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Disciplinando a los chicos

Diez lecciones de vida que aprendimos de nuestros hijos

Diez lecciones de vida que aprendimos de nuestros hijos

Lávate los dientes!! ...No te lleves eso a la boca!!... Recoge los juguetes!! ...Haz la tarea!! ...Termina tu comida!! ...Uff!!

Disciplinando a los chicos
Disciplinando a los chicos

Lávate los dientes!! ...No te lleves eso a la boca!!... Recoge los juguetes!! ...Haz la tarea!! ...Termina tu comida!! ...Uff!! Alguna vez te has detenido a pensar en cuán pesado le debe caer a tus hijos el tener que lidiar con nosotros, unos individuos que no hacemos más que dar lecciones y repartir órdenes por doquier?

Y es que sin intención alguna, ser padres nos convierte en una especie de generales,  armados hasta los dientes con buenas intenciones y deseos de construir a seres humanos con principios, modales y compasión por los demás.

Pero, qué tal si por un instante invertimos los papeles y recreamos la mente con la idea de que nuestros hijos sean los maestros, los que nos enseñan lecciones de vida y nos cambian ciertos puntos de vista que nunca antes pensamos en cambiar, o simplemente no teníamos por qué.

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Sigue a Jimena Gallego en su twitter para más ideas sobre cómo mantener tu energía y la de tu familia.

Consultamos a padres y madres en las redes sociales, gente con hijos de todas las edades, y sorpresivamente encontramos que virtudes como la espontaneidad, la paciencia y ese arrojo ante la vida, típico de los más jóvenes, no necesariamente lo aprendemos de otros adultos, sino de esos “locos chiquitos” que llamamos “hijos”.

Entre muchas opiniones, agrupamos las diez lecciones de vida que se ubicaron al tope de nuestra lista:

1. Paciencia: Un ejercicio para el que los adultos parecen no tener gran aguante. Sin embargo, ver a un niño cuando se empeña en aprender a caminar, a hablar, a leer, es realmente inspirador. Observar a estos pequeñitos intentar una y otra vez, nos lleva a aceptar con resignación que cambiar un pañal, recoger la comida del piso o aventurarnos en una nueva empresa, no es el fin del mundo.

2. Flexibilidad: Las cosas no tienen que ser perfectas. Si algo podemos aprender de un niño es su capacidad para adaptarse y disfrutar del momento sin preocuparse por los detalles superfluos. El perfeccionismo quita tiempo y disminuye la capacidad de gozar de las cosas sencillas. Un poco de desorden de vez en cuando es aceptable.

3. Confianza en sí mismo: Niños y jóvenes se lanzan a situaciones desconocidas con una determinación tremenda y certeza de que sí pueden lograr su cometido. Como adultos, por qué no copiar esa señal que nos envian nuestros hijos y vencer el miedo a enfrentar situaciones a veces incómodas que nos alejan de nuestro objetivo.

4. Autenticidad: Los niños son auténticos, expresan lo que sienten y jamás pretenden ser quienes en realidad no son. A medida que crecemos aprendemos a aplicar filtros y a esconder nuestros sentimientos. Los chicos están allí, con su sinceridad extrema para recordarnos que la autenticidad conduce a una mejor conexión con los demás.    

5. Practicar la alegría siempre: Te has dado cuenta con cuánta facilidad un niño cambia su estado de ánimo de un momento a otro? ...y por qué nosotros permanecemos enojados por largo rato? El ejemplo de los niños es sabio, sus desacuerdos los expresan libremente en el momento y una vez superada la controversia, prosiguen con su agenda del día, alegres y sonrientes.

6. Amar y perdonar: Nuestro día a día está repleto de momentos en que regañamos a nuestros hijos, les ordenamos qué deben hacer y algunas veces, hasta herimos sus sentimientos sin proponérnoslo. Sin embargo, el corazón noble de los pequeños es constante y nos enseña que se puede perdonar y seguir amando sin rencor.

7. El poder de los abrazos: Como gente grande se nos olvida del efecto reconfortante que tiene la cercanía del otro. Un abrazo bien sostenido, sin necesidad de hablar, puede decir más que mil palabras y nuestros niños nos lo recuerdan a diario.

8. Mantenerse activo y jugar: Qué energía que tienen estos chiquillos...verdad? Nosotros también la teníamos y mejor aún, todavía la tenemos. Si algo podemos aprender de nuestros hijos es a sacar a ese niño que llevamos por dentro y volver a jugar, compartir el entusiasmo de un deporte y sentirnos jóvenes de nuevo.

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9. No tomar la vida tan en serio: Un niño jamás desperdicia el momento, siempre está de ánimo para celebrar. Bien sea un cumpleaños o buenas calificaciones en la escuela, nuestros hijos nos enseñan que las ocasiones pequeñas son perfectas para demostrar nuestra gratitud y hacer un paréntesis.    

10. El beneficio de la siesta: Sí, y por qué no? Aprende de tus hijos y toma una buena siesta cada vez que puedas.

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