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Ansiedad

¿Tuviste una videollamada y te sientes exhausta? Los especialistas tiene algo que decirte

Publicado 24 Abr 2020 – 06:50 PM EDT | Actualizado 24 Abr 2020 – 06:50 PM EDT
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La cuarentena ocasionada por la pandemia mundial por coronavirus ha llegado a alterar la forma en la que trabajamos y nos relacionamos con los demás; pasamos de la oficina a las plataformas, y de las fiestas a las reuniones virtuales. Inevitablemente, estos cambios también han afectado nuestra salud emocional.

Desde que inició la pandemia, las videollamadas se han convertido en parte central de nuestra vida. Nos ayudan a trabajar, ver a nuestros seres queridos, asistir a fiestas virtuales y hasta tener citas románticas a través de la cámara, pero ¿por qué nos sentimos tan cansados después de tener un día lleno de reuniones virtuales?

Para nuestra fortuna, los expertos se han dado a la tarea de encontrar la razón por la que nos sentimos así, y nos han ofrecido las herramientas necesarias para que esta fatiga disminuya. Toma nota y averigua cómo puedes convertirte en la reina de las videollamadas.

¿Por qué es tan dificil?

De acuerdo con Gianpiero Petriglieri, profesor asociado en Insead y experto en relaciones laborales, la dificultad de esta actividad reside en que las videollamadas requieren que pongamos más atención en nuestro tono de voz, las expresiones faciales, y hasta el lenguaje corporal.

“Cuando estamos juntos nuestros cuerpo también lo están, por lo tanto es normal que nos sintamos tranquilos, relajados y en sintonía. En cambio, cuando tenemos una pantalla de por medio, esa disonancia nos genera sentimientos contradictorios y nos impide relajarnos”, explica.

Asimismo Marissa Shuffler, profesora asociada de la Universidad de Clemson y experta en recursos humanos, menciona que a esta situación se le suma el miedo de ser observado a través de una cámara: “cuando estás en una videoconferencia, sabes que todos te están viendo, lo que inevitablemente generará ansiedad y presión social”, argumenta.

La importancia del contexto

Aunque hablar en video puede ser sumamente estresante, la ansiedad y el estrés no son los únicos causantes de esta extraña fatiga. El aislamiento, la cuarentena, trabajar desde casa y la situación mundial abonan para que la mayoría del tiempo nos sintamos tristes, débiles y desanimados.

Petriglieri argumenta que el origen de este malestar es que muchas veces nos sentimos obligados a mantener estas conversaciones. No importa si son con familiares, compañeros de trabajo o amigos, es posible que no tengas ganas de hacerlo pero que la presión social te obligue a prender tu webcam.

El experto explica que otro aspecto que puede ser importante revisar, es que todas las esferas con las que convivimos están dentro de esa plataforma. La utilizamos para trabajar, distraernos, tener citas y hasta tomar cursos: limitar nuestros canales de comunicación a solo uno puede resultar molesto y tedioso.

quote: “Imagina que vas a un bar, y que en ese mismo bar te encuentras con tus profesores, hablas con tus padres y tienes una cita con alguien. Suena extraño ¿verdad? Eso es justo lo que estamos haciendo”

Cómo podemos aliviar esta fatiga

Ambos expertos sugieren que la mejor forma de disminuir este sentimiento, es limitando las videollamadas a aquellas situaciones en las que sea muy necesario hacerlas. Asimismo, mencionan que apagar la cámara durante una llamada puede ser una gran alternativa cuando quieres ser parte de las reuniones, pero no quieres lidiar con el estrés de ser observado.

Hacer otras actividades mientras realizas una videollamada puede ser ideal para que te sientas mucho más cómodo y en confianza. Intenta escuchar música, cocinar o dibujar en una hoja de papel, cualquier ejercicio puede ser útil cuando quieres reducir la fatiga y despejar tu mente.

Por último, no te olvides de tomar un descanso entre reunión y reunión. Prepara tu platillo o bebida favorita, ve el capítulo de una serie o escucha ese álbum que tanto te relaja: recuerda que antes de ser “productivo”, eres un ser humano con emociones, sueños y aspiraciones.

Date la oportunidad de relajarte.

Recuerda que es normal sentir que la situación nos sobrepasa y nos abruma. Pese a tener que cumplir con ciertas responsabilidades, habrá días que no podamos hacer mucho más. Y eso está bien, no te preocupes.

Tómate tu tiempo y piensa en que eventualmente, regresaremos a llenar de color y alegría aquellos espacios que ahora mismo se sienten tan vacíos. Es cuestión de tiempo, un día a la vez.

En medio de esta contingencia, es nuestra responsabilidad cuidar de nuestra salud mental y emocional. No lo olvides.

Y tú ¿cómo cuidas de tu salud mental durante esta cuarentena? Cuéntanos en los comentarios.

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