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Papás y Mamás

¿Tú lees las etiquetas de productos que compras y comes?

15 Abr 2015 – 03:30 PM EDT
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Me parece impresionante que todos los días comamos productos que vienen de una caja, de una botella o cualquier otro recipiente con etiqueta—productos comprados y altamente procesados.

Ahorita en estos tiempos, para mí, ya no es válido decir, ¨a mí no me pasó nada… qué tiene que mis hijos coman.¨ Creo de verdad, que en estos tiempos, hay que tener mucho cuidado en los alimentos que, como padres de familia, escogemos para nuestros hijos. Tenemos que enseñarlos a comer comida, a leer todas las etiquetas de productos que compremos y consumamos. Es muy importante saber distinguir lo que es comida y lo que son creaciones de laboratorio.

Yo siempre les digo a mis hijos que hay que tratar de comer siempre lo más apegado a la naturaleza, buscar productos que no tengan etiquetas, una manzana, un plátano, un pepino, hay tantas opciones.

Pero también soy consciente de la época en que vivimos y el lugar—vivimos en ciudad y dentro de una sociedad acostumbrada a comprar sin cuestionar y comer lo que ya está listo. Ya sé que a los niños les encanta todo lo novedoso y regalos que vienen adentro de los paquetes de los alimentos. Desgraciadamente, a los niños les anuncian la ¨comida¨ como algo divertido, con sus personajes preferidos y llenos de color.

Por eso creo que tenemos que informarnos lo más que podamos en cuanto a lo que dicen las etiquetas de todos esos productos. A mí me gusta mucho involucrar a mis hijos en este proceso, me gusta explicarles y decirles el por qué ya no hay el cereal del personaje de la caricatura preferida en la casa, ni lo voy a volver a comprar.

Cuando estoy con ellos y me piden que les compre algo, siempre les digo que sí pero que vamos a revisarlo primero (creo que ahora que son un poco más grandes, ya me cacharon la psicología inversa de mamá, y ya saben qué es un sí…¡pero no!). Cuando empezamos a leer los ingredientes invariablemente nos topamos con uno que no conocemos y que ni siquiera podemos pronunciar. En ese momento les pregunto que si ese ingrediente que no sabemos qué es y ni siquiera sabemos si lo estamos diciendo bien, se les antoja; normalmente la respuesta es un no. También les digo que yo los quiero mucho, muchísimo para darles de comer ese producto que simplemente no me suena a comida, me suena a químico. Y si no están muy convencidos, de plano recurro a la tecnología y busco el ingrediente en algún app o en algún sitio en internet.

Este proceso de enseñar a mis hijos a leer etiquetas de productos, y yo aprender también, no ha sido fácil, y más difícil es cuando son dulces o cosas muy llamativas para ellos. Pero ha sido como todo cambio y como todo proceso de enseñanza, ya que pasas la parte difícil, te vas llenando de satisfacciones. Me gusta mucho que mis hijos pasen la voz entre sus amigos, que poco a poco en los niños se vaya creando un poco de más conciencia en cuanto a la comida. Yo, como mamá, quiero dejarles a mis hijos información. Quiero llenarlos de conocimientos y armarlos de muy buenas herramientas para que puedan tomar sus decisiones solos. Por eso creo muy importante ponernos las pilas como papás y empezar a actuar. Tú, ¿ya lees etiquetas de productos que compras?, o después de leer mis ideas, ¿ya vas a empezar?

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