null: nullpx
acuarios

El verdadero mensaje de buscando a Nemo que deberías conocer y qué podemos hacer desde nuestro hogar

Publicado 30 May 2016 – 01:31 PM EDT | Actualizado 26 Mar 2018 – 10:34 AM EDT
Reacciona
Comparte

Una verdad incómoda.

¡¿Cómo olvidar una de las películas animadas más tiernas de la historia de Pixar? ¿Cuántas se enamoraron de ese pececillo color naranja que ya nadie conocía como pez payaso, sino que simplemente era Nemo? ¿Cuántos niños y niñas de alrededor del mundo se volvieron tan fanáticos al punto de que su nueva obsesión se volvió tener de mascota un Nemo? ¿Pero cuántas de nosotras entendimos REALMENTE el verdadero mensaje detrás de Buscando a Nemo?

Porque hay verdades tan claras, que no las vemos

Nemo era un pequeño pez payaso con algo que lo diferenciaba de los demás: su pequeña aleta que le dificultaba nadar. Este pequeñín, enojado con su padre por avergonzarlo delante de sus amigos, decide desobedecer sus órdenes y como consecuencia es atrapado por un buceador y termina encerrado en una pecera. La historia de esta película es la de Marlin (papá de Nemo) y sus aventuras para tratar de salvar a su hijo y volverlo a tener en el mar. ¿El final feliz? Que todos los pececitos escapen de la pecera y puedan volver a su verdadero hogar

Parece simple, ¿verdad? ¿Pero sabes qué pasó luego del fantástico paso de esta película por el mundo del cine? Todos los niños quisieron tener su propio Nemo, sin saber (e inocentemente, ¡claro!) que se estaban convirtiendo en los villanos de de la película. Darla se multiplicó y se multiplicó y los peces payasos se convirtieron en el bien más preciado del mundo de los peces en cautiverio.

¡Salvemos a Nemo (y a Dory)!

Desde que se lanzó Buscando a Nemo, en 2003, la presencia de los peces payasos en los arrecifes de coral ha disminuido por la obsesión de tener uno en los acuarios de los hogares. De tal forma que asusta. Los datos que brinda la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de hace 4 años hablaban de que 1 de cada 6 de las especies de Buscando a Nemo estaba en peligro de extinción y la situación no se ha revertido hasta ahora. 

Preocupados por esto, investigadores de dos universidades australianas, Queensland y Flinders, se han unido para intentar que Nemo se encuentre en el hábitat donde debería estar, los arrecifes de coral, y no en ningún otro lugar. 

Y además de la investigación en curso, la fundación Saving Nemo ( Salvando a Nemo) ha creado programas sociales que buscan educar a los niños y ayudarlos a entender el verdadero mensaje de la película y la triste realidad de los peces payasos. Esta fundación lleva 11 años reproduciendo peces payasos en cautiverio. ¡Para poder revertir la situación!

 Pero el problema no termina ahí, porque en un par de semanas es el estreno de Buscando a Dory, y el miedo es que los espectadores vuelvan a olvidar el sufrimiento que puede causar a los peces que los saquen de su hábitat natural y se obsesionen con el pez cirujano azul. La especie de Dory no se puede criar en cautiverio, y si se vuelve una nueva tendencia, los sacarán de los océanos. Problema que se suma a otros, como las consecuencias del calentamiento del agua y la acidificación del océano por el calentamiento global. 

Un millón de besos para Nemo

#fishkiss4nemo (beso de pez por Nemo) es el hashtag que la fundación  está utilizando para la campaña Un millón de besos para Nemo. ¿La finalidad? Hacer que su mensaje llegue a Ellen DeGeneres quien, además de ser la voz original de Dory, puede hacer que salvar a Dory sea una realidad. 

¿Cómo puedes ayudar? 

Sube una foto haciendo beso de pez, publícala con el hashtag #fishkiss4nemo y compártela con Saving Nemo y The Ellen Show. Simple, ¿verdad? 

Con algo tan sencillo y cotidiano para esta era como compartir una foto en Instagram podemos colaborar con nuestro granito de arena para salvar a estos pececitos. 

Pero también podemos mejorar el mundo acuático enseñando a los niños desde casa que es mejor que los animalitos salvajes (eso son Dory y Nemo) vivan libres en su hogar natural y no tristes en un estanque. 

Podemos llevar a los niños a ver Buscando a Dory y mirar con ellos Buscando a Nemo, pero sintiéndonos tranquilas de que les vamos a transmitir los valores correctos, ¡de respeto por la naturaleza!

¡Podemos!

No me gusta ser tan extremista y pensar que todo lo que el ser humano toca se desarma. Tengo un poco más de fé en lo que somos y creo que también está en nuestras manos curar. No somos magas, eso es seguro (aunque tal vez entre nosotras haya escondida alguna Sabrina Spellman), pero sí podemos revertir las situaciones extremas a las que estamos llegando antes de que se vuelvan irreversibles.

El caso de los peces payasos es uno en un muchas de las especies que se extinguen, o están en peligro de, como consecuencia de decisiones poco responsables que tomamos en nuestro día a día (a veces de forma ingenua, otras tantas no). Desde casa, desde las escuelas y todas las instituciones educativas. Desde nuestro pequeño mundo podemos hacer el cambio.

Podemos enseñar a los más pequeños y podemos aprender nosotras mismas y así, con esfuerzo, dedicación y valentía (porque nada es por arte de magia), podemos salvar a los nemos que hoy nos necesitan. Así, con educación, solidaridad y respeto por todo lo que nos rodea y con simples gestos que dependen de decisiones cotidianas en casa, podemos colocar nuestro granito de arena y hacer que la labor de fundaciones tan valiosas como Saving Nemo sea tarea un poco más sencilla. 

Reacciona
Comparte
RELACIONADOS:acuariosanimales salvajesarrecifesfb_iaViX