null: nullpx
Vix

La interesante historia del Solitario George

Publicado 9 Oct 2013 – 08:00 AM EDT | Actualizado 5 Abr 2018 – 01:47 PM EDT
Reacciona
Comparte

El Archipiélago de las Galápagos es sin dudas uno de los sitios naturales mejor estudiados del mundo. Desde que el gran naturalista Charles Darwin realizó en él sus investigaciones y escribió su obra cimera El Origen de las Especies, este grupo de islas ha estado en la mira de la comunidad científica, quien ha intentado no sólo descifrar las incógnitas de su peculiar naturaleza, sino también protegerla de los peligros que lamentablemente la amenazan.

Una de las historias más emotivas de este noble empeño en favor de la conservación, ha sido la de la batalla por la supervivencia de una especie emblemática de las islas y que le da nombre al archipiélago, un tipo de tortuga galápago que fue nombrada y reconocida en todo el planeta como el Solitario George.

¿Qué hacía tan especial al Solitario George?

El Solitario George era una tortuga gigante de la subespecie Chelonoidis nigra abingdoni. Lo que lo hacía muy especial y provocó que las miradas de todo el mundo se enfocaran en él, es que era el último individuo de su antiguo linaje, la última esperanza del hombre para no incluirlo en la cada vez más larga lista de las especies extintas de la Tierra.

Este galápago endémico de la isla Pinta fue descubierto en 1972 por una pareja de biólogos cuando ya se creía que era una subespecie desaparecida. La alegría inicial de tal descubrimiento enseguida se vio ensombrecida al comprobarse que no existían otros individuos como él en la isla, ni siquiera una hembra. Esto prácticamente condenada a la subespecie del ya bautizado Solitario George, quien no podría dejar descendientes.

Esfuerzos para proteger a George

Luego de su descubrimiento, el Solitario George fue trasladado a la Estación Científica Charles Darwin, donde se realizarían los esfuerzos necesarios para lograr su reproducción. Para ello fue juntado con dos hembras de una subespecie filogenéticamente muy similar, Chelonoidis becki, con la esperanza de que dejaran descendencia aún sabiendo los riegos asociados a las especies híbridas. ¡Pero se trataba de un recurso in extremis para preservar sus genes y había que intentarlo!

Al principio no mostró interés alguno por las hembras, lo cual elevó las preocupaciones de los especialistas, pero con el tiempo y una vez aclimatado, copuló con ellas para beneplácito de los biólogos del centro. Un día las hembras comenzaron a anidar y a poner sus huevos, alimentando todas las esperanzas, pero una vez más la frustración llegó al resultar que todos eran estériles, desatando los peores temores.

Así, fueron pasando los años y cada intento resultaba en vano, hasta que un día, el 24 de junio del 2012, el Solitario George moría en su corral a consecuencia de un paro cardíaco. Tenía una edad estimada de más de 100 años, aun por debajo de la expectativa de vida para las tortugas de galápagos, una de las especies más longevas del planeta

http://


¡Una buena noticia!

El lamentable fallecimiento de la última tortuga gigante de la isla Pinta parecía el fin de la especie, pero recientemente la Dirección del Parque de las islas Galápagos reveló el hallazgo en el volcán Wolf de nueve hembras, tres machos y cinco jóvenes, todos híbridos, que portaban genes de Chelonoidis abingdoni.

Esto reabre las esperanzas de recuperación del linaje mediante un riguroso programa de reproducción y crianza en cautiverio, esfuerzos mayúsculos cuyos frutos están aún por ver. Es posible que en el futuro gracias a la ingeniería genética y la buena voluntad de los conservacionistas, podamos contar con la presencia de más de un Solitario George en las islas Galápagos.

¿Te ha parecido interesante la historia del  Solitario George?

Reacciona
Comparte