10:00 AM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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La Antártida es uno de los sitios más inhóspitos de nuestro planeta. Allí la vida debe desarrollar increíbles estrategias para sortear los rigores de un clima extremo que la mayor parte del año es implacable. Posiblemente en ningún sitio se evidencie la extraordinaria capacidad de los seres vivos para adaptarse y sobrevivir de la forma más increíble como aquí.

Un claro ejemplo es lo que han encontrado unos investigadores en lo profundo de un lago glacial de la Antártida: todo un ecosistema extremófilo que no solo se ha convertido en un hito para la biología, sino que también ha reavivado las esperanzas de encontrar vida más allá de la Tierra. Veamos algunos detalles.

Perforando hacia las profundidades del hielo

La Antártida tiene, hasta donde conocemos, alrededor de 400 lagos subterráneos, atrapados bajo su capa de hielo, mucho de los cuales están interconectados por verdaderos ríos que corren por las profundidades del continente. Uno de estos es el Lago Whillans, en el cual se ha desarrollado este extraordinario estudio y cuyos descubrimientos se han anunciado en Nature.

Con el objetivo de averiguar si la vida es capaz de desarrollarse plenamente en condiciones tan hostiles, los científicos perforaron a través del hielo hasta llegar a este lago situado por debajo de los 2625 pies de profundidad, es decir unos 800 metros.

Para evitar la contaminación, algo que ya ha ocurrido antes, fue utilizado un taladro especial que emplea agua caliente para abrirse paso y tiene su propio sistema de descontaminación. Al llegar al lago fueron extraídos 30 litros de agua y ocho núcleos de sedimentos de su fondo, los cuales fueron llevados a varios laboratorios.

La vida en el inframundo antártico

Al analizar el contenido de este valioso material, los investigadores se quedaron estupefactos, pues aunque esperaban encontrar algo de vida, teniendo en cuenta experiencias previas en otros estudios, nunca pensaron que esta fuera a ser tan amplia: fueron identificados nada menos que 3931 especies, todas ellas bacterias, un número que no es tan diferente a lo que se puede encontrar en un lago superficial donde la luz solar y los nutrientes permiten un mejor desarrollo de la vida.

El medio ambiente de este lago enterrado en las profundidades heladas es muy parecido al océano profundo, donde hay escasez de nutrientes, la luz del Sol no llega y la temperatura es de -0,5 ºC. Por lo tanto, todos estos organismos han desarrollado un estilo de vida oportunista, donde aprovechan todas las fuentes de energía disponibles.

Así, se tiene que las más abundantes son las arqueas que oxidan amonio y cuando mueren, se convierten en alimento de otras que oxidan azufre. Otras muy comunes oxidan hierro y otro grupo aprovecha el metano. Así se mantiene el equilibrio de este ecosistema que depende de los minerales del fango para obtener la energía necesaria para su desarrollo.

Este descubrimiento, sin lugar a dudas, reabre el debate sobre las posibilidades reales de que la vida, al menos en forma microbiana, exista y se desarrolle ampliamente en las profundidades de otros cuerpos del Universo, donde las condiciones superficiales son complicadas para su desarrollo. 

Es el caso de sitios como Europa, uno de los satélites de Júpiter que está cubierta de una superficie helada pero que se cree que posee un océano líquido debajo de la misma, o incluso en nuestro vecino Marte, donde se ha comprobado la existencia de agua subsuperficial en años recientes.

¿Te hubieras imaginado que podría existir tanta vida en un sitio tan extremo como el Lago Whillans?

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