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Encontraron un fósil tan bien conservado, que hasta sabemos qué comió: la foto es muy divertida

Publicado 5 Jun 2020 – 12:40 PM EDT | Actualizado 5 Jun 2020 – 12:40 PM EDT
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Los huesos no son la única parte de lo dinosaurios que se puede fosilizar: los tejidos blandos también, aunque es muy raro que ocurra.

Los fósiles de dinosaurios no son fáciles de encontrar, aun cuando los paleontólogos han desarrollado avanzadas técnicas para localizarlos.

Los huesos son el fósil más común, pero de vez en cuando, los paleontólogos también encuentran tejido blando, como membranas, piel o excremento.

No es fácil encontrar las heces fosilizadas, también conocidas como coprolitos, y es todavía menos común que estén dentro de un espécimen.

En 2015, un grupo de paleontólogos descubrió al sur de Alemania el fósil de Rhamphorhynchus o Ranforrinco, un pterosaurio que vivió hace más de 140 millones de años.

El fósil de reptil alado tenía conservadas las membranas de las alas, parte de la piel y contenido intestinal que posiblemente contenía coprolitos (heces fosilizadas). Los intestinos también contenían huesos atorados de un criatura que pudo ser un pez.

Los posibles restos fecales tenían estructuras en forma de ganchos que, de acuerdo con la investigación, podrían tratarse de espinas de algún invertebrado marino, como una esponja o un tipo de estrella de mar.

El hallazgo de coprolitos es emocionante porque, además de ser raro, da pistas de la dieta y la forma de vida de las criaturas prehistóricas, de las cuales se tienen pocos datos.

Usualmente, los científicos deben intuir lo que los animales comían con base en la forma de sus dientes o la composición química de los fósiles; sin embargo, las heces es la manera más fácil de determinar la dieta.

Los coprolitos del Ranforrinco son la primera evidencia fecal encontrada en cualquier tipo de pterosaurio en la historia.

Los Ranforrincos eran reptiles alados, usualmente llamados dinosaurios voladores, que llegaron a medir hasta metro y medio. Eran mucho más pequeños que los Pterodáctilos, pero pertenecían a la misma familia.

El espécimen no es raro y es una de las criaturas más estudiadas del Jurásico Tardío, pero el descubrimiento de coprolitos ampliará la comprensión de su ecosistema.

El fósil del reptil se encuentra en el Museo Real Tyrell de Paleontología en Alberta, Canadá, uno de los museos más importantes del mundo en exhibición e investigación de fósiles.

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