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Nunca deberías darles palmadas a tus hijos: pediatras te explican

Publicado 8 Nov 2018 – 09:39 AM EST | Actualizado 8 Nov 2018 – 09:39 AM EST
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El pediatra es la figura que prevalece al lado de las decisiones de una madre o un padre a la hora de cuidar a sus pequeños: desde cómo alimentarlos hasta consejos para su educación. Sin embargo, si bien la mayoría de los pediatras se ha manifestado firmemente en contra del castigo físico a los niños, la mayor parte de los padres lo sigue empleando como estrategia de crianza.

La prevalencia del castigo físico

La American Academy of Pediatrics (AAP) se plantó completamente en contra del castigo con violencia sobre los niños, en un comunicado que sacó el 5 de noviembre. No solo se refieren al daño físico: castigar usando humillación o insultos puede provocar el mismo perjuicio en la salud mental del niño, tanto a corto como a largo plazo.

Según el informe, en una encuesta realizada en 2016, el 6 % de los pediatras mantenía una actitud positiva respecto a la crianza con castigo físico, y tan solo el 2,5 % creía que esta tiene beneficios para el niño.

Aunque los pediatras aseguran que la opinión de que « una buena nalgada a tiempo a veces es necesaria» es cada vez menos frecuente, en Estados Unidos todavía prevalece en el 70 % de las personas. Este número es muy variable según las regiones, clases sociales, etnias y religiones dentro del país. Si bien esta opinión ha caído desde un 84 % en 1986, la mayoría de los padres todavía emplea este método.

De acuerdo con el informe, se ve menos violencia física hacia los niños en padres menores de 36 años. Una encuesta reciente, realizada por el sitio yougov.com, reveló que la mayoría de los padres con niños pequeños en sus casas están en contra de esta práctica, lo que «sugiere la posibilidad de que un cambio generacional en las normas sociales podría estar tomando lugar». Otra encuesta, publicada por el Washington Post, se contradice con este resultado: se comprobó que las últimas generaciones que tuvieron hijos están tan o más a favor que sus padres de la práctica de castigo físico sobre ellos.

Castigar a los niños con violencia física sigue siendo legal y lo más frecuente en la mayor parte del mundo. Donde está socialmente aceptado, la mayoría de las personas utilizan este método de castigo: parece hasta intuitivo. Pero la realidad va cambiando muy despacio, según indican las estadísticas del informe.

Por qué no se debería castigar físicamente a los niños

Hay varias razones por las que es muy importante tener en cuenta la cantidad de niños que se crían de esta manera. La primera es porque afecta su cognición y su comportamiento. Al contrario de lo que se suele creer, castigar a los niños con violencia no mejora su conducta; los niños que son golpeados durante su infancia son los que más suelen confrontar a sus padres, usualmente de manera violenta. El castigo físico deteriora profundamente la relación entre padres e hijos.

Los niños que fueron castigados físicamente a la edad de 3 años tienen más probabilidades de ser agresivos dos años más tarde, según un estudio que tuvo como sujeto a más de 5000 niños de algunas ciudades grandes de Estados Unidos en el curso de varios años. Este resultado era cierto incluso cuando se controlaba por factores demográficos que pudieran incidir en él. Un estudio posterior asesoró a estos mismos niños a la edad de 9 años y encontró que aquellos que habían sido educados con golpes durante la infancia mostraban más signos de mala conducta. Además, tenían un vocabulario más simplificado que otros niños de su misma edad.

Esto es igual si los niños son «educados» con palmadas o con objetos como cinturones; la magnitud del daño, en este sentido, no afecta. Cada uno de estos factores crea un círculo vicioso: a más azotes, más episodios de mala conducta, que luego derivan en azotes.

«Parece haber una asociación fuerte entre los azotes a los niños y subsiguientes efectos adversos», dice el informe de la AAP. Entre ellos, se encuentran: mayor probabilidad de heridas graves en los bebés de menos de 18 meses, deterioro en la relación entre madre o padre e hijo, mayor agresividad en el niño, tanto hacia sus pares como hacia sus progenitores, actitud desafiante y antisocial en el futuro (sostenida durante años), mayor riesgo de trastornos mentales y dificultades en el razonamiento.

Estos efectos adversos de los que la asociación de pediatras habla suceden de igual manera en niños que reciben azotes como estrategia educativa que en aquellos que son objeto de violencia física sin razón por parte de sus padres u otros miembros del hogar.

Si no funciona, ¿por qué es tan común esta práctica?

Muchos padres, según el comunicado de la AAP, indican que esta estrategia es el último recurso cuando no pueden seguir razonando con sus hijos. Sin embargo, estudios demuestran que los azotes se suelen dar más frecuentemente en un hogar con padres estresados o deprimidos, que están pasando por una mala situación económica, de acuerdo a varios estudios que se han realizado sobre el tema.

Otra posible razón podría ser una crianza en un entorno de violencia. Un estudio que realizó entrevistas profundas a 30 mujeres descubrió que relacionaban la conducta de sus hijos con situaciones que ellas mismas habían vivido de pequeñas. Como en su hogar se usaba la disciplina a los golpes, estos serían la primera estrategia para evitar que sus hijos se conviertan en personas violentas.

El informe recalca que uno de los factores puede ser la depresión de los padres. En un estudio con una muestra de 245 niños, de clase media, cuyos padres estaban casados, los síntomas de depresión en los progenitores aumenta la probabilidad de que estos usen la violencia con el fin de corregir la mala conducta.

Todo esto demuestra que el método de castigo físico para los niños es una reacción impulsiva más que una estrategia premeditada. Un estudio descubrió esto utilizando grabadoras de voz en las casas algunas familias. Si bien la mayoría de las madres y los padres usaba estrategias verbales antes de recurrir a las palmadas, el castigo corporal ocurría como máximo 30 segundos después, lo que sugiere que los progenitores pueden estar «respondiendo impulsiva o emocionalmente más que instrumental e intencionalmente».

¿Qué estrategias de crianza son recomendadas?

La academia de pediatras reconoce que no puede quitar a los padres una estrategia de crianza sin reemplazarla por otra. Es importante recordar que los métodos de crianza deben variar según la edad y el temperamento del niño, y lo que funciona para enseñar disciplina y respeto a algunos puede no funcionar para otros.

El informe recomienda el sitio HealthyChildren.org para aprender a disciplinar tanto a niños pequeños como a adolescentes. Este sugiere en primer lugar aprender a reforzar el comportamiento positivo (con frases como «¡buen trabajo!» o similares), además de ignorar el negativo. De esta manera, el niño no buscará comportarse mal para buscar tu atención: lograrás todo lo contrario.

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