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5 mitos sobre la muerte destruidos por la ciencia

Publicado 19 Oct 2017 – 07:48 PM EDT | Actualizado 24 Mar 2018 – 06:52 AM EDT
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La muerte es un tema fascinante para los mexicanos, pero al mismo tiempo desconocido. Hay muchas cosas que ignoramos al respecto, como qué hay más allá de la vida terrenal o qué es lo que pasa en el momento exacto en que una persona muere. La muerte produce un efecto tan profundo en nosotros, que incluso tenemos rituales muy peculiares para honrarla.

Sin embargo, algunas de esas creencias pueden dar pie a la aparición de mitos populares que muchas veces damos por verídicos, sin detenernos a pensar de dónde vienen o en qué se basan para afirmar tal o cual cosa. En esta ocasión te presentamos una serie de mitos sobre la muerte que son muy comunes y te decimos si son verdad o no, de acuerdo con la ciencia.

#1 El cabello y las uñas siguen creciendo después de la muerte

Esto es totalmente falso. Primero es necesario explicar que, a diferencia de otras partes del cuerpo, el cabello y las uñas están compuestos por células muertas ( por eso no nos duelen) y ‘crecen’ gracias a que la acumulación de esas células va empujando la capa de queratina que cubre tanto las uñas como cada pelo.

Al morir, las células de nuestro cuerpo dejan de recibir oxígeno y comienzan a descomponerse. No obstante, ese proceso de descomposición no ocurre en las uñas y el cabello pues, como ya se mencionó, están formados por células muertas.

Lo que ocurre es que, luego de fallecer, la piel que está alrededor de las uñas y el cabello se deshidrata y se contrae (incluso se momifica), dando la apariencia de que las uñas crecieron (pues ahora sobresalen de los dedos) y de que el cabello se ve más largo.

#2 Si encuentras un zapato en la calle, es porque alguien falleció

No necesariamente tiene que ocurrir así. Si bien es muy frecuente que en los accidentes de tránsito o en los atropellamientos los involucrados pierdan uno de los zapatos, debido a la potencia de la fuerza resultante de la colisión, hay muchas otras razones por las que un zapato puede aparecer tirado en la calle.  

Al recibir un impacto de esa magnitud, nuestro cuerpo reacciona instintivamente para protegerse y los músculos se relajan, esto con la intención de no oponer resistencia a la fuerza que está recibiendo y, por el contrario, ayudar a que se desplace a través de nuestro organismo.

#3 El oído es el último sentido en morir

En realidad no existe evidencia científica que sustente esta afirmación. Cuando una persona muere de manera instantánea en un accidente, su cerebro ‘se apaga de golpe’ y todas las funciones se detienen en un momento, por lo que no podemos decir que el sentido del oído dura más tiempo que los demás.

En el caso de las personas que fallecen por una enfermedad o causas naturales, es decir, que el organismo poco a poco deja de presentar su procesos normales, tampoco hay pruebas de que los sentidos dejan de funcionar en un orden específico.

Cuando una persona se encuentra en su lecho de muerte se muestra desorientado y poco a poco va perdiendo la conciencia; puede parecer que nos ve y nos escucha, pero esto no ocurre de la misma manera, pues aunque sus sentidos captan lo que ocurre alrededor, esto no significa que su cerebro esté recibiendo los estímulos como comúnmente lo hace y, mucho menos, que pueda entenderlos.

#4 Una luz al final del túnel

Si bien no estamos seguros de qué es lo que ocurre después de la muerte (principalmente por las diferentes creencias morales y religiosas), la ciencia ha tratado de buscar una explicación lógica al fenómeno que muchas personas en agonía refieren: ver una luz al final del túnel antes de morir.

Los investigadores refieren que una vez que se detiene la actividad cardiaca, las oscilaciones gamma del cerebro sufren un considerable aumento de actividad neurológica. A su vez, esto provocaría un aumento en la actividad de la corteza visual, de tal suerte que la mencionada luz es algo así como un estallido de impulsos neuroquímicos en el cerebro.

#5 La eyaculación final como el último intento de aferrarse a la vida

Los hombres que acaban de fallecer no eyaculan por última vez para despedirse de la vida o para tratar de dejar un legado a la especie humana. Esto ocurre porque, cuando el corazón se detiene, la sangre deja de circular por el cuerpo y esto provoca que se estanque en ciertas partes, en especial de la cintura hacia abajo. Si un cadáver está de pie o recostado boca abajo, es muy probable que presente una erección porque el pene tiene una gran cantidad de sangre acumulada.

En cuanto a la eyaculación, una vez que el cuerpo muere los músculos se contraen (rigor mortis) debido a que las membranas celulares son más permeables al calcio y no gastan energía tratando de expulsar ese mineral. Si el cadáver presenta una erección post mortem, esta rigidez en los músculos puede provocar una descarga de semen u orina.

Entonces, la eyaculación no reporta ningún beneficio para quienes ya están en el más allá, sólo para los vivos, pues además de procrear descendencia,  puede ayudar a evitar el cáncer de próstata.

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