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10 hallazgos arqueológicos que engañaron hasta a Indiana Jones... y resultaron falsos

Publicado 8 Jul 2020 – 01:10 PM EDT | Actualizado 8 Jul 2020 – 01:10 PM EDT
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Los hallazgos arqueológicos siempre son emocionantes para comprender la historia, pero hubo algunos que fueron un fraude y decepcionaron al mundo.

Las expediciones arqueológicas requieren de investigación previa y posterior para comprobar la veracidad de los descubrimientos; sin embargo, a veces las apariencias engañan y, en más de una ocasión, los arqueólogos se han dejado llevar por hallazgos falsos.

Ya sea por imprecisiones temporales, geográficas o de cualquier otro tipo, hay algunos descubrimientos que hasta Indiana Jones habría dado por reales, pero resultaron una completa mentira.

Osario de Santiago

En 2002, fue descubierto un ataúd de piedra caliza en Israel, el cual, supuestamente, pertenecía a Santiago (o James), hermano de Jesús e hijo de José, según la inscripción.

Era un hallazgo importante para la comunidad religiosa, pero la investigación determinó que, aunque el osario era del siglo I, la inscripción había sido hecha en tiempos modernos con una solución casera con pasta de gis.

Mapa estelar más antiguo

En 1999, dos cazadores de tesoros aficionados encontraron en Alemania un disco muy viejo que representaba las estrellas y los planetas.

Los descubridores decían que era el mapa más viejo de las estrellas, con 3,600 años de antigüedad, e intentaron venderlo a varios museos; sin embargo, un especialista determinó que no tenía más de 300 años.

Cráneo prehistórico

En 1866, un grupo de mineros de California anunció el descubrimiento de un cráneo humano enterrado en una capa de lava, el cual, por casualidad, llegó a un geólogo local y dijo que el cráneo era evidencia de que en algún momento los humanos convivieron con mastodontes y elefantes.

El hallazgo llegó a especialistas de Harvard y determinaron que se trataba de un cráneo contemporáneo. Además, uno de los mineros admitió más tarde que todo se trataba de un engaño.

Guerreros de terracota etruscos

A finales del siglo XIX y principios del XX, la familia Riccardis estafó a varios museos del mundo con obras de arte falsificadas. Una de las víctimas fue el Museo Metropolitano de Arte (MET).

En 1915, el museo adquirió una estatua llamada Guerrero Antiguo y, en 1918, otra obra titulada Cabeza Colosal, la cual, supuestamente, pertenecía a una estatua etrusca de siete metros.

El museo pagó $40 mil dólares por la estatua y fue exhibida durante varios años. En 1940, hicieron pruebas químicas que arrojaron muestras manganeso, un ingrediente que no utilizaban los etruscos.

A la par, un escultor que ayudó en las falsificaciones firmó una confesión donde aseguraba que todas las piezas que los Riccardi habían vendido al museo eran falsas.

Princesa persa

El Museo Nacional de Pakistán exhibió una momia en el año 2000, la cual, aparentemente, era Rhodugune, hija del rey Jerjes I de Persia.

La investigación determinó que el ataúd tenía 250 años de antigüedad, el tejido debajo del cuerpo tenía 5 años y el cadáver murió dos años antes, pero nunca fue identificado ni enterrado.

El hombre de Piltdown

Durante una excavación de 1912 en Piltdown, Inglaterra, se encontraron piezas de un cráneo humano con una quijada diferente a la del cuerpo humano actual, por lo que se pensó que pertenecían a un hombre primitivo.

Una investigación de 1953 determinó que no se trataba de un espécimen prehistórico, sino de un hombre contemporáneo con la quijada de un orangután (aunque nunca se explicó cómo terminaron juntos).

Tiara de Saitafarnes

Durante varios años, el museo de Louvre exhibió una tiara adquirida en 1896 que, aseguraban, habían pertenecido al rey escita Saitafarnes, entre los siglos III y II a.C.

Algunos expertos cuestionaron la autenticidad del artefacto real y, al rastrear el origen, determinaron que había sido una joya construida por un orfebre para un arqueólogo.

El trabajo fue tan exacto que el museo nunca detectó que se trataba de una pieza falsa y, cuando lo descubrieron, ocultaron la tiara por años.

Momia falsa de Mississippi

Durante los años 20, el Departamento de Archivos e Historia de Mississippi adquirió una colección de objetos de naciones nativo-americanas que, por alguna razón desconocida, incluían una momia egipcia.

En 1969, un estudiante de medicina pidió permiso al museo para estudiar restos humanos y, al examinar la momia, descubrió que estaba hecha de papel maché y costillas de animales para darle ‘autenticidad’.

Gigantes de Cardiff

Trabajadores de la construcción en Cardiff, Nueva York encontraron un supuesto hombre petrificado de 3 metros de alto mientras cavaban un pozo en 1869.

En realidad, el gigante fue hecho de yeso y enviado a Cardiff un año antes de que lo descubrieran los constructores. El empresario P.T. Barnum hizo una oferta para adquirirlo, pero fue rechazado.

Tras la respuestas negativa, Barnum quiso tener su propio gigante y construyó uno, afirmando que era real; sin embargo, en 1870 ambos fueron identificados como falsos.

Reliquias de Michigan

En 1890, el arqueólogo James Scotford anunció el descubrimiento de las Reliquias de Michigan, un grupo de artefactos que incluían tazas y tabletas de arcillas talladas con símbolos.

El secretario de Estado de Michigan, Daniel Soper, respaldó el hallazgo y mostraron miles de objetos que, según una cadena de televisión, incluían copias del diario de Noé.

Los arqueólogos contemporáneos determinaron que se trataban de piezas falsas construidas con herramientas modernas. Además, nunca se encontraron más reliquias después de la muerte de Scotford y Soper.

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