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Felicidad

Ser generoso te ayudará a ser más feliz y hoy te contamos el porqué

Publicado 7 Ago 2017 – 11:00 AM EDT | Actualizado 23 Mar 2018 – 09:21 PM EDT
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Hoy días tenemos disponibles múltiples estrategias vinculadas al buen descanso, una alimentación equilibrada, las relaciones y la salud en general que pueden ayudarnos en gran medida a caminar por un sendero de crecimiento personal.

Ahora bien, la ciencia ha demostrado recientemente que ser generoso puede no sólo ayudarnos en el proceso de vincularnos con otras personas sino también en promover nuestro bienestar. Por eso hoy compartimos contigo las razones que demuestran que la generosidad puede realmente ayudarte a ser más feliz. Descúbrelas a continuación.

Dar de manera desinteresada

La generosidad se observa en un dar al otro de manera desinteresada. Este acto simple muchas veces lo vemos como un esfuerzo ya que consideramos que implica demasiada energía, tiempo o dinero. Para desentrañar esta cuestión, un grupo de investigadores se embarcó en un estudio que luego fue publicado en la revista Nature.

La investigación consistía en analizar el comportamiento de dos grupos: a uno se le entregaba dinero para que lo gasten en ellos y al otro para que se lo den a terceras personas. Los autores del estudio observaron que las personas que participaban de forma generosa y desinteresada experimentaban la activación de la parte del cerebro que se vincula con el gozo y la felicidad. Menudo descubrimiento, ¿verdad?

Vale la pena el «esfuerzo»

Antes de entregarles el dinero llevaron adelante ciertos análisis previos. Los científicos encontraron que aquellas personas que se prometen a sí mismas ser generosas experimentaban un impacto duradero que aumentaba sus niveles de felicidad. Además observaron que aquellos que proclaman en público sus ansias de ser generosos para con otros también promovía sus niveles de felicidad y alegría.

Al inicio y al final de las pruebas se los estimuló a los participantes a que dijeran cuáles creían que eran sus niveles de felicidad. Todos aquellos que habían sido generosos afirmaron que se sentían más felices (sin importar cuán pequeña haya sido la acción).

Esto demuestra que no hace falta convertirse en un mártir y sacrificarse por los demás para ser generoso. Una mayor apertura, una charla amigable, una escucha a tiempo pueden ser también oportunidades perfectas para brindarnos a los otros de forma desinteresada y sentirnos a su vez muy bien con nosotros mismos.

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