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Errores

Ésta es la razón por la que nos cuesta admitir nuestros errores

Publicado 26 May 2017 – 01:20 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Admitir que estamos mal puede ser algo muy difícil de digerir, todos cometemos errores y muchas veces son inevitables. En ocasiones, o casi siempre, hacemos lo posible por evadirlos y tratamos de culpar a los demás o a las circunstancias. 

En una entrevista con el New York Times, Carol Tavris, autora del libro  “Mistakes Were Made (But Not by Me)”, aseguró que esto se debe a que la disonancia cognitiva amenaza nuestro sentido del ser. Es decir nos cuesta aceptar los hechos y preferimos tomar la alternativa. 

Muchas veces queremos justificarnos. "La disonancia es incómoda y siempre estamos motivados a reducirla", asegura Tavris. 

Cuando nos disculpamos por haber cometido un error hay que aceptar esta disonancia, algo que definitivamente no es satisfactorio. Un estudio publicado en el European Journal of Social Phsychology encontró que las personas que se rehúsan a disculparse tras cometer un error tienen una mayor autoestima y se sienten más en control de sí mismas que quienes no están tan negados a ver sus errores. 

"De alguna forma, una disculpa le da poder a quien la recibe", asegura Tyler Okimoto, uno de los autores de ese estudio. "El estudio ha comprobado que las personas que se rehúsan a disculparse experimentan cierto poder al hacer esto". 

Sin embargo existen consecuencias para quien no acepta sus errores. Esto, según Okimoto, podría afectar a largo plazo la confianza que existe en una relación y motivar conflictos.

Cuando te rehúsas a aceptar tus errores, estas menos abierto a las críticas constructivas, lo que termina afectándote a la larga a superarte en términos generales, además las personas se enojan más fácilmente con alguien que no puede disculparse. 

Otro estudio de la Universidad de Stanford, encontró que las personas son más propensas a aceptar sus errores cuando creen que tienen el poder de cambiar su comportamiento. 

El primer paso para que no te sea tan difícil admitir lo que haces mal es reconocer con qué tipo de cosas sientes disonancia. Usualmente esto puede manifestarse con estrés, confusión, vergüenza o culpa. Esto no quiere decir que si te sientes así significa que estás cometiendo un error, pero puedes usar este tipo de sentimientos como señal para explorar y cuestionarte si algo de ese sentimiento lo que causaste tú. 

Se trata también de aprender a reconocer tus justificaciones y tu razonamiento. Piensa en algún momento en el que hayas estado mal y lo sabías, pero trataste de justificarlo de todas formas. Trata de pensar en cómo racionalizas tu comportamiento la próxima vez que suceda algo similar. 

Okimoto aseguró que también es útil recordar cómo las personas son empáticas con quienes aceptan sus errores y se disculpan. La honestidad y la humildad te hacen más humano, por lo que los demás pueden relacionarse mejor contigo. Cuando es obvio que un error es tuyo el hecho de no disculparte revela una baja autoestima. "Muestra una debilidad de carácter más que de confianza", dijo Okimoto.

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